14/12/2017 opinin

Los desafos de la prxima conduccin nacional de la UCR

La Unión Cívica Radical definirá mañana quién conducirá el Comité Nacional del partido, en reemplazo del santafesino José Corral, en un plenario que tendrá como principal candidato a quedarse con el máximo cargo partidario a José Cano. Sobre cuáles serán los desafíos de la próxima conducción del radicalismo opinó para Télam Walter Alberto Ceballos, delegado al Comité Nacional por el distrito San Luis.

Walter Alberto  Ceballos

Por Walter Alberto Ceballos

Mañana los radicales de todo el país nos aprestamos a elegir la conducción de nuestro partido con vigencia hasta diciembre del 2019, por lo tanto, será quien coordinará la estrategia federal de integración de nuestro partido en la coalición Cambiemos en esa elección.

Desde mi punto de vista, ha sido un acierto estratégico del Radicalismo haber decidido en Gualeguaychú la integración de la coalición con el Pro, CC-ARI y otros partidos, que permitió generar la alternativa que remplazó al Peronismo del gobierno después de los 12 años. Ahora bien, esta coalición se define como "parlamentaria", no es de cogobierno en el Ejecutivo sino en el Legislativo, lo que significa una experiencia atípica para nosotros y para la política argentina porque se trata de un acuerdo de base

parlamentaria en un sistema presidencialista.

Después de dos años el balance da positivo, para el país y para el Radicalismo en Cambiemos.

Hemos tenido aciertos y errores, avances y retrocesos, pero también cabe resaltar que la situación social, económica, institucional y moral que nos toca enfrentar es harto complicada y se hace más dificultoso encontrar soluciones a los múltiples problemas si no alcanzamos acuerdos sobre políticas de Estado a mediano y largo plazo, para ello se requiere un espacio de reflexión sincera desde todo el pensamiento político, especialmente, entre los que tenemos representación parlamentaria.

Para lograr este objetivo debemos superar "la grieta" y para ello quienes debemos tender los puentes somos los que tenemos mayores responsabilidades en la actualidad, o sea Cambiemos.

Profundizar las dicotomías que hoy caracterizan a la política argentina, puede servir para tener mejores resultados electorales, pero los graves problemas no tendrán solución si no los fundamos en "Acuerdos Amplios".

El pueblo argentino ha definido un sistema de representación donde Cambiemos tiene la responsabilidad de conducir el Ejecutivo Nacional, al que arribamos con el 51% de los votos en la segunda vuelta de noviembre del 2015, y una representación parlamentaria en la que, a pesar de haber sido la fuerza más votada en las elecciones del 2017, somos la primera minoría en la Cámara de Diputados, sin quorum propio, y la segunda minoría en el Senado Nacional. Esto implica tener la legitimidad de la iniciativa del

Ejecutivo, pero no las mayorías legislativas propias para sancionarlas como leyes de forma unilateral. Este desafío obliga a la búsqueda de consensos en cada uno de los trámites legislativos.

Las últimas iniciativas del Presidente Macri, orientadas a resolver el asfixiante déficit fiscal, reconstruir el sistema federal, analizar un nuevo sistema de relaciones laborales para resolver el trabajo en negro, dotar de mayor competitividad a la producción Nacional y favorecer la inversión, son decisiones que exceden al oficialismo y nos convocan a delinear acuerdos, en lo temático y en lo político, para darle viabilidad en el

tiempo.

En este convulsionado contexto, donde nadie tiene mayorías absolutas, Cambiemos tiene el gran desafío de pasar de ser una "eficaz coalición electoral" a una "estable y eficiente coalición política de gobierno o de oposición alternativa en el futuro". El Radicalismo tiene mucho para aportarle; a nuestro gobierno y al país, a través de la coalición que integramos y este es, a mi juicio, el principal objetivo que debe guiar la gestión de la próxima conducción del Comité Nacional de nuestro partido.

Desde esta convicción y entendiendo que el Radicalismo es capaz de afianzar la coalición Cambiemos y aumentar nuestra representación dentro de ella, me permito delinear para el debate entre los radicales y -a riesgo de cualquier crítica- la respuesta acerca de cual debiera ser el perfil de la próxima mesa ejecutiva de la UCR Nacional y de su Presidente: estar convencida que tenemos una responsabilidad y, a su vez, una oportunidad política de gobernar la Argentina si la UCR se fortalece en Cambiemos.

Reconocer que en este momento partidario no hay ningún liderazgo excluyente, ni de

sectores ni de candidatos, por lo que debemos construir liderazgos democráticos No excluyentes y participativos, que permitan la integración en la búsqueda de los comunes denominadores de los que, pensando diferente en lo táctico, coincidimos en la estrategia de afianzar nuestros principios de siempre, modernizando nuestra organización, su funcionamiento y comunicación, garantizando el enriquecimiento de nuestras decisiones en la discusión previa con el objeto de arribar a los consensos

más amplios que sean posibles.

Tener independencia funcional, profundizando nuestro legítimo objetivo de expresar

nuestras ideas en el ámbito parlamentario, y en el Ejecutivo cuando seamos consultados, mientras este sea conducido por un aliado y preparándonos para que un o una radical sea Presidente de los argentinos. Este anhelo será más probable si se logra afianzar políticamente a Cambiemos y nuestros gobiernos: nacional, provinciales y municipales. Para acercar la realidad a nuestro pensamiento hay que lograr que la mayor cantidad posible de radicales ejerzan los gobiernos en los ejecutivos.

De acuerdo con este criterio, no sería conveniente que la titularidad del Comité Nacional esté conducido por alguno de los reconocidos correligionarios que hoy ejercen cargos en el Ejecutivo Nacional o la titularidad de Ejecutivos Provinciales o Municipales, para que dediquen todo su tiempo a esa indelegable tarea, sin perjuicio de ser integrados, escuchados y atendidos, en el proceso de toma de decisiones partidarias, por tratarse ellos de nuestro capital político más preciado.

Garantizar una coordinación efectiva con los bloques parlamentarios nacionales y, a su

vez, éstos deben comprometerse con las acciones e ideas del partido que representan y por el que fueron electos. Esta coordinación condiciona la fortaleza ideológica y operativa del Radicalismo dentro y fuera de la coalición Cambiemos.

Tener la disposición para ejercer el gobierno del radicalismo con enjundia y compromiso diario. Casi diría debe ser una conducción con dedicación exclusiva para coordinar la

acción política de la UCR en el plano nacional y en los 24 distritos provinciales y CABA.

Me parece riesgoso que las proposiciones que se hagan el próximo 15 de diciembre, en el plenario federal e igualitario del Comité Nacional, se referencien con la cercanía o antagonismo a cuerpos o personas extrañas a la pertenencia e intereses de nuestro partido. Ningún interés ajeno a nuestro partido debe haber en las decisiones del Radicalismo, ni radicales que representes ningún otro interés que no sea el del radicalismo.

El próximo presidente y la mesa directiva del Comité Nacional debe garantizarnos a todos:

ideales, principios, pertenencia, integración, dedicación, conducta, inteligencia y trayectoria para cumplir con el objetivo indeleble del Radicalismo: afianzar la República, garantizar la libertad, luchar por la igualdad y, de forma concomitante, desplegar una estrategia que permita acrecentar la representación de la UCR en todos los rincones de la Nación. Creo que a esta tarea estamos convocados. Tenemos compromiso, trayectoria y capacidades para lograrlo. ¡Adelante Radicales!.

(*) Delegado al Comité Nacional por el distrito San Luis.

etiquetas