08/12/2017 San Telmo

Cosmticos naturales, la apuesta de frailes franciscanos cerca de la Rosada

En una pequeña sala de la Iglesia San Francisco, ubicada en Alsina y Defensa, se puede hallar jaleas reales, cremas antiarrugas y otros productos artesanales fabricados por la congregación.

A metros de la Casa Rosada, un grupo de frailes franciscanos apuestan desde hace décadas a la producción artesanal y rechazan las nuevas herramientas "de mercado" manteniendo la difusión de boca en boca para la venta de productos naturales de colmena que van desde jalea real y propóleo, hasta shampoo y cremas antiarrugas.

En una pequeña sala de la Iglesia San Francisco, ubicada en Alsina y Defensa, en el barrio porteño de Monserrat, con apenas dos estanterías y un mostrador en el que se ofrece un modesto stock de artículos producidos de forma artesanal, Mario despide a un matrimonio de clientes con una bendición.

Es que Sara y Rodolfo, vienen desde hace seis años "cada dos o tres meses" de Santiago del Estero a comprar sus productos "porque son increíbles y no los conseguís en ningún lado".

Sara y Rodolfo van desde hace seis años "cada dos o tres meses" desde Santiago del Estero porque los productos "son increíbles y no los conseguís en ningún lado"



"Me acuerdo que vine por un problema de salud a atenderme a Buenos Aires, y tuve que hacer un trámite en una oficina del Anses, ahí escuche que una de las chicas le comentaba a otra lo buena que era una crema para las manos, que era natural y barata, y me dijo que la vendían en la iglesia", explicó la mujer de 71 años.

"Desde entonces que llevo esa crema y otra para las quemaduras, también el shampoo para la caspa y propóleo con miel para la garganta. Llevo todo lo que puedo porque mis hijos también lo usan para mis nietos, todos en la familia lo usamos y lamentablemente no lo podemos conseguir en otro lado", señaló.

Mario atiende el lugar y desde hace 17 años que trabaja "en esto", al igual que lo hicieron su abuelo y su padre, que empujaron el proyecto desde la localidad bonaerense de 25 de Mayo, donde está el colmenar, hasta la humilde sala frente a la secretaría de la parroquia que exhibe los productos naturales.

"En 25 de Mayo hay un apicultor que es el que se encarga de la extracción del producto crudo, que luego es trasladado a Hurlingham donde se trabaja, envasa y empacan los productos y luego algunos se venden allá y otros los traemos acá", explicó Mario en diálogo con Télam.

Durante la entrevista, que fue interrumpida en varias oportunidades por sus clientes quienes remarcaban constantemente la calidad de los productos, Mario señaló que "trabajar acá es una cuestión de familia, todos amamos lo que hacemos".

Aunque en varias ocasiones se acercaron al lugar empresas interesadas en "comprar las colmenas, o hacer la re venta de productos o incluso hasta cambiar la imagen de los mismos", los frailes que crearon el proyecto siempre rechazaron cualquier atisbo de "modernidad". Ni siquiera la venta en plataformas digitales.