03/12/2017 opinin

La Fundacion IAN y Juan Jos Campanella

En el Dìa Internacional de la Discapacidad, la autora rescata su experiencia como mamá de un chico con discapàcidad que la llevò a luchar contra el bullyng y la discriminaciòn de la sociedad. Su testimonio se transformò en un libro que generò un corto de Juan Josè Campanella.

Por Sheila Graschinsky

El enojo es el sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una situación, como por ejemplo ante una falta de respeto.

Eso sentí el día que empecé a soñar con escribir el cuento "El regalo." Pero contrariamente a lo que pareciera que voy a contar ese enojo, logro que invirtiera sin ningún plan de negocios, que soñara sin límites y que hoy el libro "El regalo", con el cual un año después me acerqué a Juan José Campanella con la idea de realizar un corto animado para llegar a más hogares brindando herramientas para construir una sociedad más inclusiva sea una realidad.

Sin embargo, empecé hablando del enojo… si, esa sensación que me hizo cruzar la calle en busca de justicia o quizá una descarga explosiva de bronca. Siendo la tercera vez consecutiva que al llevar a mi hijo IAN a sus terapias de rehabilitación escuchaba cargadas y "bromas" aludiendo a su discapacidad motriz. Estos insultos provenían del colegio que queda en frente al centro de rehabilitación infantil al cual IAN concurría. Niños de primaria en un recreo, tras un alambrado…

Recuerdo mi mano sobre el timbre de esa escuela, recuerdo la impotencia y las lágrimas contenidas. Recuerdo frases, discursos, palabras que había pensado en segundos para decirle a la directora, recuerdo la carita de IAN, sus ojos dejando caer lágrimas. Sin embargo, desde esa vereda de enfrente pude percibir lo duro de ver entrar y salir chiquitos con equipamiento y dificultades al consultorio donde concurre mi hijo. Desde esa vereda de enfrente me vi niña nuevamente, respiré mi propio desconocimiento sobre el tema y a su vez observé con ojos de niña una realidad de la que nunca había escuchado hablar, una realidad ajena, desconocida. Me sinceré. ¿Qué diferenciaba a mi niña de esos niños que hoy se reían y nos generaban dolor y tristeza? Han pasado décadas y la respuesta a mi pegunta era ésta: nada.

Esos niños tras la ventana estaban llenos de desconocimiento, no contaban con herramientas y la falta de información y conocimiento genera miedos, prejuicios.

Mi enojo al tomar conciencia de esta realidad se desvaneció, para mostrarme un camino. Así fue cómo el enojo de ese día me mostró el poder transformacional que puede tener en una persona el lograr convertir el enojo en acción, en motor y alimentar un sueño. Junto a IAN, mi familia y la Fundación decidimos mover todo con la convicción de acercar la discapacidad a todos los niños, promover que tomen contacto con esta realidad, guiarlos en este proceso para que adquieran así herramientas concretas y puedan ser niños solidarios, libres de prejuicios y futuros adultos preparados para dar lugar a una nueva cultura donde la inclusión sea protagonista.

Es así como junto a IAN transformamos cada situación de bullyng, o ignorancia, en una gran oportunidad y en lugar de enojarnos ¡regalamos un libro! Luego de un nuevo obstáculo en el camino, donde la tristeza nos estaba invadiendo, empezamos a soñar con hacer un corto animado para llegar al corazón de chicos y grandes rompiendo las barreras de la discriminación desde la conciencia y la educación. IAN había visto varias veces la película Metegol y fue así cómo -con el libro en mano- nos acercamos al estudio de Juan José Campanella, con una gran misión por delante y un nuevo sueño que queríamos concretar. Juan, junto a su equipo, sin conocernos nos recibió, nos escuchó y comenzó a soñar junto a nosotros. Hoy el corto IAN se está convirtiendo en realidad. Este cortometraje cuenta una historia personal pero que nos refleja a todos como sociedad. Nos devuelve, como un espejo, la imagen de una realidad que muchas veces no queremos ver, pero que al enfrentarla podemos transformar.

El corto se está realizando con una combinación de animación 3D y stop-motion con el objetivo de lograr una integración de ambos universos, maquetas reales y tecnología digital de última generación. Construimos una maqueta completa con la escenografía, realizada a partir de diferentes elementos como materiales reciclados y de descarte. Estos nos dan la dualidad interpretativa de un objeto que a la distancia se lee de una forma pero que al acercarnos mucho llegamos a ver que lo constituye otra realidad. Por eso los personajes son diseñados, modelados y texturizados digitalmente con la percepción de estar hechos por muchos pedacitos de papel, fotos y textos. Estos se pueden armar, desarmar y rearmar.

Mostramos en el corto que todos estamos constituidos por muchos fragmentos que nos hacen ser quienes somos. Pero esta multiplicidad es dinámica, nos permite armarnos, desarmarnos y rearmarnos, modificando nuestra percepción propia y del mundo que nos rodea. La interacción con los demás es un fuerte catalizador en este sentido, entre la discriminación y el aislamiento o la integración y superación. Buscamos llegar a todos los hogares y brindar nuevas oportunidades para rearmarnos, buscamos transformar a todo aquel que lo vea brindando herramientas para que puedan ser parte activa de la construcción de una sociedad más inclusiva. El corto IAN nos llena de orgullo, esperanza y oportunidades para que el mundo entero pueda ver el potencial y la necesidad de INCLUIR.


*Directora de la Fundación IAN.