24/06/2018 travesa

Emprendieron juntos la aventura de recorrer Amrica de punta a punta

Son argentinos pero se conocieron en los Estados Unidos, desde allí partieron en auto para llegar hasta Ushuaia.

Marcela Bobe y Sergio Barrionuevo se conocieron en Nueva York en los Estados Unidos y descubrieron que tenían mucho en común. Además del origen común, la Argentina, ambos llegaron al país del Norte en el mismo año: 1988. Unos meses más tarde decidieron vivir juntos y armaron una familia. Un cuarto de siglo más tarde el 11 de octubre de 2017 iniciaron una recorrida que unió su lugar de residencia actual con Ushuaia, la ciudad más austral de la Argentina. Su aventura quedó registrada en su memoria, pero también en un perfil de Facebook

Viajan en una camioneta Toyota que Sergio maneja desde 2003. Después de una cuidadosa revisión que hizo un mecánico, le pusieron un panel solar en el techo de la cabina que alimenta una batería. Con la ayuda de un invertidor, lograron energía para  calentar agua, conectar un ventilador y enchufar una lámpara. 

Para solventar el viaje recurrieron mayoritariamente a sus ahorros. “También contamos con la generosidad y hospitalidad de muchísimos amigos y conocidos que nos abrieron las puertas de su casa, desde West Virginia, en Estados Unidos hasta Ushuaia, en Argentina.  Algunos de ellos son amigos de años y otros son amigos que fuimos haciendo en el camino”, cuenta Bobe en un alto en el camino.

La pareja salió de su casa en Peekskill, un hermoso pueblito ubicado sobre el Rio Hudson, 70 kilómetros al norte de Manhattan.  “De allí cruzamos a San Diego, en la costa oeste de Estados Unidos, pasando y parando por varios estados entre otros West Virginia, Carolina del Norte, Tennessee y Texas.  De San Diego cruzamos a México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.  Desde Panamá, enviamos nuestra camioneta por barco a Cartagena, en Colombia y nosotros volamos hasta allí.  Una vez recuperada la camioneta, seguimos viajando desde Cartagena con rumbo sur por Colombia y luego Ecuador, Perú, Chile y finalmente, Argentina.  Todavía nos queda por visitar Uruguay y Paraguay”, cuenta.

En el camino vivieron experiencias de lo más diversas: “Creo que la más importante fue confirmar que la gente, en general, es buena por naturaleza y que, independientemente de donde vengamos cada uno de nosotros, las cosas que nos unen con gente de otras culturas son muchísimas más que las que nos separan”, enfatiza Sergio.

Marcela recuerda además un paseo con amigos por la ciudad colombiana de Filandia, ubicada en la región cafetera. “Escuchamos a   tres personas con acento argentino y Sergio se acercó a pedirles yerba. Uno de ellos preguntó qué clase de yerba y nos terminó contando que importaba yerba mate a Colombia. Resultó que fuimos a la casa y  nos quedamos hasta tarde comiendo arepas con morcilla y tomando un buen Malbec”, recuerda Marcela.

Mientras recorren los tramos finales de su viaje en Uruguay y Paraguay, ya piensan en otra travesía. “Todavia no tenemos decidido el próximo destino pero sabemos que queremos seguir viajando, conociendo nuevos lugares, culturas pero por sobre todo, su gente”.