28/12/2017 entrevista

La dictadura, el exilio y el amor conjugados en la nueva novela de Gabriela Exilart

La militancia y la represión de los años 70 en la Argentina son abordadas en la novela histórico romántica "Con el corazón al sur", de Gabriela Exilart, en la que desnuda el lado menos visitado del exilio en la época de la dictadura, con el juicio que recibieron "los que se fueron", al sentirse perseguidos eternamente, aún en tierras lejanas.

Por Anala Pez



Todo comenzó con su anterior libro, "Pinceladas azabache", donde la escritora narraba la historia de Stein Frank, un joyero que sueña con ser artista plástico y en el camino conoce a Aime, una joven descendiente de mapuches que lo cautiva con su largo cabello azabache y sus ojos oscuros.

Corría el año 1930 en Buenos Aires y la pareja tuvo que enfrentar que sus propias raí­ces fueran sus principales enemigos; huyeron entonces a Mendoza para formar una familia con el nacimiento de su hija Lihuén, quien con el correr de los años vivirá un amor prohibido que hace que se enfrente a sus padres.

Pasaron los años y algunos de los personajes de aquella novela editada en 2013 vuelven a aparecer en este nuevo trabajo de Exilart, ambientado en los años 70. La escritora cuenta en "Con el corazón al sur" la vida de la prima de Lihuén, Naiquen, quien dejó su pueblo natal en Rio Negro junto a sus hijos huyendo de su marido quien ejerce violencia familiar.

Naiquen se instala en Buenos Aires con Lihuén y su familia para comenzar una nueva vida, pero sin poder dejar de todo el pasado que la agobia, donde hay una muerte que ronda sus vidas y que ahora se traduce en la venganza que las persigue más allá de la situación que atraviesa la Argentina.

Télam: Te centraste en una época no tan lejana, llena de claroscuros. ¿Qué quisiste contar?
Gabriela Exilart: El exilio, porque lo que pasó con los Montoneros y las guerrillas de un lado y del otro ya lo sabemos, pero el tener que huir con lo puesto, sin nada, es como nacer de nuevo en otro país, un lugar extraño que muchas veces no tiene nada que ver con la idiosincracia en que la uno se movió, un lugar donde uno siempre es otro.
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