02/05/2018 teatro

Una pera con elementos de la revista en el Teatro Coln

"La italiana de Argel" es el segundo título de la temporada lírica del teatro. Se trata de una vistosa y virtuosa ópera del compositor italiano Gioachino Rossini, amable para el público primerizo, y que tendrá como protagonista a la mezzosoprano hispano-venezolana Nancy Fabiola Herrera.

La temporada lírica del Teatro Colón continuará el próximo viernes con su segundo título, "La italiana de Argel", una vistosa y virtuosa ópera del compositor italiano Gioachino Rossini, amable para el público primerizo, y que tendrá como protagonista a la mezzosoprano hispano-venezolana Nancy Fabiola Herrera, quien elogió la puesta como una obra que "tiene elementos de la revista y el musical".

Herrera, una voz con reconocimiento internacional, realzó el carácter "dinámico y vivaz" de la puesta y afirmó que, más allá de este título en particular, la ópera debe abrirse a "nuevos formatos" y que "no le debe dar la espalda a los medios de comunicación". "Será una propuesta escénica activa, vivaz. Con una música muy virtuosa que somete a los cantantes a una alta exigencia. Es un reto atlético", sintetizó Herrera en una entrevista con Télam.



La referencia de la mezzosoprano de 50 años es hacia la puesta que tendrá la dirección de escena del andorrano Joan Anton Rechi y la conducción musical del italiano Antonello Allemandi, al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón. El título es resultado de un trabajo del coliseo porteño en coproducción con la quincena musical de San Sebastián y el Festival San Lorenzo del Escorial de Madrid.

Estrenada el 22 de mayo de 1813 en el Teatro San Benedetto de Venecia,. "La italiana de Argel" se una ópera en dos actos con libreto de Angelo Anelli que narra la historia de Isabella, una italiana que se fuga a Argelia para conseguir la libertad de su amado, Lindoro, esclavo del poderoso Mustafá.

Télam: ¿Qué elementos la llevaron a aceptar el rol de Isabella?
Nancy Herrera: Lo primero que observo en estos casos es si el rol se adapta a mi voz y luego, ya en un segundo plano, la cuestión del gusto y, en ese punto, debo decir que Rossini es un compositor cercano para mi. Siempre me gusta volver a él, especialmente cuando vengo de trabajar desde otro punto de la vocalidad. Porque en esos casos Rossini se convierte en un trabajo de puesta a punto, en una maquinaria muy precisa, un reloj suizo.
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