21/12/2017 opinin

La reestructuracin de las Fuerzas Armadas

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, trabaja en un proyecto para reestructurar las Fuerzas Armadas, iniciativa que incluye el reequipamiento del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, el incremento salarial para los militares y modificar los despliegues de las unidades militares. Al respecto opinó para Télam Osvaldo Martinetti, capitán de navío retirado y veterano de la Guerra de Malvinas.

Osvaldo Emilio  Martinetti

Por Osvaldo Emilio Martinetti

Los países sensatos diseñan para sí mismos una visión estratégica a partir de la cual definen, entre otras cosas, los roles y funciones de sus Fuerzas Armadas. Luego desarrollan o adquieren el equipamiento necesario para cumplir con estos roles y finalmente se aseguran de mantenerlo en buenas condiciones operativas.

Las eventuales reestructuraciones pasan por una revisión de este proceso, que normalmente finaliza en la redefinición de la magnitud de las fuerzas. Sin temores y con fundamento, aumentan o disminuyen su potencia militar según sus necesidades.

Para nosotros en cambio, reestructuración sólo significa gastar menos. Por lo tanto, terminamos amontonando funciones incompatibles, mezclando estructuras y creyendo que así ahorramos recursos.

Hace varios años se decidió por ejemplo, que había que racionalizar la formación de aviadores militares. A la Fuerza Aérea, que no tenía siquiera la capacidad de formar a sus propios pilotos por falta de aviones de entrenamiento, se le asignó la responsabilidad de formar además a los de la Armada y a los del Ejército. El resultado fue un déficit de aviadores que hasta hoy no se ha logrado revertir.

Opacadas por la multitud de voces que opinaron, reclamaron, se indignaron o penaron por el drama del submarino San Juan, se han escuchado otras voces que, desde importantes posiciones, mencionan la existencia en Argentina de "varias Fuerzas Aéreas" que habría, una vez más, que "racionalizar".

Ignoran que existen aeronaves que por su rol específico y por su diseño, operan en un entorno eminentemente naval, y otras que lo hacen apoyando o transportando a fuerzas terrestres. Por ese motivo resulta necesario y racional que pertenezcan (como en el resto del mundo) a la Armada o al Ejército.

Se propugna en cambio, un apelotonamiento operativo que sólo ocasionaría otra disminución de la ya frugal eficiencia de cada Fuerza, sin producir ahorros significativos.

Los promotores de estas ideas, que debieran ejercer la prudencia que sólo la humildad provee, no aceptarían fácilmente cambios que significaran la reducción de sus propios asesores. Apilemos todos los aviones en "una sola Fuerza Aérea", pero que cada Subsecretario tenga su gabinete...

En la política de nuestro país, la especialización en asuntos de Defensa no es redituable. Los expertos son pocos y ciertos puestos constituyen una suerte de premio consuelo para personas que aún siendo bienintencionadas (y no siempre lo han sido) deberían ponerse a estudiar para poder ejercer sus empleos.

Pretender cambiar lo que se desconoce es como mínimo, irresponsable.

(*) Capitán de Navío (re). Veterano de la Guerra de Malvinas.



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