28/11/2017 opinin

Derecho 3.0, paradigma de una nueva economa

Los cambios socioculturales impuestos por las nuevas tecnologías han abierto las puertas a paradigmas diferentes en casi todos los negocios y el Derecho no está exento. Sobre la necesidad de que el ejemplo del E-commerce se extienda al ámbito de los abogados opinó para Télam el abogado Diego Benzacar.

Diego  Benzacar

Por Diego Benzacar

Los cambios socioculturales impuestos por las nuevas tecnologías han abierto las puertas a paradigmas diferentes en casi todos los negocios. Si miramos hacia atrás, hoy naturalizamos facilidades que antes eran inimaginables.

El E-commerce podría ser catalogado como el máximo exponente en esta marea de innovación. Las personas ya no tienen la necesidad de acercarse a los comercios, y los productos se venden dónde el consumidor quiere y cuándo lo desea, a través de clicks. En ese sentido, algunas estimaciones indican que el comercio electrónico tuvo un alza del 30% en América Latina durante los últimos años, lo cual expone claramente su impacto creciente en la economía. 

La situación de consumo hoy se da, mayoritariamente, en un contexto hogareño; desde el escritorio, el sillón o la cama. 

Las personas, fundamentalmente los que están entre los 18 y 40 años, están acostumbradas a las posibilidades que ofrecen los nuevos desarrollos tecnológicos, y buscan servicios cada vez más accesibles.

Los estereotipos sociales nos muestran que un adulto medio prefiere ver una serie o una película en Netflix, y no acercarse a un Video Club y elegir un dvd con el visto bueno del comerciante de turno.

Esta impronta va tomando lugar en terrenos que aún son inexplorados, como por ejemplo el rubro jurídico. Innovar en los modos de ofrecer los servicios es algo necesario para democratizar la oferta laborar y el acceso a los especialistas.

Uno de los motores de la economía son las Pequeñas y Medianas Empresas. Las que recién comienzan e incluso muchas de las que están asentadas, no cuentan con los ingresos ni el tiempo necesario para contratar a estudios jurídicos y reunirse con ellos cada vez que surge una problemática de índole legal.

Los emprendedores, por su parte, muchas veces quedan a mitad de camino ya que a la inversión inicial de su respectivo negocio se le suman los honorarios fastuosos que deben gastar en el asesoramiento legal. Además de los vaivenes económicos, este es un obstáculo importante que impide el surgimiento de ideas renovadoras para la sociedad.

Existe entonces la necesidad de conectar al usuario con abogados especialistas en diversos tópicos, fundamentalmente para suplir esta cuenta pendiente que el derecho tiene con aquellos que no cuentan con el tiempo ni el sostén económico para afrontar soluciones jurídicas de calidad.

Es inminente que el mundo del Derecho debe aggionarse al contexto digital en el que estamos inmersos. Encontrar nuevas formas de ofrecer los servicios y acercarse a potenciales clientes, sería próspero para el abogado y para la sociedad, esencialmente para aquellos que pueden hacer crecer nuestra economía.

Como todo cambio que desafía al status quo, la consultoría online en el Derecho, antes de nacer y desarrollarse, ya tiene sus detractores. Se trata de un rubro muy vinculado al servicio y el contacto humano, por lo cual es un gran desafío suplir la falta de cercanía cara a cara con el contacto virtual. Pero de la misma forma que existen amigos de Facebook que podrían nunca verse personalmente y mantener una cálida relación virtual, tranquilamente un abogado puede cumplir su trabajo de forma online y estar a las expectativas de su cliente. A fin de cuentas, lo único importante es que ese trabajo sea hecho en forma y tiempo profesional.

(*) Abogado (UBA). Creador de la plataforma Onlegal.