18/10/2017 opinin

Asbesto: una amenaza oculta y silenciosa, que es necesario identificar y retirar de manera responsable

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el asbesto es una de las diez sustancias químicas que constituyen una preocupación para la salud pública. Se prohibió su uso en 2001, pero en la década del 90 se lo usó ampliamente en la construcción. ¿Cómo gestionar su retiro?. Al respecto opinó para Télam el Lic. Daniel Valdés, especialista en Ingeniería Ambiental del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Lic. Daniel A.  Valds

Por Lic. Daniel A. Valds

Debido a las altas prestaciones que ofrecían los materiales con asbesto en el rubro de la construcción y la industria en general, hasta la década del 90 se lo empleo casi de manera masiva. Así es cómo hoy puede encontrárselo en muchas instalaciones, edificaciones civiles e industriales, generando su retiro seguro y responsable un verdadero desafío para los especialistas.

El término amianto o asbesto es utilizado para denominar una serie de minerales metamórficos fibrosos constituidos por silicatos de hierro, aluminio, magnesio y calcio entre otros. Las distintas formas de asbesto pueden pertenecer al grupo de las serpentinas o al grupo de los anfíboles. Dentro del primer grupo se encuentra el crisotilo (amianto blanco); y forman parte del segundo, la crocidolita (amianto azul), la amosita (amianto marrón), la antofilita, la tremolita y la actinolita, entre otros.

El amianto blanco ha sido la forma más utilizada en la industria y en la construcción y representó el 95% de la producción mundial. Le siguen en importancia el amianto azul y el amianto marrón, teniendo un uso muy limitado la antofilita, la tremolita y la actinolita.

En la Argentina, existen yacimientos minerales en su gran mayoría de la variedad crisotilo en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Córdoba y Mendoza que fueron explotados antes de su prohibición. Para ese entonces, también se importó asbestos del tipo crisotilo principalmente desde Brasil y Canadá; y de diferentes partes del mundo.

Por la acción meteorológica, degradación o ruptura de los materiales que lo contienen, se facilita que el asbesto pueda pasar al aire en forma de fibras simples, agregados de fibras o bien agregados de fibras y partículas. Cuando se observan en un microscopio óptico, las fibras de asbesto aparecen generalmente como unos hilos flexibles, curvados o rectos, dependiendo de su longitud y naturaleza.

Estudios de causa - efecto en los años 60, ya lo describían como un agente de riesgo, tanto en el ambiente ocupacional como en el ambiente exterior. A pesar de esto, el asbesto fue usado comúnmente como un material de construcción durante los años 80.

En 1991 el Banco Mundial decidió no financiar la manufactura o el uso de productos conteniendo asbesto. Debido a las evidencias, presentadas por los individuos que estuvieron expuestos a partículas y fibras de asbestos por largos periodos de tiempo que se manifestaron en enfermedades, tales como, mesotieloma, asbestosis y cáncer de pulmón.

En 1995 se concluyó que los trabajadores expuestos al asbesto presentaban un riesgo diez veces mayor de contraer cáncer.

Por todo lo expuesto, Argentina firma el Convenio de Róterdam que prohíbe su uso y en el año 2001 el Ministerio de Salud de la Nación prohibió la producción, comercialización y uso de fibras de asbesto y productos que lo contengan.

Históricamente desde INTI se ofreció el servicio de determinar la concentración de fibras de asbesto en aire para evaluar la exposición de los trabajadores en los ambientes de trabajo donde se manufacturaba materiales que contenían asbestos, en relación de lo establecido por la ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo Nº 19.587.

En la última década, ante la prohibición de su producción, comercialización y uso de fibras de asbesto y productos que lo contengan, la asistencia técnica ofrecida desde INTI Ambiente, está direccionada al monitoreo del aire ante las acciones vinculadas al retiro de estos materiales de manera segura para evitar la contaminación de los trabajadores que realizan estas tareas y las áreas circundantes al retiro.

El INTI, a través de su Centro de Ambiente, es referente técnico en la determinación de fibras de asbesto en aire y aporta soluciones y asistencia técnica a las empresas especializadas en el retiro de materiales que contienen asbesto, a los servicios de higiene y seguridad en el trabajo de compañías, instituciones púbicas y privadas, como así también, brinda capacitaciones a laboratorios y empresas del rubro, en lo que concierne al retiro de los materiales que lo contienen, para preservar la salud de los trabajadores involucrados en esta actividad y la sociedad en su conjunto.

De los 60 años de existencia del INTI, el servicio de cuantificación de fibras de asbesto en aire se viene brindando desde hace más de cuatro décadas.

(*) Especialista en Ingeniería Ambiental. INTI-Ambiente, Jefe de Laboratorio de Contaminantes de Ambiente Laboral, Efluentes Gaseosos y Calidad de Aire Exterior.

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