06/01/2018 Perspectivas

Las ventas online determinarn las tendencias de la moda mundial en 2018

Ése y otros nuevos hábitos de consumo serán tan decisivos para la moda este año como el avance de los mercados emergentes y los profundos cambios e innovaciones productivas que está experimentando el propio sector. Te los contamos en esta nota.



Las ventas globales on line serán uno de los factores determinantes de las tendencias de la moda en el mundo durante 2018, según un informe que prepararon la consultora McKinsey y el sitio web especializado Business of Fashion (BOF).

Ése y otros nuevos hábitos de consumo serán tan decisivos para la moda en 2018 como el avance de los mercados emergentes y los profundos cambios e innovaciones productivas que está experimentando el propio sector.

Después de un 2017 difícil, aunque con una leve mejora en la industria de la moda a nivel mundial, este año llega con una recuperación sostenida, según el índice McKinsey Global Fashion, que proyecta  un crecimiento de entre 3,5 y 4,5 por ciento en las ventas.

Pero este crecimiento no se distribuye uniformemente en todas las regiones o en todos los segmentos de la moda, en la que los mercados emergentes tendrán un papel destacado. 

Según esta investigación, las tendencias que marcarán la moda en 2018 estarán impulsadas por la dinámica de la economía global, por los cambios de hábito del consumidor y por las características del propio sistema.

Será otro año desafiante para la industria de la moda y, especialmente, para los que estén dispuestos apostar a sus nuevas características.

Las tendencias que marcarán la moda estarán impulsadas por la dinámica de la economía global, por los cambios de hábito del consumidor y por las características del propio sistema



El primer factor que determinará estas tendencias es la macroeconomía global, en la que los mercados occidentales han perdido su fortaleza histórica.     

De hecho, el crecimiento económico está virando de las regiones del Oeste maduras, en términos de consumo, a los mercados emergentes en el Sur y el Este.

Según McKinsey Fashion, para 2018 más de la mitad de las ventas de ropa y calzado se harán fuera de Europa y América del Norte.

Las ciudades de países emergentes, que experimentan un rápido crecimiento, son importantes para la industria ante las perspectivas de estancamiento de las ventas y la rentabilidad en los mercados tradicionales.

A su vez, el uso de tecnología como la robótica, Internet móvil, realidad virtual e inteligencia artificial se están potenciando de tal manera que afectará a industrias enteras, incluida la de la moda.

El segundo aspecto a tener en cuenta está relacionado con el consumidor y sus cambios de hábito a la hora de exigir y de comprar.  

En ese sentido, el hecho de que un consumidor convencional haya profundizado el uso de las plataformas digitales hace prever que las ventas online crecerán aún más.

Para tener una idea, los consumidores en el sudeste asiático pasan alrededor de ocho horas diarias en promedio conectados a Internet.

La comodidad del comprador con los canales digitales y el contenido que éstos ofrecen cambiaron el recorrido de compra, que pasó de un modelo lineal tradicional a un viaje complejo a través de Internet.

Al mismo tiempo, los clientes se vuelven más exigentes, por lo que compañías como Amazon,  Alibaba o Net-a-Porter siguen elevando el nivel de respuesta, especialmente para las empresas de moda que aspiran a ofrecer una experiencia cada vez más premium y original.

Hoy en día, muchos consumidores esperan una respuesta inmediata porque se están habituando a tiempos de entrega cada vez más rápidos.

Un claro ejemplo es el de la asociación entre el sitio Faretech y Gucci, que posibilita -en algunas ciudades- que un consumidor reciba en 90 minutos, a más tardar, la prenda que compró desde el sofá de su casa.    

Hoy en día, muchos consumidores esperan una respuesta inmediata porque se están habituando a tiempos de entrega cada vez más rápidos



En Filipinas, Brasil y los Emiratos Árabes Unidos, los usuarios de las redes sociales pasan más de tres horas por día en estas plataformas.

Esto tiene un profundo impacto en la moda, ya que las decisiones de compra están directamente relacionadas con las redes, con  las evaluaciones online y claro, con los ‘influencers’ que exhiben sus mundos en ellas. 

Además, los consumidores son cada vez menos fieles a una marca: dos tercios de los millennials asegura que está dispuesto a cambiar si otra le ofrece un descuento del 30 por ciento.

En tanto, muchas empresas del sector están experimentando una fuerte caída en el tráfico dentro de las tiendas físicas.

Por esto, mientras buscan la manera de reducir los costos operativos de los locales, están abocadas a reevaluar las redes e innovar la experiencia dentro de la tienda para atraer clientes.

En ese sentido, el cambio digital golpeó con más fuerza que en otros: por ejemplo, las ventas de los grandes almacenes de Estados Unidos disminuyó drásticamente en los últimos años y se espera que aumenten los cierres de centros comerciales. 

La industria de la moda es atravesada permanentemente por modelos comerciales innovadores, que van desde servicios de suscripción basados en las preferencias proporcionadas por el consumidor, hasta startups de economía compartida como VillageLuxe, en el que el cliente puede alquilar sus prendas de diseño para financiar su próxima compra o alquiler.

Las ventas del sector tradicional de la llamada “fast fashion”, es decir la moda rápida como Zara o H&M, crecieron más del 20 por ciento en los últimos tres años y los nuevos actores online de este concepto están ganando terreno.

Esta "necesidad de velocidad" está impulsada en parte por las redes sociales que llevan las tendencias de la moda a más consumidores a un ritmo más vertiginoso que en el pasado.