12/01/2018 Tnez

A siete aos de la Primavera rabe, radiografa de las protestas sociales contra el FMI

Las manifestaciones de protesta contra el ajuste del gobierno tunecino llevan más de un año, pero en las últimas semanas comenzaron a subir en intensidad a medida que se acercaba el séptimo aniversario de la revolución que terminó con la dictadura de de Zine El Abidinen Ben Ali.

Las marchas en Túnez, que llegaron a la primera plana de los diarios del mundo, son contra los recortes, la inflación y el alza de impuestos decretados por el gobierno de Youssef Chahed, que busca bajar el déficit y complacer las exigencias del FMI.

Con la llegada de 2018, los nuevos Presupuestos del Estado ajustados a la medida de la austeridad exigida por el FMI a cambio del crédito de 2.500 millones de euros concedido al gobierno, entraron en vigencia.


Convocada por el colectivo "No en mi nombre", que engloba a grupos de estudiantes y activistas de izquierda, las marchas más fuertes comenzaron a comienzos de la segunda semana de enero .

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¿Quién es Zine El Abidinen Ben Ali?


El dictador ejerció el mando del país durante 23 años, huyó a Arabia Saudita el 14 de enero de 2011, tras un mes de protestas ciudadanas, que supusieron, además, el inicio de la llamada "Primavera Árabe".

Túnez es el único país donde las revueltas de "Primavera Árabe" derivaron en un gobierno democrático y una ampliación de las libertades civiles, pero el país vive una continua inestabilidad política, con la formación de nueve Ejecutivos desde entonces.


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A siete años de la Primavera Árabe


El domingo 14 de enero se cumple el séptimo aniversario de esa revuelta, la sociedad civil y los partidos de la oposición convocaron a una gran manifestación para denunciar tanto la política de recortes impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI), como el paulatino deterioro de los derechos civiles logrados tras la revolución.

El FMI concedió en 2017 un crédito al gobierno tunecino por valor de unos 2.500 millones de euros a cambio de políticas de austeridad, reformas estructurales en la Administración y recortes en las ayudas del Estado. Desde entonces, el gobierno elevó impuestos en diversos sectores y emprendió una política de despidos y jubilaciones anticipadas en la función pública.

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Las causas de las tensiones en Túnez


Siete años después de la llamada "revolución del Jazmín", Túnez está sumergido en una grave crisis económica y social que puso en peligro la continuidad de la única transición política exitosa de las cuestionadas Primaveras Árabe.


En este contexto, las huelgas y protestas de diversos colectivos se suceden desde hace más de un año, pero en los últimas semanas han comenzado a subir de intensidad.

1- El alza está incluida en los Presupuestos Generales del Estado que el Ejecutivo tunecino ha aprobado bajo las presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que le exigen agudos recortes a cambio del crédito concedido en 2016 por valor de unos 3.000 millones de dólares.

2- Al alto índice de desempleo y la corrupción, problemas ya endémicos durante la tiranía de Ben Ali, se sumaron en los últimos años una galopante inflación, una pérdida constante de divisas y un paulatino descenso del valor de la moneda local, que empobrecieron aún más a la población.

3- Además del aumento de los impuestos y los cambios en el sistema comercial, el FMI ha exigido al gobierno aligerar el gasto y reformar la Administración Pública, lo que llevará esta año a la perdida de cerca de un millón de puestos de trabajo.



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Un estallido social que crece con el correr de los días



Al inicio de la segunda semana de enero, las protestas que se sostuvieron durante un año, comenzaron a tomar mayor intensidad, al igual que la represión policial. El lunes 8 se organizó una manifestación en la ciudad de Tebourba, a 40 kilómetros al oeste de la capital tunecina. Durante la represión desplegada durante la protesta, murió un ciudadano de 55 años y cinco más resultaron heridos, según informó la agencia oficial de noticias local TAP.

A raíz de las protestas del lunes en Tebourba, se convocó para el martes 9 a una manifestación en la emblemática avenida Habib Bourguiba, epicentro de aquella revuelta que sorprendió al mundo y que desató la denominada Primavera Árabe en la región. El mismo martes estallaron similares manifestaciones en diferentes partes del país, incluida la localidad de Sidi Bouzid -origen de la revuelta de 2011- después de que se conociera que el gobierno aprobó una nueva suba de impuestos para el año 2018.


El miércoles 10 de enero, al menos 200 personas fueron arrestadas y cerca de medio centenar de policías resultaron heridos en Túnez, durante una nueva ola de protestas. En Ben Arous, cerca de la capital, un grupo de personas asaltó y saqueó un supermercado antes de que lograran a intervenir las fuerzas de Seguridad, informó la agencia de noticias EFE.

Otros enfrentamientos se produjeron en ciudades del sur del país, como Gafsa, capital minera, Kasserine, fronteriza con Argelia y feudo yihadista, y Sidi Bou Sid, origen de la revolución que en 2011 acabó con la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Alí.


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El tablero político ante la escalada de violencia


Yusef Chaheed, primer ministro tunecino calificó de comprensible la protesta pero instó a la calma "porque la violencia no es aceptable", mientras que la oposición decidió intensificar las movilizaciones hasta que los presupuestos del Estado sean anulados.

El aumento de los altercados desató un cruce de acusaciones entre la oposición de izquierdas y los partidos de la coalición de gobierno -Nidaá Tunis y Ennahda-, que acusan a los progresistas de incitar a la violencia.


No obstante, desde el izquierdista Frente Popular se desvincularon de los "grupos de alborotadores" pero insistieron en su decisión de incrementar las movilizaciones pacíficas hasta obligar al gobierno a renunciar a los presupuestos aprobados.

Yusef Chaheed insistió en acusar al Frente Popular, sin nombrarlo, aseguró que los manifestantes no son ciudadanos sino vándalos que tratan de aprovecharse de la situación y anunció una investigación.