22/02/2018

Secuestro en La Habana, Juan Manuel Fangio en manos de la “guerrilla”

La noche anterior a disputarse la tan esperada carrera por el II Gran Premio de Cuba, el domingo 23 de febrero de 1958, el mejor corredor del mundo, Juan Manuel Fangio, fue secuestrado por el Movimiento 26 de Julio, comandado por Fidel Castro desde Sierra Maestra. –“Disculpe, Juan-, escuchó el piloto de Balcarce, -me va a tener que acompañar...”.

Santiago Senén González

Por Santiago Senén González

La escena se produjo en el hall del Hotel Lincoln de La Habana, el mismo dia que se concretaban los comicios que consagraban a Frondizi como Presidente , cuando un militante guerrillero interrumpió la charla que el quíntuple campeón mundial sostenía con sus mecánicos. Ayudado de una pistola calibre 45, el revolucionario lo obligó a que lo siguiera hasta la calle, donde los esperaba un automóvil.
        
Fangio había viajado a la ciudad de la Habana para competir por este Gran Premio, una carrera de autos sport en la Isla. La competencia era parte de los eventos deportivos programados por el gobierno cubano para mejorar la imagen del dictador Fulgencio Batista, que por esos días enfrentaba la más dura crisis de todos sus años de mandato.
               
Al joven alto y morocho que entró al hall del Lincoln en búsqueda del campeón mundial de automovilismo le temblaba el pulso, pero no dudó en cumplir su cometido. -Yo estaba esperando que el custodio del Hotel tirara, para arrojarme al suelo, como en las películas de acción-, recordaría Juan Manuel Fangio tiempo después. Pero nadie disparó. Los hechos se sucedieron con calma, y aquello que parecía una eternidad, se produjo en menos de 2 minutos.
               
Alejandro D'Tomasso, uno de los corredores, hizo un leve movimiento, como para alcanzar una caja cercana, pero una sugerencia del activista, que le dijo: -Cuidado... haré‚ fuego si se vuelve a mover-, lo convenció de suspender definitivamente sus planes. -Otro movimiento y los mato!-, repitió el guerrillero, ante las acciones incómodas de otro famoso corredor presente en la Isla, Stirling Moss.
                              
El Chueco, con el arma apoyada en la espalda, sin violencia pero con firmeza fue obligado a salir hasta la esquina, donde lo subieron a un Plymouth negro.       
Después de una hora de recorrer la ciudad, y luego de haber pasado un control policiaco de rutina y haber cambiado dos veces de vehículo, el corredor argentino era llevado, por fin, al lugar donde permanecería secuestrado hasta después de la carrera.
                              
El II Gran Premio de Cuba había sido organizado con el propósito de demostrar que en la isla “no pasaba nada”; toda la atención debía fijarse en el circuito El Malecón. La carrera era una maniobra propagandística, organizada por Batista, segunda edición de la realizada en 1957, que pasó a la historia tanto por un trágico accidente como por la inasistencia del singular piloto. Pero el régimen batistiano no había contemplado la posibilidad de que todo el aparato publicitario montado se le volviera en contra.                              
 
La sombra del “Che” Guevara
  
Después de la carrera, con su objetivo cumplido, los miembros del grupo revolucionario se enfrentaron a un nuevo problema: cómo liberar a Fangio sin que corra riesgos. El temor provenía de la posibilidad de que la gente de Batista matara al corredor para culpar al Movimiento, y así desprestigiar, a Fidel Castro.
 
Ese mismo día, en horas de la noche, Silvina y sus hijas ayudaron a disfrazar a Fangio con unos pañuelos y un sombrero. Pensaron en dejarlo en una iglesia, pero Juan Manuel les dio la idea de contactar a los diplomáticos argentinos. Así fue como poco después era entregado en una operación relámpago en la residencia del Embajador Argentino en Cuba, que era nada menos que el almirante Raúl Lynch, primo del padre de Ernesto “Che” Guevara.

Junto con el secuestrado dejaban una carta donde manifestaban que no tenían ningún problema con la Argentina, que sus objetivos se restringían al derrocamiento de la dictadura cubana y, nuevamente, pedían disculpas.

A 27 horas del secuestro, Fangio, sano y salvo,  y una vez libre, recalcó ante los periodistas habaneros, lo bien que lo habían tratado.. Los reporteros no evitaron las sonrisas cuando el argentino manifestó que había charlado “macanudamente” con sus captores. La foto que viajó alrededor del mundo, en todas las portadas de los diarios y revistas, mostraba a Fangio al lado de Raúl Lynch, quien sonreía por el buen desenlace de la situación.
 
El hecho del secuestro dio al campeón una reiterada aureola de reconocimiento y amistad. Así ocurrió en varias oportunidades: en 1981 cuando vuelve a visitar Cuba, como presidente de la empresa Mercedes Benz. En esa ocasión Fidel Castro interrumpió una importante reunión  para saludar el quintuple campeón internacional de automovilismo-
 
Actualmente, en la puerta del Hotel Lincoln, situado en el barrio centro de la ciudad de La Habana, cuelga una placa de bronce que recuerda aquellos años: -En la noche del 24-2-58 en este mismo lugar fue secuestrado, por un comando del Movimiento 26 de Julio, dirigido por Oscar Lucero, el cinco veces campeón mundial de automovilismo Juan Manuel Fangio-. En el octavo piso, la habitación 810, con varios recuerdos del piloto balcarceño, lleva su nombre
 
* Periodista e Historiador