07/02/2018 La Rioja

El vallecito que encanta con sus geoformas al borde de la Ruta 40

A pocos kilómetros del límite con San Juan, la mítica ruta atraviesa la localidad de Guandacol y luego de cruzar sobre el río del mismo nombre, sube una loma en la que un cartel avisa al viajero la proximidad del Vallecito Encantado.

Por Gustavo Espeche Ortiz



Una depresión del terreno junto a la Ruta 40 en el centro oeste de La Rioja, deja a la vista numerosas geoformas de rojo intenso y tonos blanquesinos que contrastan con la escasa vegetación verde pálida del desierto, y conforman un atractivo turístico cada vez más visitado en la región: El Vallecito Encantado.

La mítica ruta atraviesa la localidad de Guandacol y luego de cruzar sobre el río del mismo nombre, muchas veces sólo un curso de arena roja, sube una loma en la que un cartel avisa al viajero la proximidad del Vallecito.

No es uno de esos letreros oficiales de Vialidad, con letras blancas sobre una chapa verde, sino uno de madera pintado a mano, plantado por la gente de Turismo del departamento Coronel Felipe Varela, pero que sirve para que todos tengan la oportunidad de disfrutar de este atractivo.

Basta seguir la flecha indicadora un centenar de metros por una huella de piedras para encontrar la abrupta depresión, con sus rojos que reverberan como una herida sangrante en el desierto opaco de esa llanura bordeada por los Cerros Colorados al este y la punta de la Sierra de Maz, al oeste, donde la ruta corre de sudoeste a noreste.