24/03/2018 libros

Marcelo Carnero: "La literatura fue mi tabla de salvacin"

"La edad del agua", la nueva novela del escritor, explora varios géneros literarios -aventuras, ciencia ficción, policial- para configurar una narración atípica que pone en juego relaciones de poder, discursos sociales, formas de violencia y un clima enrarecido donde la poesía opera como respiración.

Por Juan Rapacioli


Un oscuro viaje al interior de la selva, la presencia imponente del río, la investigación de una desaparición que se conecta con un complejo entramado de poder, corrupción y muerte, un futuro distópico, organizaciones armadas y la conspiración tecnológica son algunos de los materiales que Carnero combina con sutileza en su segunda novela.

Nacido en Buenos Aires en 1978, Carnero publicó la novela "La boca seca" (2014) y los libros de poesía "Tratado de cuerpo" (2008), "Sentido de la oración" (2010) y "Pequeño territorio de lo cierto" (2011).

En diálogo con Télam, habló del origen y la construcción de su nuevo libro publicado por Mardulce.

- Télam: Si bien la novela explora diversos géneros y registros, hay una respiración que hace a la unidad, ¿cómo la trabajaste?
- Marcelo Carnero: En mi escritura la respiración es central: si no tengo el ritmo, no escribo. Eso está antes que la convocatoria temática. De alguna manera se trata de entrar en un estado que si no puedo trasladar al texto, no hay texto. Es algo curioso, por momentos entro en una especie de capsula rítmica, pero cuando eso se rompe y no puedo encontrar ese estado, es muy angustiante. En el caso particular de este texto, surgió cuando estaba trabajando en otra novela que tenía como ochenta paginas escritas, una novela muy densa. Yo tiendo a ir hacia las cosas crudas, pero esto me sobrepasaba, me empezó a asfixiar. Un día estaba viendo un documental en Youtube sobre el acuífero guaraní y, como me pasó con mi novela anterior, apareció la primera frase del libro. Ahí ya estaba el ritmo que iba a marcar lo que pasaría después. Con esa matriz después intento seguir escribiendo. Tengo una relación muy fuerte con lo musical, estoy muchas horas del día cantando, al punto de que mi hijo y mi mujer me cierran la puerta.

- T: Aventura, policial, ciencia ficción, la novela transita géneros literarios pero a la distancia, como desplazados... 
- M.C.:
Me fascinan esas cosas, es un poco la construcción de mi imaginario. Al venir de un lugar marginal, construí mi educación en base a lecturas marginales, desde revistas deportivas hasta revistas de dudosa divulgación científica. No tuve educación formal, hice la secundaria hasta cuarto año porque tuve que laburar. Mi infancia estuvo marcada por lecturas disimiles. En mi casa no había biblioteca y entonces a veces tenía la suerte de que alguien me regalara algún libro de cualquier cosa. Así fui armando mi imaginario. Y eso lo trasladé a mi escritura. Hay algo de eso que me parece muy interesante: la mixtura en la construcción del mundo. La voces institucionales me resultan aburridas. Cuando una voz se institucionaliza, muere. Por eso me interesan las mezclas, las fronteras, los lugares de cruce. 

- T: Se puede pensar esa formación en la tradición de Arlt... 
- M.C.:
Claro y, en ese sentido me parece interesante pensar qué es un lector. Hay algo de la idea de lectura que se me rompe un poco en cuanto al lector de texto. Eso me parece interesante siempre y cuando se pueda hacer algo con eso. Creo que tiene que haber alguna posibilidad productiva en el sentido de que ese texto te modifique, que se lo devuelvas al mundo. Me interesan los lectores que buscan decodificar el mundo. Un escritor en primera instancia es un lector pero no un lector de lo textual sino del mundo. Yo intento pensarme así. 

- T: En un movimiento atípico, la novela recuerda tanto a Haroldo Conti como a William Gibson... 
- M.C.:
Son autores que me interesan; Conti es un escritor que amo, me parece que lo que hace en "Sudeste" es superlativo, y Gibson es altísimo, es medio extraña la forma en que se lo lee, pero es un autor extraordinario, el principio de "Mona Lisa acelerada" es increíble. Tal vez Conti es más tradicional, pero son autores que laburan con cruces muy particulares. Esas lecturas me han marcado, son autores que catalizan estados muchos más grandes, dan en la tecla. 

- T: A lo largo de la narración la poesía opera de forma sutil, corriendo el sentido de lugar... 
- M.C.: L
a poesía es lo más alto, me parece que es lo más groso a lo que uno puede acceder. No me refiero solo a escribir un poema sino a la idea conceptual. En mi propia historia hubo una relación con cierta posibilidad lingüística que tuvo que ver con haberme criado en un lugar de inmigrantes, todo ese mundo de distintas lenguas e idiomas cruzándose funcionó como una especie de laboratorio. Crecí con eso. Después encontré eso en el tango. Toda mi infancia la pasé escuchando Gardel. Y después el lugar donde encontré esa intensidad en relación al lenguaje fue en la poesía, cuando empecé a leer a Vallejo y me voló la cabeza. Creo que la escritura es eso. Hay algo de eso que está bueno pero no tanto: se pone en juego una cosa de vida o muerte. Pero cuando sucede no hay forma que te corran de ahí: eso es la poesía. Cuando pienso en Vallejo o Artaud, no me los imagino levantándose un día sin ganas de escribir, saliendo a correr o descansando; están totalmente atravesados por eso. Creo que la poesía es lo más importante, pero hay que estar a la altura, porque ahí se ve todo. 

- T: ¿Cómo entró la literatura a tu vida? 
- M.C.
La literatura fue mi tabla de salvación, fue la posibilidad de tener una relación con la fantasía, salir un poco de ese mundo opresor y miserable en que vivía, una relación con algo más mágico. Hay algo que yo siempre cuento: tenía una hermana que escribía poemas y en un momento me dijo que la única forma de salir de ahí era leyendo. Me lo tomé como una orden. Eso me salvó la vida. Fue la posibilidad de salvaguardar cierta sensibilidad en un mundo que siempre te está reclamando reacción y no reflexión, de una cultura y una sociedad que te impone un rol. Incluso es muy complejo una vez que te salvaste, porque toda esta idea del artista que sale de lo marginal y vende su imagen de lumpen ya está estipulada. Los sobrevivientes siempre cargan con cierta sospecha y a mi me costó mucho salir de ahí.