08/06/2018 historieta

Ignacio Minaverry y una aventura a cuadros sobre la recuperacin de la identidad

Fruto del trazo del ilustrador llega la tercera aventura de Dora Bardavid, personaje que vio la luz en 2007.

Lautaro Ortiz

Por Lautaro Ortiz

En la historieta argentina nadie cuestiona que Dora Bardavid es el personaje más importante surgido en los últimos 10 años: desde su aparición en 2007 en revistas del género y su posterior publicación en álbumes en Francia y España, la creación del dibujante argentino Ignacio Minaverry adquirió estatura de clásico, y así lo confirma la tercera aventura, "Malenki Sukole", que acaba de editarse en el país y en Europa.

Ambientada en la década del 60, Dora es una joven de origen francés que a los 16 años comienza a trabajar como archivista en el Berlín Document Center, ordenando las fichas de judíos cuya nacionalidad alemana fue revocada de acuerdo a las leyes de Núremberg. Ese trabajo no es casualidad: Dora perdió a su padre en el campo de concentración el Dora-Mittelbau, de allí el nombre de la protagonista.

En el primer tomo (dividido en dos extensos capítulos, "20874" y "Rat-Line") se narra cómo la archivista se adentra al mundo de la investigación del nazismo y de las alternativas de los posteriores juicios. Tras finalizar el secundario, la protagonista se convierte en una suerte de cazadora de nazis, tarea que la lleva a la Provincia de Buenos Aires como parte del plan del Mossad para ubicar y detener a Josef Mengele.

En "Malenki Sukole" (nombre de una canción de cuna polaca), Dora investiga sobre los nazis que estuvieron al mando del campo de concentración Drancy, con el objetivo de hallar respuestas a su propio pasado. Lo que descubre, sin embargo, es la verdadera identidad de su mejor amiga: la rubia Lotte es una de las niñas polacas secuestradas por los nazis y adoptada por padres que le ocultaron su origen.

Perteneciente a la llamada "línea clara" (herencia de la escuela franco-belga), Minaverry supo matizar esa influencia europea con el espíritu de quiebre de la escuela norteamericana, en especial la estética feminista de los hermanos Gilbert y Jaime Hernández en sus famosas "Love and Rockets". Como resultado, Minaverry se convirtió en el dibujante argentino más reconocible de la nueva historieta nacional.

Establecido desde hace tiempo en las afueras de la Ciudad de la Plata, el dibujante conversó con Télam a raíz de este nuevo libro.

- Télam: En varias oportunidades señalaste que los años 60 siempre te parecieron interesantes para dibujar, ¿ese interés está relacionado a un factor político o estético?
- Ignacio Minaverry: Elegí los 60 por razones de preferencia estética, pero también por ser la época en que fue el rapto de Eichmann. La historia de Dora iba a basarse en eso al principio. Con el tiempo se amplió el foco a la cuestión judicial. En realidad los 60 fueron un momento complicado para la búsqueda y enjuiciamiento de nazis prófugos: los 50 fueron la década en que todo el mundo se quiso olvidar del nazismo, y el quiebre recién se empezó a dar a fines de los 60. Hubo mucha impunidad en aquellos años (lo que también le da un aire de frustración a la búsqueda de los personajes), pero también hubo momentos de justicia.