13/06/2018 vacaciones de invierno

Todos los espectculos para todas las infancias

“El Barbero de Sevilla”, de María Jaunarena; “La Bella durmiente”, de Juan Lavanga; y “Orquesta Papelones, la vuelta”, del grupo Pequeño Pez; son algunas de las propuestas para los más chicos de la cartelera porteña para estas vacaciones de invierno.

“El Barbero de Sevilla”


Se presentará los miércoles 18 y 25, y los sábados 21 y 28 de julio a las 16, en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131).
Responde María Jaunarena, directora de la obra:

Télam: ¿De qué se trata la obra?
MJ: Trata la historia de un conde enamorado de una muchacha llamada Rosina, que vive encerrada con un tutor que casi no la deja salir de su casa. Para lograr conocerla y enamorarla, el conde contará con la ayuda de un astuto barbero, llamado Fígaro. La ópera, a través de la adaptación, logra dialogar con los chicos. Ese intercambio con los chicos es perfectamente posible gracias a una partitura original descomunal y una adaptación que privilegia el humor por sobre todas las herramientas, logrando que los niños puedan conectar con una partitura de hace más de 300 años.

T:¿Qué busca reflejar?
MJ: La obra, a pesar de haber sido escrita hace tiempo y pensada para un público adulto, resume en su adaptación temas que los chicos conocen y que los interpelan: la conquista de la libertad, el no animarse a decir la verdad, la vergüenza, la timidez frente a la persona que nos interesa, y el gran tema de la "inútil precaución", que es el subtítulo de la obra ("El cuento de la inútil precaución"), y tiene que ver con el hecho de que por más precauciones y prevenciones que uno pueda tomar para que algo no ocurra, si debe ocurrir, ocurrirá. Sobre todo en el terreno del amor.

T: ¿Qué siente que demanda el niño como espectador?
MJ: El niño demanda acción y trama teatral, buenas actuaciones, buena música y demanda diversión. Es uno de los públicos más exigentes precisamente porque es un público sin filtro. Es espontáneo, aplaude cuando quiere, se ríe cuando le causa gracia de verdad, se quiere ir (y lo logra en la mayoría de los casos) cuando se aburre. Por lo tanto es un público sincero por lo que merece el máximo de los respetos. Todo espectáculo debe tener la capacidad de generar una pregunta en el espectador, debe interpelarlo. Es maravilloso ver a los niños salir tarareando una melodía que fue escrita 300 años atrás. A través de esta obra, los niños pueden perderle miedo a la música clásica.

“La Bella durmiente”


Se presentará martes, jueves, sábados y domingos a las 11, en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131).

Responde Juan Lavanga, director de la pieza:

Télam: ¿De qué se trata la obra?
JL: La obra está basada en el conocido cuento infantil con variantes y aclaraciones para que los niños puedan transitarlo en forma directa y despojado de muchos artificios. Pensemos que es un cuento de 1690, el de Charles Perrault y luego revisado por los hermanos Grimm en el 1800, es decir que sin desvirtuar, buscamos una adecuación, darle una pátina de contemporaneidad, aún cuando se mantenga la corte francesa como marco. Las hadas, los misterios y todo los componentes necesarios que vuelven atractivo al cuento de la princesa Aurora, que al cumplir 15 años cae dormida por un maleficio del hada Carabosse, y vuelta a la vigilia por el beso de un atractivo príncipe.
Como la mayoría de estos cuentos infantiles tiene un aspecto "cruel" al que tratamos de suavizar y de hacer más llevadero. La idea de muerte, destrucción o maleficio está en la obra de un modo llevadero y pensado a la medida de nuestros jóvenes espectadores.

T:¿Qué busca reflejar?
JL: Un momento de fantasía necesario en la etapa de niñez. Me explicaba un psicólogo con el cual siempre consultamos las adaptaciones y los efectos, que es algo que no se puede negar, no es positivo llevar continuamente un camino de fantasía; pero sí es positivo desarrollarla en una etapa de la niñez.
Ahora estamos atravesando un momento de debate y de cuestionamiento respecto de ciertas figuras estereotipadas, tales como las princesas y los príncipes. Me parece lógico que así sea, pero también hay que entender que esas figuras son parte de un desarrollo de la fantasía que es necesario.
Además, la obra tiene un montón de componentes que trascienden la historia. Por ejemplo, las coreografías de Leonardo Reale (bailarín del Teatro Colón), con el soporte del Ballet Metropolitano de Buenos Aires, bailarines invitados del ballet del Teatro Colón, un vestuario de mucha calidad y música de (Piotr Ilich) Tchaikovsky especialmente adaptada. Todos estos recursos nos permiten presentar una obra de calidad.

T: ¿Qué siente que demanda el niño como espectador?
JL: Entendemos que el niño, para mantener su atención, demanda cierta dinámica en la obra. Esto se logra con la participación de todo un equipo de trabajo: músicos, visualistas, técnicos, vestuaristas, bailarines, coreógrafos y asesores psicológicos que nos permiten elaborar un producto de calidad. El color, la fantasía, las luces, el mapping y la animación permiten adaptar una obra de cuatro horas en un espectáculo de una hora y cuarto.
La idea es que el espectáculo pueda ser recordado como su primera experiencia en el ballet. Queremos formar espectadores y también poder despertar vocaciones en niños y niñas, para que comiencen a bailar cualquier tipo danza. Verlos bailar en el entreacto nos genera muchísima felicidad.

“Orquesta Papelones, la vuelta”


Se presentará el sábado 21 y el lunes 23 a las 15, en el teatro El Tinglado (Mario Bravo 948), y el miércoles 18 a las 11.30, en el teatro Alparamis (avenida Del Libertador 2229).

Responde Cecilia Peredo, directora de Pequeño Pez:

Télam: ¿De qué se trata la obra?
CP: La pieza reúne a amigos actores, músicos y clowns que realizan un viaje a su infancia, rememorando libros, juegos, canciones y recuerdos con los que crecieron. El juego, las tradiciones y las cosas simples son el motor creativo constante.
Las historias contadas y cantadas abordan temas cotidianos y fundamentales en la vida de los chicos, como hábitos, aprender a dormir, jugar y compartir, el vínculo familiar, el cuidado del medio ambiente y los animales, entre otros.
Invitamos a chicos y a grandes a disfrutar estando activos desde la escucha, la percepción y el movimiento. Trabajamos con distintas disciplinas y técnicas artísticas como la música, el teatro, el circo, los títeres y la danza. Conjugamos las destrezas y el humor.

T: ¿Qué busca reflejar?
CP: Jugamos como niños para que ellos puedan sentirse identificados.
Escuchando a los chicos de hoy, con sus necesidades e inquietudes, jugamos con las emociones para que puedan reconocerlas y así ayudar a los chicos a conocerse y a transformarlas.
Intentamos ayudarlos a comprender diferentes visiones de la vida y del mundo. Promover valores y movilizar. Invitarlos a la reflexión y al pensamiento, abrir la imaginación, fortalecer, animar y enriquecer. Que las cosas que nos suceden le pasan a todos los niños,  que hay que respirar y tratar de entender qué nos pasa, que los retrocesos son parte del aprender y que se puede pedir ayuda.
En cada función nos proponemos que algo, aunque sea un poquito, de todo eso suceda. Reunidos grandes y chicos de aquí o de allá, en el barrio o en la ciudad, en la calle o en el escenario, los invitamos a jugar y a mover el cuerpo y el alma.

T: ¿Qué siente que demanda el niño como espectador?
CP: Historias contadas con verdad, volver a fascinarse y maravillarse, sorprenderse y reírse. Propuestas originales, dinámicas, completas y profesionales. El niño de hoy y de todos los tiempos quiere jugar. Quiere propuestas que lo diviertan, así como que lo emocionen y lo transformen. Que lo hagan moverse y también poder contemplar y reflexionar.
Tal vez no puedan analizar estas cuestiones como tales, pero sí lo viven y lo sienten. Se percibe a lo largo de su atención y participación en toda la obra, y se siente cómo salen luego del espectáculo, qué es lo que cuentan, lo que comparten con sus papás o amigos, lo que se van cantando, lo que dibujan, cómo están sus cuerpos y sus caras.