01/11/2017 opinin

La esperanza de la nueva justicia tiene nombre propio

Un total de 508 cargos vacantes repartidos en todos los fueros hay actualmente en la justicia de la provincia de Buenos Aires. En su mayoría, los nombramientos se encuentran retrasados. Al respecto opinó para Télam Lucas Prieto Schorr, abogado penallista y director del sitio www.elmonitordelajusticia.com.

Lucas  Prieto Schorr

Por Lucas Prieto Schorr

Hace años que por cuestiones de la política cubrir cargos de defensores oficiales, fiscales y jueces en la Provincia de Buenos Aires es imposible. La Comisión de Acuerdo del Senado Bonaerense, por donde pasan esos pliegos, está muy lejos de honrar su nombre, y hasta diciembre seguirá por la misma vía, momento de la asunción de los nuevos representantes.

Con este panorama hay algo que parece fundamental y que da esperanzas a futuro. La gran elección de Cambiemos en la provincia le permitió obtener un importante numero de bancas -y lograr la mayoría- para esperanzarse que con los nuevos legisladores y la coordinación de la gobernadora María Eugenia Vidal los cambios y las reformas que se necesitan lleguen con mayor celeridad.

En lo que a los números se refiere el escenario es preocupante. Según diversas fuentes hay 508 cargos de magistrados vacantes a nivel provincial. De estos, 319 ya tienen terna asignada, mientras que 151 están en Concurso ante el Consejo de la Magistratura, y 38 esperan el trabajo de la Cámara Alta provincial.

Con esta situación lejos se está de brindar un servicio de Justicia independiente, que muchos políticos pregonan y quienes nos relacionamos con la justicia deseamos. Esta es una de las deudas de la democracia moderna de nuestro país que venimos pagando con injusticia y vidas humanas.

Ahora bien, ¿cuál es la lógica jurídica para que esto ocurra? ¿Por qué los senadores cuando nombran un juez no observan la carta Magna que ordena seguir "los criterios objetivos de evaluación que privilegien la solvencia moral, la idoneidad y el respeto por las instituciones democráticas y los derechos humanos"? ¿Qué justifica que a veces se imponga un buen contacto a un curriculum impecable? ¿Por qué se demora tanto en nombrar los reemplazos de las vacantes que en definitiva no hacen más que afectar a la Justicia? ¿Cómo se le explica a la gente la demora por falta de voluntad política o por un excesivo sistema burocrático?

Confío que el desarrollo de Vidal y los nuevos nombres propios de las Cámaras provinciales buscarán este nuevo camino. Queremos jueces independientes e imparciales, que tomen decisiones sin injerencias del poder político y que decidan sin presiones de ningún grupo. Es el momento indicado para pensarlo y tenemos los nombres propios para lograrlo.


(*) Abogado penallista y director del sitio web El monitor de la Justicia (www.elmonitordelajusticia.com).

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