15/05/2018 opinin

Ivn Duque toma vuelo propio y se acerca a la presidencia de Colombia

El próximo 27 de mayo los colombianos elegirán al sucesor de Juan Manuel Santos y todo indica que ganará esta elección un joven candidato que expresa como pocos los cambios culturales que se están dando en la región: Iván Duque. Al respecto opinó para Télam Leandro Querido, politólogo especializado en observación electoral y director ejecutivo de la ONG Transparencia Electoral.

Leandro Querido

Por Leandro Querido

El próximo 27 de mayo las colombianas y los colombianos elegirán al sucesor de Juan Manuel Santos. Todo indica que ganará esta elección un joven candidato que expresa como pocos los cambios culturales que se están dando en la región.

El candidato en cuestión estuvo en Buenos Aires junto a su compañera de fórmula en el marco de un evento que organizó la Fundación Libertad en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a principios de mayo.

Iván Duque y Marta Lucía Ramírez estuvieron en la Argentina y se refirieron a la crisis en Venezuela que tanto repercute en Colombia, a la delicada situación que atraviesa el proceso de Paz y a la parálisis terminal que ocasionó el fin de la Unasur.

Duque con solo 41 años detenta una carrera profesional impecable. Es abogado, tiene maestrías en derecho Internacional Económico de la American University y Gerencia de Políticas Públicas de la Georgetown University. También pasó por la Escuela de Negocios y Gobierno la Universidad de Harvard. En su carrera política se destaca su paso como Senador de la República hasta este año.

El proceso electoral no puede escindirse de lo que ha pasado con el acuerdo de Paz. La iniciativa del presidente Santos atraviesa por uno de sus peores momentos. El peor sin duda fue el resultado del Plebiscito. El 2 de octubre del 2016 se terminó con la algarabía del oficialismo. Los resultados trajeron malas noticias para la coalición de gobierno y para todos los partidos de la oposición. La excepción fue Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe que en soledad se opuso a lo pactado por resultarle concesivo para con las Farc. Uribe capitalizó la desconfianza de los colombianos. Vale aclarar lo siguiente: no es que la sociedad no quería la paz, en realidad no quería el acuerdo establecido que les regalaba bancas o curules a la guerrilla y que les brindaba además impunidad. Esto generó desconfianza e incertidumbre en la población.

Santos no pudo volver a hacer pasar por una instancia electiva el nuevo acuerdo y desde allí empezó la caída libre que dura hasta el día de hoy.

Ya en el 2018 se produjeron las elecciones legislativas y en ese contexto las Farc obtuvieron para el Senado 50 mil votos, el 0,34% y 71 mil votos para Diputados, el 0,51%. La impopularidad de este grupo terrorista ligado al narcotráfico devenido ahora en partido político quedó al desnudo. Esta es la real medida de la "secta" que acosó a la democracia colombiana por décadas, ni el 1% de la sociedad.

La debilidad de los que firmaron el acuerdo de Paz también quedó expuesta en el partido de gobierno dado que, si bien en las elecciones legislativas de marzo pudo mantener una cuota de poder, en las próximas presidenciales del 27 de mayo no presentará candidato. El partido de la U de Santos no tiene candidato y eso esto un símbolo.

Gustavo Petro, el candidato que se muestra como más competitivo en las encuestas, tiene un techo muy marcado por su perfil ideologizado y por su impotencia para condenar al chavismo/madurismo. Un candidato que no puede condenar la tragedia que ocurre en la extensa frontera que une a ambos países está condenado también. Petro no resiste un debate televisado por eso ha faltado a los últimos que se llevaron a cabo, cuando había anunciado que sí se presentaría. En una posible segunda vuelta sería el candidato que le permitiría a Duque alcanzar con su objetivo presidencial.

Por otro lado, no hay que dejar pasar una diferencia con relación a la última elección presidencial. En aquella oportunidad Uribe impulsó la candidatura de un político tradicional que no lograba despertar confianza en el electorado y que aparecía como una pieza de tablero del ex presidente. Iván Zuluaga no presentaba ningún tipo de autonomía con respecto a Uribe. Además, el contexto de las elecciones era otro. Había expectativa con respecto a la posibilidad de hacer un acuerdo con las Farc para apaciguar al país. La estrategia de la campaña de Santos se basó en la consigna "la paz o la guerra". Esto resultó efectivo desde el punto de vista electoral pero actualmente se lo percibe como una gran frustración y el elector quiere cobrarse esta deuda impaga.

Iván Duque tiene un contexto favorable, viento a favor como se dice, pero también tiene un perfil distinto al de Zuluaga. Es un candidato del espacio de Uribe que tiene vuelo propio. Que es joven, que comunica bien y que nada lo une con el pasado cuestionado de su impulsor. Por lo tanto, Duque está en condiciones de superar el piso electoral de Zuluaga en las elecciones 2014. La incorporación de Marta Lucía Ramírez como compañera de fórmula también lo acerca a la presidencia. Ramírez hizo una buena elección en 2014, obtuvo dos millones de votos. Su condición de mujer y de líder del partido Conservador la ubican como una pieza clave en este armado político electoral.

Al inicio de la columna decíamos que Duque representa como pocos los cambios culturales que se están dando en la región, pero ¿cuáles son esos cambios? Estos se vinculan con el fracaso de los proyectos "ideologizados". El chavismo se erigió como "faro político" y terminó en Maduro. Un fracaso absoluto no solo desde lo político sino también desde lo económico, de desde lo social y cultural. Hoy las sociedades parecen buscar candidatos centristas, que se aboquen a la gestión, a generar oportunidades a partir de proyectos que pongan en funcionamiento a la economía. Duque es un moderado con firmeza. Tiene por delante la oportunidad concreta de ser presidente. Es muy probable que no lo logre en primera vuelta. En cambio, de no aparecer alguna eventualidad propia de los procesos electorales de la región, es muy factible que si la alcance en la segunda vuelta que se realizaría el 17 de junio de este año.

Con Duque Colombia podría salir de su laberinto, no por izquierda o derecha, sino por arriba, como se recomienda hacer en estos casos.


(*) Politólogo especializado en observación electoral y director ejecutivo de la ONG Transparencia Electoral.