02/11/2017 opinin

Adaptarse, esa es la cuestin

La eficiencia energética, hace unos años, era vista como algo voluntario, hecho solamente por la conciencia ambiental que reforzaba positivamente la imagen de cada organización; pero hoy en día es la herramienta más potente y simple para lograr ahorros significativos y duraderos. Definir la eficiencia energética como uno de los pilares de una empresa brinda más competitividad y rentabilidad a cada negocio. Al respecto opinó para Télam Benjamín Crevant, ingeniero francés especialista en eficiencia energética.

Benjamn  Crevant

Por Benjamn Crevant

La metamorfosis hacia un modelo energético realista implica una modernización en todos los sectores del país. Lo que se desarrolló hasta ahora, a nivel estatal y privado, son pequeños bosquejos hacia la adaptación global. En consecuencia, por el lado de la política, la gente seguirá observando aumentos constantes y en cuanto a las corporaciones, aún les falta un trecho para el éxito sostenible.

Para un gobierno que pregona la innovación y el desarrollo del país en términos energéticos, las tarifas de los últimos años eran, lisa y llanamente, inviables. A la gestión actual se le achaca su poca sensibilidad social a la hora de las subas, no obstante, estas son más graduales de lo que se cree.

Hay que darse cuenta que este incremento solo es una vuelta hacia la tarifa "normal" y sin subsidios. No incluye los gastos de modernización de las instalaciones, los gastos de expansión de la red, ni los gastos de construcción de centrales, entre otras cosas a mejorar.

En Francia en el 2012, la tarifa era de 2016 $/MWh, lo cual es 3 veces más que la actual en Argentina (700 $/MWh).

Aunque estos valores no se pueden establecer como una regla, es importante tener en cuenta que una vez que la tarifa eléctrica vuelva a la normalidad, es decir al precio sin subsidios, seguirá incrementado.

Como dije anteriormente, Argentina deberá superar, no solo la realidad ilusoria que trajeron los subsidios inagotables, sino también llegar a un conquista global y duradera a través de la modernización de su red de distribución, la mejora de la calidad de distribución, el aumento de la producción, y la mejora del rendimiento de sus centrales.

En este contexto se esgrime que, en los próximos 6 meses, la tarifa eléctrica aumentará, al menos, el 30%.

Por el lado de las empresas, estas también deberán reformarse si pretenden adaptarse a esta época de ruptura política y apertura hacia la competencia doméstica e internacional.

La eficiencia energética, hace unos años, era vista como algo voluntario, hecho solamente por la conciencia ambiental que reforzaba positivamente la imagen de cada organización. Hoy en día es la herramienta más potente y simple para lograr ahorros significativos y duraderos. En otras palabras, definir la eficiencia energética como uno de los pilares de su empresa brinda más competitividad y rentabilidad a cada negocio.

Esto no se limita solo a un cambio tecnológico. Es ante todo un cambio en el management. Nuevos puestos, como el de energy manager, están surgiendo a raíz de esto. Este sería un actor esencial en las empresas aggiornadas, que trabajaría de forma transversal con los servicios técnicos, operativos y financieros.

Este departamento permitiría llevar a cabo la evolución, desde un sistema orientado al servicio hasta un modelo de análisis big data en tiempo real, enfocado en la eficiencia operacional. En síntesis, se lograría ahorro financiero y mayor productividad.

La revolución digital también forma parte del nuevo paradigma energético. Las decisiones se tomarían gracias al análisis de datos, ofreciendo un análisis más rápido, preciso y a menor costo sobre su negocio.

Los assets se manejarían de mejor forma y, sin invertir, las empresas desarrollando esta área reducirían su consumo entre un 5 y un 10%.

Al contrario de lo que se escucha hoy en día, el ahorro no solo se logra gracias a un cambio tecnológico. Los cimientos se forjan con un management adecuado de modo que la visión eficiente se transmita en toda la organización, logrando el mejor rendimiento en los procesos. Sin esto, la tecnología no podría desarrollar su potencial. Es cuestión de adaptarse.

(*) Ingeniero francés especialista en eficiencia energética.