10/06/2018 literatura

Daniel Guebel: "Todos los escritores argentinos quisimos reescribir 'El Aleph'"

Autor de novelas, cuentos, guionista y periodista, Guebel nos viene deleitando con su narrativa desde 1987, cuando apareció "Arnulfo o los infortunios de un príncipe". La editorial Galerna acaba de reeditar su novela "Matilde".


El caso de la escritura de Daniel Guebel es de esos en los que aparece el Autor Diseminado Naturalmente en cada párrafo: este ADN nos permite identificar con solo leer unas líneas la poética, la forma y el pensamiento de su autor; no es una genética heredada, es puro trabajo, lectura y deslectura, escritura y reescritura, corrección y tachadura. 

- Télam: ¿Cómo nace la idea de "Matilde"?
- Daniel Guebel: Matilde no nace de ninguna "idea". Tengo un vaguísimo recuerdo de la sensación de tener la punta de un piolín del que debía ir tirando hasta sacar algo. Era una ensoñación y un malestar, creo que había restos de mi cuento "El ser querido" flotando por ahí, cuestiones que en ese cuento tenían una matriz especulativa volcada a lo fantástico, un poco en la senda de Borges y Bioy, sobre todo en el "cuidado de la palabra", pero al mismo tiempo, la voluntad de cierta diferencia. Una pregunta que me hacía entonces: ¿por qué Borges en "El Aleph" se ocupa del Universo como un genial bibliotecario, pero no se hace cargo, con el peso que para él tiene la palabra "atroz" de la cuestión de la carne de Beatriz Viterbo? No es una pregunta que yo me haya hecho con exclusividad: basta ver cómo lo resuelve Fogwill en "Help a El", y Di Paola en "Moncada". Diría que casi todos los escritores argentinos hemos querido reescribir de una u otra manera "El Aleph", engordándolo, adelgazándolo o transformándolo, escapando todos menos uno de la vigilancia de la viuda.

- T: ¿Con qué procedimientos pasás de tu cuento "El ser querido" a la novela "Matilde"?
- D.G.: En mi caso, de la corrección, amputación o aumento de ese cuento en "El ser querido", con "Matilde" paso a la dramática de un cuerpo que está o no está (no como una velada denuncia de la cuestión de los desaparecidos, tardía luego del show periodístico de los cadáveres, sino al efecto que ese sistema de procedimientos militar supone sobre la existencia corpórea y su restitución fantasmática a los deudos). "Matilde" es una máquina de interrogación sobre el destino de un cuerpo y las peripecias de un amor vistas a través de la lupa perturbada de una conciencia culpable, la del protagonista, que es enviado a la locura por un amigo más inteligente que él, y que por la vía de la especulación acerca de los destinos sentimentales y ultraterrenos lo dirige hacia la demencia.