16/03/2018 opinin

Cada vez que se reconstruy, Boca lo hizo con entrenadores no identificados con el club

Juan Carlos Lorenzo, Carlos Bianchi; Miguel Angel Russo, Julio Falcioni y Alfio Basile algunos de los casos que se enumeran los momentos más exitosos en la historia "Xeneize", luego de situaciones complejas del equipo.

Hctor Snchez

Por Hctor Snchez


La tormenta amenaza con derribar varias estructuras que parecían sólidas y consolidadas en Boca tras la derrota ante River en Mendoza, y en esos remolinos se cuelan -junto con las duras recriminaciones de Daniel Angelici a jugadores y cuerpo técnico- la posibilidad cierta de que el club tenga que buscar este año otro entrenador si la caída incluye quedar afuera de las instancias finales de la Libertadores.

Boca lleva ocho puntos de ventaja al segundo en la Superliga, el domingo juega en una cancha siempre difícil como es la de Atlético Tucumán, y Talleres e Independiente acechan a la espera de que el nocaut que River le propinó en la Supercopa Argentina lo ponga en caída libre. Y aunque para el enojado hincha "xeneize" hoy la Superliga sea un premio menor, perderla sería una catástrofe.

Pero es la Libertadores la obsesión que determinará la gloria o Devoto, como decía Bilardo, y la que marcará el pulso de los próximos acontecimientos: un mal resultado el 4 de abril (y un empate lo sería) ante Junior de Barranquilla marcará la salida de Guillermo Barros Schelotto como entrenador.

Y ahí empezará una danza de nombres que marcarán el futuro con una particularidad para tener en cuenta: cada vez que Boca se reconstruyó y concretó ciclos exitosos, lo hizo con técnicos que no estaban identificados con la historia del club.

Juan Carlos Lorenzo llegó en enero de 1976, para dar vuelta la página de una bacanal inconclusa: pocos equipos de Boca jugaron tan bien como el de Rogelio Domínguez en 1973 y 74 (en el 75, ya estaba en el tobogán), con jugadores como Tarantini, Trobbiani, el Chino Benítez, Potente, Ponce, García Cambón y Ferrero. Pero no ganó nunca nada.

El "Toto" Lorenzo habia jugado (poco) en Boca -procedente de Chacarita- a mediados de la década del 40, algo que pocos hinchas recordaban, y como técnico estaba muy identificado con San Lorenzo, por el bicampeonato ganado en 1972.

A Boca lo condujo a la cima con el bicampeonato de 1976 -con la final ganada ante River-, las Libertadores 77/78; y la Intercontinental ganada de visitante al Borussia. El primer gran ciclo de Boca tuvo su sello.

Carlos Bianchi destilaba Vélez por todos sus poros, como jugador y goleador primero, y como director técnico después, hasta llevarlo a la gloria con la Libertadores y la Intercontinental ganadas en 1994 por el club de Liniers. Llegó a un Boca cargado de frustraciones, coronó de entrada con un bicampeonato (Apertura 1998, Clausura 1999, con récord de 40 partidos invicto incluido), eliminó dos veces a River en la Libertadores, ganó tres de esas ansiadas Copas y dos Intercontinentales, además de varios torneos locales más. Inolvidable es poco.

Miguel Angel Russo fue director técnico en varios equipos, pero su matriz es Estudiantes de La Plata. Campeón con Bilardo en 1982/83 como jugador, le puso la firma a la última Libertadores que ganó Boca, la sexta, en 2007, con un Riquelme superlativo, y no pudo coronar ante Milan en el Mundial de Clubes, precisamente porque un error dirigencial dejó afuera a Riquelme.

Tampoco Julio Falcioni era del riñon xeneize (campeón local invicto, finalista de la Libertadores 2012), igual que el Coco Basile, bicampeón local y convocado para la Selección cuando se aprestaba a dirigir a Boca en la Libertadores 2007.

Son datos para tener en cuenta a la hora de elegir el futuro entrenador, en un camino que no será fácil para evitar el camino escarpado que llevó a elegir mal a muy buenos ex jugadores como el "Vasco" Arruabarrena y Guillermo.

La elección requerirá autocrítica de los dirigentes, ya que un capricho de Angelici generó la vuelta de un Carlos Tevez que después de su año sabático en China se parece cada vez más a un ex jugador. Y la comparencia de un entrenador que entienda las bases esenciales de la historia de Boca: un buen arquero; línea de cuatro firme; medio campo aguerrido y luchador con un buen enganche; y dos delanteros que definan y sean capaces de bancarse cualquier rigor de las defensas rivales. Hoy, Boca no tiene esos jugadores ni ese director técnico.