07/03/2018 8M

Un proyecto de ley busca que la menstruacin deje de ser un factor de desigualdad

El colectivo Economía Femini(s)ta aborda las distintas fuentes de desigualdad económica desde una perspectiva de género y presentó dos proyectos de ley ante el Congreso: la quita de IVA de los productos de gestión menstrual y su provisión gratuita.

Por Victoria Prim

Con el objetivo puesto en inscribir o proponer el conocimiento con perspectiva feminista como herramienta del movimiento de mujeres, el colectivo Economía Femini(s)ta aborda las distintas fuentes de desigualdad económica desde una perspectiva de género.


Entre los amplios temas, disciplinas y territorios sociales, se encuentra quizá uno de los más incómodos e invisibles: la menstruación. En diálogo con Télam, Agostina Mileo, integrante de Economía Femini(s)ta (EF) y comunicadora científica especializada en epistemología de la ciencia, explicó la campaña #MenstruAcción, una de las tantas luchas del colectivo. La movida “busca visibilizar la menstruación como un factor de desigualdad social” que atraviesa la educación (en las escuelas no se brinda información), la política (el Estado no contempla la menstruación desde una política de salud pública), la distribución de ingresos, la salud y la identidad.


“Basta de estigmatizar la menstruación” es el grito y el lema de esta campaña que busca instalar el tema en la agenda de las políticas públicas al presentar en el Congreso de la Nación dos proyectos de ley:
1

La exención en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de todos los productos de gestión menstrual (Expediente 2178-D-2017)


•Las mujeres pagan un impuesto por ser mujer: los productos de gestion menstrual son obligatorios y no se consideran de primera necesidad.
•Las mujeres que menos dinero y recursos tienen recurren a productos de menor calidad, lo que pone en riesgo su salud.
•Cada año se gastan entre 700 y 1.000 pesos sólo por el hecho de menstruar.
•Los productos de gestión menstrual están vinculados a la salud y no son productos de higiene personal.

2

La provisión gratuita de los productos de gestión menstrual (Expediente 2179-D-2017)


•Las mujeres en situación de vulnerabilidad, en cárceles, escuelas, etc, no pueden comprar toallitas y tampones.
•Estas mujeres tampoco acceden a otros métodos y son más vulnerables a infecciones e infertilidad.
•Los ingresos de las mujeres son menores y los productos para gestionar la menstruación son caros.
•La menstruación es estigmatizante dentro del espacio público y si las mujeres se manchan no pueden estar en público, ante esta situación, se les imposibilita la asistencia escolar, laboral o la búsqueda de trabajo.

Los ejes

Agostina Mileo explica que el eje fundamental de la campaña es la creación de políticas públicas referidas a la menstruación, porque “la inquietud sobre distintos métodos de gestión menstrual acá y en el mundo formó una masa crítica que generaron reclamos del colectivo de mujeres. La salud sexual y reproductiva tienen un rol fundamental en reclamo del colectivo de mujeres, y la menstruación es parte vital, necesaria e importante en este proceso”. Mileo se refiere a un proceso que se ha instalado en las sombras, invisibilizado por la sociedad sobre los cuerpos menstruantes y vuelto a estigmatizar en el momento de la vida en que termina, señalando a la mujer como caduca, “porque ubica al cuerpo de la mujer y su función social como reproductivo”.

Al mismo tiempo, ante otros discursos más grandilocuentes se pierde algo que es cotidiano, que se extiende en la vida de una mujer por muchos años y del que nadie habla.

Vale la pena preguntarse cómo se te reconoce socialmente, si se te penaliza por menstruar, por no ser un varón blanco, de clase media, heterosexual



“El estigma que pesa sobre la menstruación es muy grande, decirlo en voz alta y no generar repelencia es difícil”, explica Mileo.



Ante esta realidad, la campaña #MenstruAcción aborda esta problemática y exige ponerlo en agenda. “¿Cómo te imaginás que es menstruar si no podés comprar toallitas y tampones?”, pregunta Mileo.

En términos de uso y producción de los productos de gestión menstrual, la campaña de Economía Femini(s)ta aborda las condiciones materiales, el impacto sobre el medio ambiente, la salud y la garantía de Derechos Humanos.

La campaña apunta a un sector de la población muy vulnerable de una sociedad en que nuestros cuerpos y sus procesos fisiológicos son obligatorios y terminan pagando con impuestos



“En cuanto a las condiciones materiales, se exigen dos medidas, por un lado la exención de IVA y por el otro, provisión gratuita de los productos de gestión menstrual.  La campaña apunta a un sector de la población muy vulnerable de una sociedad en que nuestros cuerpos y sus procesos fisiológicos terminan siendo una desventaja, son obligatorios y terminan pagando con impuestos. Vale la pena preguntarse cómo se te reconoce socialmente, si se te penaliza por menstruar, por no ser un varón blanco, de clase media, heterosexual”.


Concientización y datos

La campaña también busca la  provisión gratuita en escuelas, cárceles, universidades, a mujeres en situación de calle y otros grupos vulnerables. “Señalamos la desigualdad económica que pesa sobre las mujeres en productos que son de necesidad básica, son caros y obligatorios. El espacio público no puede habitarse con una mancha de menstruación, cómo vas a la escuela, cómo vas a buscar trabajo, cómo vas a trabajar”, remarca Mileo.

Generar pensamiento feminista dentro de las disciplinas formales del conocimiento es importante para las mujeres, para que sea una herramienta de insurrección popular



Mileo explicó además que “el ámbito del conocimiento siempre fue un lugar muy masculinizado y la conquista de estos ámbitos fue muy ardua. Generar  pensamiento feminista dentro de las disciplinas formales del conocimiento es importante para las mujeres, para que sea una herramienta de insurrección popular y sirva para el movimiento feminista. Por lo que el conocimiento académico sobre la menstruación y su comunicación institucional y para el público general es de vital importancia”.


“Necesitamos, además, investigación y datos. Las toallitas y tampones tienen componentes que no sabemos el daño que pueden producir a largo plazo, no sabemos cuántos días de clase se pierden por esta causa, no hay estadísticas grandes que digan qué métodos de gestión menstrual usan las mujeres argentinas. Si la menstruación no forma parte de la agenda de políticas públicas de salud, se hace imposible armar datos cruzados sobre el uso de productos de gestión menstrual y su incidencia en la salud, como por ejemplo, diagnósticos de cáncer. Tenemos algunos casos de síndrome shock tóxico por uso de tampón, pero no es suficiente para armar un corpus de trabajo, por eso no hay estadísticas oficiales.”

Necesitamos investigación y datos: no sabemos cuántos días de clase se pierden por esta causa, no hay estadísticas grandes que digan qué métodos de gestión menstrual usan las mujeres argentinas y sus incidencias en la salud



“Lo cierto es que la menstruación no es un tema al que se le dé mucha importancia, incluso dentro de los movimientos de mujeres, no despierta mucha vocación juntar toallitas”, explica Mileo. Sin embargo, explica que el proceso de problematización sobre la menstruación “ocupó un lugar, primero en la academia y luego se expandió al campo popular”.



“El feminismo se instituyó en lo que llamamos campo conversatorio, se instala primero en las calles y luego se vuelve sistémica para convertirse en teoría. En este caso, pasó al revés: una rama de la teoría feminista se fue preguntando sobre las cosas y de ahí lo llevó al plano social. Pero la contundencia es muy fuerte: una vez que alguien te dice estas cosas sobre la menstruación, te llega”, enfatiza Mileo.

Acciones del colectivo

Ante estas premisas y los obstáculos del Estado, #MenstruAcción se desarrolla a partir de acciones autogestivas con el fin de convocar donaciones y repartirlas en lugares vulnerables. “Recibimos 30 copas menstruales de parte de una donante y las llevamos a la villa 31. Las preguntas que hacen las chicas en los barrios son iguales a las que hacen las chicas que tienen doctorados: la información es igual de nula”, denuncia Mileo.

Las preguntas que hacen las chicas en los barrios son iguales a las que hacen las chicas que tienen doctorados: la información es igual de nula



“La campaña tuvo una recepción muy transversal: organizaciones de sociedad civil, pibas no organizadas, militantes autoconvocadas, donaron productos de menstruación, ropa interior absorbente para otras identidades menstruantes. Y esto es de suma importancia, porque dispara un debate aún más profundo y es que el Estado va a tener que decidir qué métodos comprar y para qué personas”, dijo Mileo.


También realiza talleres junto con donantes, desde la ESI (Educación Sexual Integral).

Existen ocho proyectos de ley en cinco  provincias (Buenos Aires, CABA, Rosario, Viedma, Ushuaia) de donación masiva, y un proyecto nacional de provisión gratuita y exención de IVA de los productos de gestión menstrual, y “este año estaremos dedicadas a que los proyectos sean tratados y vayan a comisiones y recinto. Para eso es necesario juntar firmas”. Mileo recuerda que en Canadá, el movimiento de mujeres canadienses logró la exención del IVA sobre los productos de gestión menstrual.

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