22/11/2017 opinin

Avances y desafos en la vspera de un nuevo #25N

El próximo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Sobre los avances y desafíos en materia de prevención de la violencia de género en la Argentina opinó para Télam Pamela Martín García, activista feminista y directora del Observatorio de Políticas de Género del Senado de la Provincia de Buenos Aires.

Pamela  Martn Garca

Por Pamela Martn Garca

El próximo 25 de noviembre conmemoramos un nuevo Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999. Esta fecha ya se había destacado en 1981 en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en Colombia, en memoria de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas, asesinadas por orden del dictador dominicano Rafael Trujillo. Este es un día para sensibilizar a la sociedad sobre la violencia de género. 

Se han dado pasos y muchos de ellos firmes como aquellos transitados por el Instituto Nacional de las Mujeres -INAM- (antes Consejo Nacional de las Mujeres). A los siete meses de haber asumido la nueva gestión, en la conducción de una compañera feminista, Fabiana Tuñez, se presentó un Plan Nacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, algo que exige la ley nacional de Protección Integral de las Mujeres 26.485 y que esperábamos hacía años y por el cual desde el movimiento de mujeres y feminista habíamos luchado mucho para su concreción, junto a la fuerza del Ni Una Menos. Este Plan cuenta con presupuesto propio hasta 2019, abarca 69 medidas y 137 acciones que debe involucrar de manera transversal a todo el Poder Ejecutivo.

Otro avance firme y por el que también el movimiento feminista y de mujeres trabajó por su alcance fue la creación, en septiembre de este año, del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), otorgándole mayor jerarquía como organismo descentralizado y autárquico, lo cual le permite mayor autonomía en la toma de decisiones y en la ejecución de presupuesto.

La ley nacional 26.485 describe los tipos de violencia: psicológica, física, económica, sexual y simbólica y las modalidades de la violencia: doméstica, laboral, obstétrica, institucional, contra la libertad reproductiva, mediática. Todas se las puede denunciar y por cualquier tipo de violencia que se sufra, bajo la modalidad que sea se puede llamar al 144 las 24 horas, los 365 días del año para obtener asesoramiento, información y contención. Destaco el trabajo de la línea 144, coordinada también desde el INAM, ampliando la capacidad de infraestructura así como mayor personal capacitado en la atención, y la apertura de un espacio específico de la línea para la provincia de Buenos Aires que es el distrito con mayor población y con más llamados a la línea.

También es necesario destacar los esfuerzos legislativos realizados este año para reparar los daños tremendos ocasionados por los femicidios a las víctimas colaterales. Nunca más niñas y niños irán a vivir con los asesinos de sus madres, y cuenta con media sanción de Ley Brisa.

Me quiero detener en la violencia simbólica, aquella que tenemos más naturalizada, nos pasa todo el tiempo por delante de nuestros ojos, de nuestro cuerpo. No deja marcas visibles, pero sí rastros que impactan en toda la sociedad y que no hace más que reproducir la violencia machista, la discriminación y la desigualdad a través de estereotipos, valores y mensajes. Estos los vemos a diario en la televisión, en las revistas, en las redes sociales, en las publicidades, en las películas, en las series, en cada rincón que a veces ni imaginamos y ni nos desestabiliza porque lo tenemos arraigado.

El Observatorio de Violencia Simbólica y Mediática del INAM ha señalado y trabajado en varias denuncias sobre casos de este tipo de violencia. Y hoy es debate nacional la incidencia del acoso, incluido en la ley 26.485 como modalidad y tipo de violencia, en la vida de las mujeres y niñas.

Por eso el desafío principal que tiene nuestro país para prevenir la violencia contra las mujeres es la implementación efectiva y en todo el territorio nacional de la ley nacional 26.150 de Educación Sexual Integral, para lograr los cambios culturales necesarios para desnaturalizar las prácticas sexistas inscriptas en la sociedad por el dominio patriarcal a lo largo de la historia. Dar este paso involucra avanzar en el combate de la desigualdad, en el conocimiento y exigibilidad de derechos humanos, incluidos los derechos sexuales y derechos reproductivos.

Otro tema relevante en el camino hacia la igualdad es la brecha laboral y salarial. Las mujeres trabajan el doble de tiempo que los varones en las tareas domésticas y de cuidados en el hogar (INDEC 2013). Lavar, cocinar, planchar, llevar los hijos e hijas a la escuela, a fútbol, a inglés, al médico, atender a los adultos/as mayores de la familiar, a las personas con discapacidad, ayudar a hacer los deberes, hacer las compras, entre decenas más de tareas. Esto es trabajo no remunerado que realizan las mujeres sacrificando calidad de vida y tiempo para ocio, formación y acceso a otros trabajos, que debería ser reconocido y que se deben tomar acciones al respecto. Hay proyectos en el Congreso Nacional sobre el establecimiento de una nueva encuesta del uso del tiempo con el fin de reconocer estas tareas como trabajo. Además, existen una gran cantidad de proyectos, hace añares, sobre licencias por maternidad, paternidad y familiares, en concordancia a lo que indica la Organización Internacional del Trabajo-ONU.

A esto se le suma una brecha salarial del 27% en nuestro país, aunque muchas mujeres están en trabajos informales, con una brecha del 40%, trabajos de medio tiempo muy mal pagos y sin acceso a las políticas sociales. Esta discriminación que sufren las mujeres también debería ser atendida.

Los desafíos son muchos, los avances son firmes. El camino está allanado y desde el movimiento de mujeres y feministas seguiremos trabajando por los derechos de las mujeres, por una vida libre de violencia, por Ni Una Menos, porque Ni Una Menos somos TODAS.

(*) Activista feminista. Directora del Observatorio de Políticas de Género del Senado de la Provincia de Buenos Aires.

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