22/11/2017 opinin

Relanzamiento del INAP: proyecto para jerarquizar la administracin pblica

El presidente Mauricio Macri relanzó este año el Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP), que tiene como finalidad crear las herramientas necesarias para jerarquizar y profesionalizar al empleado estatal con el objetivo de darles a los ciudadanos servicios más modernos y eficientes. Al respecto opinó Fernando Del Corro, historiador y periodista de la Agencia Télam.

Fernando Del Corro

Por Fernando Del Corro

El reponteciamiento del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP) como cuestión central para la jerarquización del Estado adquiere un aspecto trascendente con vistas a una mayor eficiencia y una despolitización por parte del funcionariado, algo que, sin éxito, intentaron llevar adelante los ex presidentes Arturo Frondizi y Raúl Ricardo Alfonsín en la Argentina y cuya existencia en numerosos países tiene como ejemplo exitoso la Escuela Nacional de Administración (ENA) de Francia.

La idea es la de hacer que el ingreso a la función estatal arranque con un examen de ingreso y que, posteriormente, sucesivas evaluaciones y la participación en cursos de especialización permitan que el empleado público pueda acceder hasta los mayores niveles de dirección como resultado de los sucesivos concursos en los que debe participar para lograr los ascensos correspondientes.

Fue en 1958, durante la gestión de Frondizi cuando se planteó por primera vez una reestructuración del funcionamiento de la burocracia estatal, incluyendo las empresas públicas, a través de del Instituto Superior de Administración Pública (ISAP), encabezado por Carlos Alberto Young, el cual incluso llegó a editar la "Revista de Administración Pública", dirigida por el académico Julio César Rodríguez Arias, en la que se plantearon importantes discusiones teóricas al respecto.

Tras su desaparición en 1970 durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, el ISAP tuvo un relanzamiento ya como INAP en 1973 a instancias del equipo económico encabezado por José Ber Gelbard dentro del cual fue clave Carlos Leyba, principal ideólogo del Plan Trienal, siendo el primer titular del organismo Moisés Iconikoff quién, como profesor en la Universidad de París, conocía el funcionamiento de la ENA.

En ese período entre 1973 y 1976 no se desplazó un solo director nacional al tiempo que se desarrollaba en la estructura heredada el respeto por el poder político que marcaba las pautas que cada uno de ellos debía operar.

A partir de 1976, como consecuencia del golpe cívico-militar encabezado por Jorge Rafael Videla, el organismo se diluyó hasta que fue relanzado bajo el gobierno de Alfonsín cuando se designó a Jorge Esteban Roulet como secretario de la Función Pública, otro conocedor de la ENA en la que se había graduado como extranjero, quién en mayo de 1984 dio un especial impulso al INAP aspirando a llegar a un nivel similar al del modelo francés creado por el presidente Charles André Gaulle en 1945 para lo cual firmó un convenio con la misma y lanzó el cuerpo de Administradores del Estado.

Una ENA, generadora de una mística de estado, de la que desde 1958 a la fecha tiene entre sus graduados a los ex presidentes Valery Giscard D'Estaing, Jacques Chirac y el actual François Hollande y a los ex primeros ministros Laurent Fabius, Michel Rocard, Edouard Balladur, Alain Juppé, Lionel Jospin y Dominique de Villepin, con el añadido de que el nuevo presidente Emmanuel Macron también lo es, al igual que su primer ministro Edouard Philippe.

Precisamente Macron durante su campaña descalificó la propuesta del derrotado François Fillon de dar de baja 500.000 funcionarios del total de 5.400.000 que forman parte del funcionariado francés.

El INAP mantiene un acuerdo con su homónimo español desde 2002 para mejorar la calificación de funcionarios, en tanto en América Latina los hay con igual denominación en Guatemala, México, Paraguay y República Dominicana y con otras en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay.

En el caso argentino la actual administración ha señalado, a través del secretario de Empleo Público, Pablo Legorburu, en una entrevista concedida meses atrás al matutino "La Nación" que en la función pública "la evaluación de desempeño positiva o negativa tiene consecuencias en el desarrollo profesional" ya sea para la promoción y, llegado el caso de reiterados resultados adversos "existe la posibilidad de desvinculación" ya que la estabilidad debe estar ligada a los resultados evaluatorios.

De acuerdo con las expectativas del titular del Ministerio de Modernización, Andrés Ibarra, hacia fines de la actual administración, en 2019, el 50% del personal estatal habrá pasado por concursos para alcanzar cargos en la Alta Dirección Pública (ADP) que está conformada por unos tres mil funcionarios los cuáles, históricamente, salvo contadísimas excepciones han sido designados por las autoridades políticas de turno.

Según una investigación elaborada por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) a partir de 2002, bajo la presidencia de Eduardo Alberto Duhalde, se inició un proceso de desjerarquización de manera que a fines de la gestión de Cristina Elisabet Fernández se encontraba bajo el nombramiento para desempeñar funciones superiores en forma transitoria el 78% de los designados.

A los efectos de desarrollar la profesionalización de la burocracia estatal, junto con el relanzamiento del INAP que encabeza Santiago Bellomo, se sumó la Escuela de Formación para la Alta Dirección Pública y se firmó un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo a fin de elaborar los programas para la capacitación del conjunto de los empleados estatales aunque poniendo el énfasis en los cargos superiores como primera etapa del proyecto.

(*) Historiador y periodista de la Agencia Télam.