19/04/2018 Balvanera

Devocin por San Expedito, el patrono de las Causas Justas y Urgentes

Como todos los 19 de abril, miles de fieles católicos pidieron la bendición y agradecieron al santo en el santuario de la parroquía ubicada en Bartolomé Mitre y Azcuénaga.

Por Camil Straschnoy


Bocinazos, carga y descarga de mercadería, compradores con grandes carros, transeúntes apurados, trabajos de repavimentación, parte del panorama cotidiano de la urgencia matutina en el barrio porteño de Balvanera. Pero no es cualquier día, es 19 de abril. Y en la parroquia de la esquina de Bartolomé Mitre y Azcuénaga miles de católicos sumaron sus propias urgencias para solicitar la bendición de San Expedito.

Trabajo, salud, prosperidad, fuerza y dinero son algunos de los pedidos más repetidos al Patrono de las Causas Justas y Urgentes y uno de los santos más populares. Como todos los años los fieles desfilan desde la medianoche para apoyar estampitas, cartas y velas frente al acrílico que protege la imagen. Incluso llaves para augurar que no falte el techo, comida para que siempre haya alimento y hasta tarjetas SUBE como sinónimo de estabilidad laboral que permita cargarla y viajar.

“Las cosas que siempre he pedido me las ha cumplido. Hace 12 años que vengo y gracias a él estoy bien, tengo trabajo, salud, yo y toda mi familia. Y no nos falta el pan en toda la casa”, indicó a Télam Ever, uno de los entre 80.000 y 100.000 devotos que, según calculan, se acercarán durante el día al santuario.

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“Mi señora no creía y le dije de venir un 19 de abril para pedirle trabajo. Vinimos y al otro día la llamaron”, narró mientras colgaba una bandera de agradecimiento en las rejas del frente de la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera. “Todos los años la mando a hacer pero esta vez prometí que yo mismo la iba a hacer”, añadió.

Adentro del templo los creyentes dejan papelitos plegados con mensajes de agradecimiento y plegarias a la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, entran a los dos confesionarios, oran a la Virgen Desatanudos y rezan en alguno de los bancos de madera típicos de Iglesia. También participan de alguna de las nueve misas que se realizan a lo largo del día, aunque cinco de ellas se realizan en el escenario ubicado en la calle ante la cantidad de creyentes.


“Vengo para agradecer que pudimos firmar los contratos de trabajo y para pedir por mi familia, especialmente por mi prima Vilma Peñalosa que se fue a Salta llevando a su nene por salud y cuando venían se estrelló en la ruta. A ella le amputaron una pierna, la otra está con clavos y placa y la tienen que reconstruir. Está en Córdoba, internada”, explicó con los ojos vidriosos Liliana del Carmen Mora, otra fiel.

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 “Hace muchos años que vengo y siempre me ha concedido todo”, agregó tras pedirle la bendición a San Expedito. Atrás de ella la fila para acercarse a la imagen parece no tener fin pero sí un denominador común: fe, creencia y espiritualidad.

“Buenos días, bienvenidos” es lo que escuchan todas esas personas al ingresar a la cola que empieza en la calle y termina en el santuario. Esa bienvenida la brinda alguna de las voluntarias, como María Eva, que empezó ese servicio para cumplir una promesa hace unos años.

 “Mi hijo no se podía recibir de médico, pedí eso y se me cumplió. Había prometido venir seis meses a hacer servicio comunitario, antes que ofrecerle flores me pareció mejor ofrecer otra cosa”, explicó mientras entregaba el folleto que publica mensualmente la parroquia.

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“San Expedito toca la fibra más profunda del hombre”

El párroco Walter Marchetti afirmó que el santuario de San Expedito “es un lugar de bendición y encuentro” y afirmó que el santo “toca la fibra más profunda del hombre contenporáneo” que son las urgencias.

 


“El hombre contemporáneo a veces está urgido, estamos en una época de cambio, todo es rápido, todo es ya. Un joven en una computadora no se le cargó la página de Internet y ya está pasando a otra página. Todo tiene que ser rápido. Estamos en una cultura del cambio constante, vertiginoso, y la devoción a San Expedito, como su vida fue abrazar la Fe y un cambio ahora, toca esa fibra, lo urgente”, manifestó entrevistado por esta agencia en la puerta del templo.

“Queremos amar de verdad y no sólo con palabras”, dijo sobre el lema de este año: “Amemos con obras”, mientras era interrumpido en varias ocasiones por los creyentes que pedían su bendición.

“Los santuarios y el de San Expedito específicamente son un lugar de bendición y encuentro, es llamativo como la gente se acerca, pide, reza, no solamente un 19 de abril, todos los días. Es llamativo entrar al santuario y ver a gente rezando, escuchando la paz que esa persona siente”, comentó.

“Este es el santuario de Buenos Aires pero los hay en San Juan y en el resto del país y en otros como Brasil, Uruguay. Esto quedo como un lugar especial de gracia”, agregó en referencia a que en 2004 en esa parroquia se convirtió en el centro de veneración al hallarse una imagen detrás del altar mayor de San Expedito.

La santería ambulante

Como suele ocurrir todos los años, Bartolomé Mitre se convirtió en una santería ambulante con puestitos de venta de artículos religiosos a ambos lados de la calle. "Hace tiempo que vengo los 19 de abril, por ahora hay menos gente pero es día de semana así que más tarde van a empezar a llegar", dijo Beatríz, que ofrecía tres velitas a diez pesos, con o sin la imagen del santo.

A pocos metros de allí, Guillermo vendía rosarios, pulseras, réplicas de la imagen y otros productos que cargó la noche anterior en el tren Sarmiento para trasladarlos desde el partido bonaerense en Moreno y tener el puesto listo para la apertura del santuario a la medianoche.

"Un llavero por 30 pesos, dos por 50", era una de las promociones con más éxito, al igual que las 10 estampitas por 5 pesos. Los imanes con la figura de San Expedito en 3D valían 20 pesos, en 2D a 10 y los mini calendarios se ofrecían a 10 pesos por tres unidades.