01/12/2017 opinin

Discapacidad: hagamos correr la voz de la conviccin de la inclusin

Alrededor de un 15% de la población mundial viven con algún tipo de discapacidad. Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad con el objetivo fomentar su integración en la sociedad y promover la igualdad de oportunidades. Al respecto opinó para Télam la Lic. en Psicología Mercedes Rozental, presidenta de la Comisión para la Plena Participación e Inclusión de las Personas con Discapacidad (COPIDIS) dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno porteño.

Mercedes  Rozental

Por Mercedes Rozental

El Día de la Discapacidad nos permite hacernos preguntas como ¿qué conmemoramos?, ¿cuál es el objetivo?, ¿de qué queremos dar cuenta?, ¿por qué es necesario? Estas preguntas nos llevan a cuestionarnos en qué pensamos cuando hablamos de personas con discapacidad. En nuestra vida cotidiana solemos encontrarnos con dos universos conceptuales. Por un lado, lo dependiente, incapaz, improductivo, y por otro, la superación, lo angelical, especial. En ambos casos, se nos abre una nueva pregunta, ¿dónde está la persona?, ¿quién es?, ¿qué desea?.

A nivel mundial, la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad adopta la perspectiva de derechos humanos y los legitima desde el paradigma de autonomía personal. Nuestro país la ratificó mediante la Ley 26.378 en el año 2008 y le otorgó jerarquía constitucional en el año 2014 a través de la Ley 27.044. La Convención representa el marco filosófico y normativo que origina los fundamentos de toda práctica respetuosa del lema “Nada sobre Nosotros sin Nosotros”.

Habilitar nuestra capacidad de sorpresa y de creatividad resulta clave para poder relacionarnos con lo que las personas atraviesan, desean y necesitan, con lo que las personas son. Ahí donde se explicará la exclusión por el déficit debemos comenzar a buscar respuestas en el entorno: ¿es accesible?, ¿cuenta con los apoyos necesarios?, ¿es la protagonista de su propia vida?, ¿se la llama por su nombre?, ¿hablamos con la persona y no con su acompañante o asistente?

La naturalización del modelo médico nos lleva a una equivalencia indiscutida, discapacidad es igual a déficit, incapacidad. Este modo de conceptualizar funda una respuesta comunitaria particular, caracterizada por posicionar a las personas con discapacidad por fuera, habilitando relativizar el cumplimiento de los derechos en igualdad de condiciones con los demás.

En tanto parte de una sociedad, todos somos agentes de reproducción o de trasformación. Contrastar nuestros representaciones, historizar conceptos e identificar actitudes instituidas en todos los ámbitos de nuestra vida, es el ejercicio que nos permitirá cuestionar aquello que reproducimos aún sin saber que lo hacemos. En este sentido, siempre podemos “desafiar los prejuicios” promoviendo la diversidad como la mayor riqueza humana, tal como señala Catalina Devandas, relatora Especial sobre los Derechos de las personas con Discapacidad de la ONU.

El cambio de paradigma resulta de una multiplicidad de acciones, entre las que se encuentra romper con los estereotipos que impiden al colectivo de personas con discapacidad formar parte de nuestra comunidad con equidad. El modelo social nos abre un camino de implicaciones colectivas sobre los procesos de inclusión, incorporando en su definición las barreras físicas, comunicacionales o actitudinales construidas y sostenidas por el entorno.

La inclusión es un proceso sin fin, que en la actualidad tiende a expandirse. Debido a la mayor toma de conciencia sobre la temática, el rol protagónico de las personas con discapacidad y las experiencias positivas y concretas, los entornos se transforman, inevitablemente, de una vez y para siempre.

Una sociedad inclusiva es de y para todos, porque sienta sus bases en celebrar la diversidad. Visibilizar el “Día Internacional de las Personas con Discapacidad” nos invita cada año a hacer correr la voz de la convicción de la inclusión. Porque mientras la pretensión de lo homogéneo sea la norma, la exclusión permanecerá invisibilizada. Así, el acto de interpelarnos en la reproducción circular de las representaciones culturales será revolucionario. Todos debemos ser agentes de transformación porque la vida de las personas es ahora. El tiempo del cambio cultural es hoy.

(*) Lic. en Psicología. Presidenta de la Comisión para la Plena Participación e Inclusión de las Personas con Discapacidad (COPIDIS) dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.