13/03/2018 opinin

Un 8M masivo por el derecho al aborto legal

En una semana el Congreso Nacional comenzará a analizar formalmente el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo cuando un plenario de las comisiones de Legislación General, Legislación Penal, Salud y Familia de la Cámara de Diputados definá un cronograma para el tratamiento de la inciativa. Al respecto opinó para Télam la docente y diputada nacional por el Frente de Izquierda, Romina Del Pla.

Romina  Del Pla

Por Romina Del Pla

El #ParoInternacionalDeMujeres, en el Día de la Mujer Trabajadora, fue una jornada multitudinaria en nuestro país, con expresiones masivas en todas las provincias y con más de medio millón de personas marchando al Congreso de la Nación para reclamar la urgente aprobación del aborto legal. La centralidad del reclamo por el aborto se impuso como un mensaje contundente contra quienes pretenden diluir la lucha por este derecho detrás de maniobras parlamentarias.

El documento que se leyó frente a la Plaza de los dos Congresos, acordado en asambleas masivas, se pronunció por un movimiento de mujeres independiente de todos los gobiernos de turno y anticlerical. Un planteo que apunta al corazón del problema: la injerencia de la Iglesia en todos los niveles del Estado, desde donde se nos imponen criterios oscurantistas que relegan a la mujer a un rol subordinado, nos imponen como única función social la maternidad obligatoria e impiden nuestro derecho a decidir.

Las trabajadoras en lucha que estuvieron en la cabecera -del Inti, del Hospital Posadas, de la metalúrgica Stockl, las docentes, entre otras- reclamaron no sólo por sus puestos laborales, los salarios y en defensa de los convenios colectivos de trabajo, sino también por el aborto legal. Lejos de ser problemáticas contrapuestas, la situación laboral y social que viven las empuja con más fuerza a luchar por este derecho contra un régimen que ni siquiera les garantiza condiciones para ejercer la maternidad si desearan hacerlo.

Porque el aborto existe, porque las mujeres no solo pueden querer o necesitar hacerlo, sino porque también la mujer es obligada en muchas circunstancias a practicárselo, cuando como trabajadora precarizada es expulsada de su fuente de trabajo si queda embarazada o cuando al interior de un vínculo violento, su pareja la obliga a hacerlo so pena de ser golpeada o asesinada si queda embarazada. El mismo Estado que la obliga a abortar como responsable de estas condiciones de vida, luego la condenará, incluso hasta la muerte, cuando finalmente lo haga. El debate actual transita la disyuntiva de si el aborto va a seguir siendo clandestino o si será legal.

Pero este debate abre más oportunidades, porque desde hace años reclamamos que haya educación sexual integral y laica en los colegios y esta demanda hoy aparece como una necesidad si realmente queremos integralmente disminuir las prácticas abortivas. Porque el acceso a la anticoncepción gratuita y adecuada y a la información correcta para nuestros adolescentes y para toda la población están colocados nuevamente en el centro de la escena. Porque la necesidad de separar a la iglesia del Estado, para que las religiones no interfieran en el acceso a un derecho por parte de la mayoría de la población, está hoy en boca de todos. Porque este debate también nos lleva a otro que debe ser abordado: el ajuste, la precarización laboral y la privatización de la salud, sólo incentivan el incremento de estas prácticas y contra esos ataques es también central luchar. Porque el aborto legal pone en el centro de la escena la discriminación jurídica que el Estado le impone a la mujer y cómo desde allí disemina en la sociedad el machismo y la discriminación.

Desde hace más de 30 años el movimiento de mujeres de este país fue creciendo en lucha y acción para instalar el reclamo de aborto legal, seguro y gratuito. Una de las pioneras de esa lucha fue la feminista y socialista Dora Coledesky, que durante la década del ´80 encaró una fuerte campaña, recorrió todo el país y comenzó a dar los primeros pasos de lo que hoy es este enorme movimiento que concita la adhesión de las mayorías populares. Hoy somos miles en las calles, y hemos instalado temas centrales de las mujeres en la agenda política.

No aceptamos un simple debate sin rumbo de parte de una institución que se acordó 30 años tarde de debatir. Reclamamos el acceso al aborto legal, y desde mi lugar, agradezco a las y los bonaerenses que me dieron la oportunidad de estar justo en este momento tan relevante dentro del parlamento, porque mi banca está al servicio de todas las luchas y particularmente la de las mujeres trabajadoras, cuya perspectiva y triunfos se logrará garantizando el crecimiento incesante del movimiento popular en las calles.


(*) Docente y diputada nacional por el Frente de Izquierda.

etiquetas