08/12/2017 Gastronoma

La pizza napolitana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Finalente, el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, el organismo cultural de la ONU, distinguió a la pizza, cuya candidatura se cocinaba a fuego lento desde 2009. La candidatura juntó dos millones de firmas.



Dos ingredientes básicos como el agua y la harina y apenas cuatro o cinco añadidos (mozzarella —de dos tipos—, tomate, albahaca y aceite de oliva para la clásica Margarita) han conseguido además algo a menudo insólito en Italia: unanimidad y que todos remen en la misma dirección —en este caso para apoyar la candidatura de este plato tradicional italiano para convertirse en patrimonio intangible— cosa que ocurre poco y casi siempre cuando deporte o gastronomía están en juego.

No en vano muchos presumen de que los colores de la pizza Margarita, el rojo del tomate, el verde de la albahaca y el blanco de la mozzarela, también son los de la bandera italiana.

E jueves 6 de diciembre el Comité del Patrimonio Mundial del organismo cultural de la ONU, reunido en la isla surcoreana de Jeju dio por fin el visto bueno a una distinción que llevaba tiempo cocinándose, a fuego lento, desde 2009, cuando el ministerio de Agricultura, Alimentación y Silvicultura lanzó por primera vez la candidatura para que la pizza napolitana engrosara la presencia italiana en las listas de la Unesco.

Se consumen 192 millones de pizzas al mes o, lo que es lo mismo, 2.300 millones de pizzas al año



Más de dos millones de Italianos se volcaron en la recogida de firmas para apoyar el proyecto.

¡Victoria!” exclamaba en Twitter el ministro, Maurizio Martina, para dar a conocer noticia. “Otro paso hacia la protección del patrimonio de Italia”.

“El arte del pizzaiolo napolitano encierra en sí el saber hacer italiano, constituido por experiencias, gestos y, sobre todo, conocimientos tradicionales que se pasan de generación en generación. Es un reconocimiento histórico que llega después de un complejo trabajo de negociaciones que ha durado ocho años”, declaró después, transcribe el diario El País.

Según los datos de la Confederación Nacional del Artesanado y la Pequeña y Mediana Empresa, se consumen 192 millones de pizzas al mes o, lo que es lo mismo, 2.300 millones de pizzas al año que mueven 12.000 millones de euros, También sirven los números para ilustrar el afecto del italiano por este plato.

Según las estadísticas, cada uno come 7,6 kilos al año, unas 38 pizzas, mientras que en España se consumen unos 4,3 kilos por persona; en Francia y Alemania , 4,2.

Lejos de las fronteras italianas, la cultura de la pizza también caló fuerte: en Canadá, el consumo medio asciende a los 7,5 kilos al año y Estados Unidos lidera el ranking de los amantes de esta receta; allí cada habitante come una media de 13 kilos de pizza al año.

Se desconoce dónde y cuando nació exactamente la fórmula, que parece ser milenaria, pero la tradición de comenzar a aliñar el pan con diversos ingredientes estaba presente en las antiguas culturas romana y etrusca.

Probablemente la llegada del tomate a Europa, en los siglos XVI -XVII cambió la concepción y añadió un nuevo modo de cocinar.

Hoy por hoy, evolucionó hasta la forma purista de prepararla en Nápoles, donde las cantidades, las temperaturas y los tiempos se miden al milímetro. Así ha llegado a convertirse en un rito con alto componente social, donde pizzeros y clientes interactúan constantemente.