08/06/2018 Artesanos del chocolate

Custodios del elixir de los dioses mayas…

El cultivo del cacao o “fruto de oro” para los mayas, tiene una larga tradición entre los pueblos indígenas del sur de México, que intentan preservar la tradición chocolatera prehispánica. Los secretos para mantenerla a través de miles de años de historia.


En el territorio de los Izapas, una cultura prehispánica que habitó el sur de Chiapas, los artesanos trabajan con sus manos el cacao pasan de generación en generación las prácticas de los pueblos nativos del sureste mexicano.

Para llegar hasta el producto final los artesanos tienen que trabajar la tierra para sembrar la semilla de cacao, lograr que germine, sea fértil y tras tres o cuatro años cuidar el florecimiento de la planta.

Producto de este afán surgen las mazorcas que alcanzan hasta 20 centímetros de longitud, con un colorido entre verde y amarillo que avisa que pueden ser extraídas las semillas.

Para muchos labradores del cacao, partir esa mazorca es un deleite porque se saborean las "mieles" de un fruto de la tierra.

Los mayas consumían un cacao totalmente puro, sin azúcar, sin canela. Al contrario, ellos lo que le ponían era un poco de picante, de una forma natural"



La fermentación de la semilla del cacao da lugar a un "licor", que para los mayas representaba una dosis de energía y una carga de entusiasmo por tener en su paladar un grato sabor que comenzó con sus manos en la tierra.

La molienda, que abarca la trituración de la semilla y la combinación con otras semillas como la del maní, almendra y nuez, permite disfrutar variedades de bebidas para todos los gustos.


"Los mayas consumían un cacao totalmente puro, sin azúcar, sin canela. Al contrario, ellos lo que le ponían era un poco de picante, de una forma natural", explica Josefina Ponce Escobar, coordinadora general de la Cumbre del Chocolate.

Diego Toc, promotor cultural de la lengua maya mam, señala que el cacao es parte de la economía viva del sureste mexicano, a veces subterránea porque no se le ha dado la importancia que debe tener.

Sin embargo, el "fruto de oro", como le han denominado las etnias nativas de Chiapas, ha logrado cruzar fronteras y satisfacer otros paladares.

"Tratamos de promover y levantar la bandera blanca de la cultura prehispánica, ya que el cacao ha sido parte del elixir de los dioses mayas", explica Toc en un cable de la agencia EFE.

Para Darine Ruiz Sánchez, productora y comerciante de chocolate, se debe fomentar más el consumo de cacao en México por las propiedades curativas y benévolas que tiene en el cuerpo humano.

"El cacao solo, la semilla ya tostada, tiene muchos beneficios para la salud. Mejora tu calidad de vida, ya que ayuda a bajar los niveles de colesterol.

La molienda, que abarca la trituración de la semilla y la combinación con otras semillas como la del maní, almendra y nuez, permite disfrutar variedades de bebidas para todos los gustos



Ayuda también a mejorar tu retención, tu memoria, es muy bueno para el aprendizaje; definitivamente nos causa felicidad, es un antidepresivo natural y en general es muy rico", afirma.


Tal es así que  los artesanos, indígenas mam y los comerciantes organizaron la Segunda Cumbre Internacional de Cacao y el Chocolate, en el municipio de Tuxtla Chico, en el sur del estado de Chiapas, fronterizo con Guatemala.

Allí, los expositores muestran al mundo la importancia de este cultivo que es sustento diario de cientos de familias en esa zona, así como las propiedades favorables que el cacao representa para la salud humana.

Desde el Parque del Chocolate, situado en territorio de los Izapas, los artesanos de este elixir trabajan con sus manos el cacao y lo transforman para obsequiar a los visitantes chocolate líquido.


Según, sitio web El Orbe esta segunda cumbre superó las expectativas ya que el objetivo original de regalar 8.000 tazas de chocolate fue superado puesto que se obsequiaron más de 9.000 a raíz de la cantidad de visitantes que tuvo esta feria que contó con expositores de Guatemala y El Salvador