30/11/2017 Ciudad

A casi un ao de la prohibicin de bolsas plsticas en supermercados, persiste la polmica

Desde el 1 de enero de 2017 los comercios no tienen permitido entregar bolsas livianas no biodegradables en sus líneas de caja. La mirada del Gobierno sobre lo positivo de la medida se contrapone con las de cámaras y sindicatos del sector.


A casi un año de prohibirse la entrega de bolsas plásticas en los supermercados de la Ciudad, en el Ministerio de Ambiente porteño reivindican que “se evitó el uso de 500 millones” de esos envases, pero la industria pide volver atrás porque “se perdieron 700 puestos de trabajo” y se redujo la separación domiciliaria de residuos por falta de estos recipientes.

El 1 de enero de 2017 comenzó a regir en la Ciudad de Buenos Aires la Resolución número 341/16 de la Agencia de Protección Ambiental en virtud de la cual hipermercados, supermercados y autoservicios de alimentos y bebidas ya no tienen permitido entregar bolsas plásticas livianas no biodegradables en sus líneas de caja.

Desde entonces, los consumidores tienen que recurrir a los carritos o las denominadas “ecobolsas” que el gobierno porteño entregó gratuitamente en distintos puntos de la Ciudad.

Un comunicado del Ministerio de Ambiente y Espacio Público informó que a partir de la aplicación de esta medida “bajó considerablemente la cantidad de bolsas de plástico recolectadas durante la limpieza de los arroyos entubados” que ahora “tienen un mejor escurrimiento” al no formarse 'diques' por acumulación de esos envases.


Por su parte, el ministro Eduardo Machiavelli aseguró que “todos los indicadores nos señalan que vamos por el buen camino” porque “cada vez más vecinos se comprometen con el cuidado del medioambiente”.

Pero la mirada oficial se contrapone con la de la Cámara de la Industria del Plástico (CAIP), del sindicato de trabajadores del rubro y la organización Ecoplas, para quienes la resolución provocó “el cierre de 50 pymes” y perjudicó el ambiente porque “disminuyó el reciclaje de materiales” a raíz del “retroceso en la separación de residuos” por falta de empaques diferenciados para hacerlo.

Además, aseguran que las bolsas tejidas que se ofrecen como alternativa “también son de plástico” y que su correcta higienización produce un impacto negativo en términos de “huella hídrica” y “mayor consumo de detergentes que van a parar a los efluentes líquidos”.