10/11/2017 literatura

Almudena Grandes: "El derecho a olvidar es para los que han sabido, antes, recordar"

En "Los pacientes del doctor García", la escritora española aborda la historia de dos hombres que, luego de la guerra civil española, se infiltran en un red que cobija a criminales de guerra nazi y les facilita su huida a la Argentina.

 En "Los pacientes del doctor García" Almudena Grandes (Madrid, 1960) aborda la historia de dos hombres que, luego de la guerra civil española, se infiltran en un red que cobija a criminales de guerra nazi y les facilita su huida a la Argentina, configurando una novela atravesada por la identidad, la pérdida y la lucha por los ideales.

En esta novela, donde la ficción alterna con hechos históricos, y en la que no faltan el amor y el erotismo, el médico Guillermo García Medina, de familia republicana, conocerá a Manuel Arroyo Benítez, un diplomático a quien le salvará la vida y entre quienes nacerá una fuerte amistad. Años más tarde, Arroyo Benítez reclutará al médico para infiltrarse, por decisión del gobierno republicano en el exilio, en la red de criminales nazis creada por Clara Stauffer, una española de padres alemanes, nazi y falangista, que vivió entre 1904 y 1984.

- Télam: ¿Qué motivó este nuevo libro, el cuarto, sobre la guerra civil?
- Almudena Grandes: El motor que me llevó a escribir la novela fue Clara Stauffer, a quien descubrí en el libro "La guarida del lobo" de un periodista español. Lo primero que me impresionó es que esta mujer había vivido en el número 14 de la calle Galileo, una calle muy céntrica del barrio Argüelles, que queda cerca de mi casa, y por la que he pasado millones de veces. Investigué sobre Clara y me fascinó porque es una mujer muy compleja, por todas las cosas que hizo en su vida: nació en Madrid, pero sus padres eran alemanes. Estuvo en Alemania, se hizo nazi y volvió a España y se convirtió en una deportista de elite, fundó la sección femenina de la falange, con Franco en el poder estuvo en la cúpula del Movimiento Nacional, y luego su papel como emisaria estaba en una situación ideal para hacer lo que hizo: montar esa red de protección y ayuda de exilio de los nazis. Lo que me interesó fue que aunque Clara trabajaba para criminales de guerra nazi, que es como trabajar para el mal, era una mujer completamente abnegada, que se sacrificaba enormemente por los suyos, que tenía sus puertas abiertas de par en par para cualquier refugiado que pudiera llegar. Tenía una relación casi maternal con ellos.