03/01/2018 opinin

El alquiler temporario: la usura silenciosa

Los alquileres temporarios forman parte de una tendencia que, desde hace algunos años, tomó mucha fuerza en la Argentina y en el mundo. Sin embargo, este tipo de alquiler multiplica por dos o tres la renta del propietario, pero sobre todo es un indexador más de un mercado que solamente se detiene cuando los inquilinos no cuentan con ingresos para seguir alquilando. Al respecto opinó para Télam Fernando Muñoz, director Centro de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

Fernando  Muoz

Por Fernando Muoz

Con más de un 30% del mercado de alquileres de vivienda destinados a alquiler temporario, los inquilinos e inquilinas de la ciudad miramos asombrados la carrera por la mayor ganancia por metro cuadrado.

Un microambiente a 10.000 pesos, contratos ilegales de seis meses, depósitos de garantía delirantes, avisos de un ambiente a 13.000 pesos "solo por un año".

El ingreso de turistas, profesionales y estudiantes universitarios, trabajadores en busca de empleo, potencia un mercado paralelo de viviendas especulativas que exprimen los ahorros de miles de inquilinos que entregan comisiones, depósitos y alquileres totalmente desregulados, monumento al abuso y la ilegalidad.

El alquiler de corta duración multiplica por dos o tres la renta del propietario, pero sobre todo es un indexador más de un mercado que solamente se detiene cuando los inquilinos no contamos con ingresos para seguir alquilando.

Dispuestos a exprimir el metro cuadrado de ganancia neta, el mercado inmobiliario ofrece también innumerables dormitorios compartidos en departamentos convencionales, que multiplican cinco o seis veces el valor verdadero de las unidades. Numerosas y numerosos jóvenes se amontonan sin conocimiento previo, pagando 4.000 pesos por persona.

Los consorcistas deben saber que el alquiler de vivienda no puede ser menor a dos años (Código Civil y Comercial) para exigir a los administradores que no autoricen negocios ilegales.

El Estado debe observar, controlar y sancionar a esta actividad ilegal y evasiva de impuestos locales y nacionales.

Los que estamos comprometidos con el ejercicio de derechos básicos de los inquilinos e inquilinas, debemos aportar información para que de una vez por todas se termine con la discriminación al momento de alquilar. Madres a cargo del hogar que pagan sobreprecios por tener hijos e inquilinos sin garantía propietaria, terminan alquilando en habitaciones compartidas, hoteles familiares o departamentos temporales.

Las páginas que ofrecen semejante forma de vivir pagando precios internacionales, son públicas, están a la vista de todo el mundo, y solo basta con buscar "alquiler temporario" o "habitación compartida" para saber que en Buenos Aires se festeja el día de los inocentes 365 veces al año.

Hay que cortar la cadena de negocios con la vivienda, desmedidos y desproporcionados, abusivos y salvajes, porque agrava las condiciones de vida cotidiana de un millón de personas en la Ciudad.


(*) Director Centro de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

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