01/11/2017 opinin

Autoestima adolescente: cmo evitar el maltrato en los colegios

Para combatir el acoso escolar es necesario tomar responsabilidad y abordar el tema desde 3 niveles simultáneamente: familiar, institucional y gubernamental. Sobre la necesidad de levantar la autoestima de los adolescentes opinó para Télam Matías Quinn, instructor de la Fundación El Arte de Vivir.

Matas  Quinn

Por Matas Quinn

Para combatir el acoso escolar es necesario tomar responsabilidad y abordar el tema desde 3 niveles simultáneamente: familiar, institucional y gubernamental. Entonces, para empezar es recomendable que los padres conversen sobre ello con sus hijos y conozcan lo que piensan.

A veces la vida familiar se resume a un tema de logística: ¿A qué hora volvés? ¿Llevas el celular y la campera? ¿Tenés plata para la comida? Y quizás, en la mente de los pequeños hay frustraciones, miedos o agresividad contenida. Nadie puede reemplazarte para observar a tus niños, es un trabajo que hay que hacer y enfrentarse a lo que se vea. La inteligencia y la intuición de un padre o madre es altísima, aunque ellos también deben darse un espacio de introspección, relajación y meditación para poder detectar las cosas que no les gusten, como por ejemplo, asumir que su hijo puede estar siendo víctima de bullying o ejerciéndolo. Hay que tener la sensibilidad para reconocerlo y tomar responsabilidad por el tema.

En ese sentido, las técnicas de respiración y relajación son de gran ayuda para los niños y se transforman en una herramienta más para combatir el acoso escolar. Algunos de los beneficios son, por ejemplo: incrementan su nivel de confianza para el manejo de la crítica y la relación con los pares; reducen la ansiedad y el estrés; mejoran el rendimiento escolar, la concentración y la creatividad; facilitan el buen descanso; eliminan la depresión; mejoran la memoria; ayudan a manejar las emociones negativas y a despejar las dudas; profundizan los lazos de solidaridad en la escuela y en el hogar, entre otros.

Cabe destacar que en el momento en que sólo te enfocas en el otro y lo transformas en un demonio, te paralizas. Lo mismo sucede cuando te victimizas o negás la situación. Muchos chicos sienten que el problema es más grande que su capacidad para resolverlo. Pero en el momento en que toman responsabilidad por la situación, se puede producir un cambio al aprender a responder con habilidad.

Respecto al nivel institucional, hoy muchos colegios ya comenzaron a crear un espacio de reflexión para hablar sobre el tema e incluir la enseñanza de técnicas prácticas que ayudan a los chicos a manejar sus emociones y las presiones que pueden llegar a recibir, como por ejemplo: la presión del estudio, de los padres, los cambios del cuerpo, la incertidumbre de terminar el ciclo lectivo, etc.

Con relación a la responsabilidad gubernamental, todos los países del mundo deberían analizar el tema para conocer cómo combatirlo y evitar así situaciones de gravedad. Celebrar la diversidad es uno de los ejes centrales que debieran promover. Los chicos y sus cuerpos son diferentes, al igual que sus gustos y las familias de las que provienen. Por lo tanto, es menester crear una cultura de la aceptación y entender que lo diferente no es una amenaza ni atenta contra la identidad, sino que enriquece y complementa.

Además, hay que tener en cuenta que los chicos son como esponjas y son las válvulas de escape de problemas muchos más graves que tenemos en la sociedad. Ellos absorben las conductas de los mayores. Por eso, es necesario inculcarles referentes culturales de paz, aceptación, equilibrio y amor.

(*) Instructor de la Fundación El Arte de Vivir.