30/11/2017 Banco Mundial

Cmo deberan afrontar los Estados las catstrofes?

El informe del organismo hace hincapié en la responsabilidad de los gobiernos y del mercado financiero para evitar las duras consecuencias de las crisis y contener a la población.


El informe del Banco Mundial deja muestras explícitas de que no solo los grupos socioeconómicos muestran distinta sensibilidad frente a las catástrofes, lo mismo sucede con los países: mientras más alto sea el PBI per cápita de cada país, menor es el número relativo de personas afectadas por las crisis.


“Los incentivos políticos intertemporales son un impedimento para una adecuada gestión de riesgos. Para prepararse frente a los riesgos es necesarios invertir, a menudo constantemente, en algo cuyos frutos probablemente se pueden materializar solo en el mediano y largo plazo. Los gobiernos prefieren destinas recursos para políticas y programas que generan beneficios a corto plazo, incluso si los beneficios son menores”, señala el organismo.



El Informe agrega que muchos gobiernos deciden recurrir a la ayuda internacional en momentos de crisis, lo que debilita los incentivos para prepararse para crisis futuras.

Los grandes desastres naturales o conflictos civiles no solo destruyen los hogares. Diezman también las economías locales y, por lo tanto, alteran los negocios, las cadenas de suministro y los mercados. Después del terremoto del 2010, se perdieron casi 100.000 puestos de trabajo en Chile, elevando la tasa de desempleo en 1 punto porcentual”



El organismo sugiere mayor responsabilidad de los Estados a la hora de regular las zonas habitables que están en mayor riesgo de sufrir catástrofes naturales y climáticas. Llama, además, a invertir en recursos tecnológicos que provean mayor información para adelantarse a las catástrofes. A los privados, los convoca a dar colaboración en mejor infraestructura y reparación inmediata, a la financiación de seguros e inversión en los países damnificados para generar trabajo.



La contención y la respuesta

El organismo señala que mayormente, una vez sucedidas las crisis, tanto climáticas, naturales, sociales, políticas y económicas, los privados se retraen, dejan de invertir, lo que conduce de forma indefectible a la falta de trabajo, explotación laboral, baja de salarios, desempleo, descenso de consumo y la inexorable perpetuación de la pobreza.



“Los grandes desastres naturales o conflictos civiles no solo destruyen los hogares. Diezman también las economías locales y, por lo tanto, alteran los negocios, las cadenas de suministro y los mercados. Después del terremoto del 2010, se perdieron casi 100.000 puestos de trabajo en Chile, elevando la tasa de desempleo en 1 punto porcentual”, ejemplificó el informe