18/10/2017 opinin

Cules son los desafos del verdadero cambio cultural?

Sobre cuáles son los desafíos del verdadero cambio cultural que propone Cambiemos, opinó para Télam Gracia Jaroskavsky, ex intendente de la ciudad entrerriana de Victoria y ex diputada nacional. Hija del histórico dirigente radical César Jaroslavsky.

Gracia Jaroslavsky

Por Gracia Jaroslavsky

La invitación colectiva al cambio que formula el actual gobierno en su nombre y en su discurso no es un tema menor, lo simbólico en este nuevo periodo político de la Argentina cobra una importancia inusitada en nuestro comportamiento y en la construcción de lo que pensamos, hay un mensaje subliminal que se sostiene en los nuevos paradigmas de comportamiento social.

Para entender lo que pretendo que pensemos nos tenemos que trasladar en el tiempo, el tiempo anterior a la globalización.

En el tiempo en que la política se entendía a través de la ideología, el mundo se guiaba por los que pensaban la historia, por la filosofía, por la sociología, había un alto grado de intelectualización de los procesos de pensamiento, y una clara definición de territorialidad que sostenía las diferentes culturas. Era el tiempo donde lo intelectual, el pensamiento científico eran los protagonistas, el tiempo en que el mundo se equilibraba entre los poderes omnipresentes de la ideología.

La globalización en pocos años tiro por tierra aquellos paradigmas y la transformación es vertiginosa, una sola generación ha debido adaptar su cerebro de la radio a transistores a la fibra óptica.

Toda esa facilidad de acceso a la información y al movimiento que nos permite, no solo acceder virtualmente sino prácticamente a conocer el mundo e interactuar con él, ha provocado un cambio extraordinario en la conciencia y en la percepción.

La globalización tiene efectos determinantes sobre la cultura, como los de homogeneización que ha derrumbado las identidades tradicionales a través de mecanismos de: desterritorialización y la deshistorialización.

Salvo en algunos lugares muy determinados, uno puede caminar por el mundo y sentirse parte, este fenómeno conlleva aspectos que hasta ahora no hemos advertido como peligrosos para la evolución de la conciencia del hombre.

La masificación provoca la expulsión de lo distinto, esa uniformidad, que se traduce muchas veces en pérdida de identidad, dado que prolifera lo igual, induce a un estado cuasi hipnótico.

En ese estado es muy fácil inducir mediante la comunicación, conductas y pensamientos funcionales a un objetivo. Se induce la mente de las personas en forma global, es decir todo lo que se muestra o se dice, usa símbolos que tienen un objetivo concreto.

El orden económico mundial exige homogeneizar patrones de consumo, y esto no se logra tan sólo mediante agresivas políticas económicas ni mediante propagandas publicitarias centradas en la oferta de los permanentemente renovados productos. Lo que se difunde es, ante todo, un modelo cultural que genere actitudes y motivaciones orientadas a adoptar nuevos estilos y formas de vida.

Ahora bien ese orden económico requiere un orden político que lo sostenga y lo alimente, ese nuevo orden político usa las mismas técnicas, las mismas reglas y los mismos objetivos.

Masificar, crear objetivos de confort, placer, espacios comunes, mentes robotizadas, sin estrés, sin miedo. Yo le llamo el nido. Allí donde todo es amor y paz, donde la confrontación es con el enemigo, el que está afuera, el que simboliza al otro malo.

En ese escenario de la política globalizada no existe la posibilidad de que se genere diversidad, no hay discusión sobre el fondo hay disciplina en las formas para lograr los objetivos, no existe la posibilidad de que las personas puedan diferenciarse por sus pensamientos, al borrarse las diferencias para sostener el estado de bienestar, la política es solo pensada, decidida y articulada por la elite dominante.

Ellos piensan nosotros deambulamos, en esas nuevas formas la política es solo para los que acceden al poder.

Las minorías y el resto de los mortales no participan de las discusiones de fondo sobre su destino, la construcción de abajo hacia arriba, la construcción no masificada donde lo distinto existía, en un afán por sostener ideas esta en agonía, la crítica, la racionalidad y la utopía que conforma un "proyecto humano" a partir de una manera de ver la realidad y de actuar dentro de ella, es sustituido por herramientas de masificación.

Al sentido utilitario de los objetos en la modernidad se le agrega ahora el sentido transitorio de los mismos en la posmodernidad. Nunca como ahora se han descartado las cosas con tanta rapidez a causa de lo precario de su duración. Mientras más rápidamente se descartan los objetos y más rápida es su sustitución por las nuevas cosas, mayor es la dependencia de los mismos. Las cosas se convierten en "mercancías". Se descree de instituciones, se valoriza la seducción, la simpatía, la espontaneidad, la velocidad, el incesante movimiento.

Que caminos tomara nuestro futuro, lo sabremos cuando llegue, porque no lo estamos diseñando nosotros, nosotros estamos enmascarados en la superficie, en el culto al consumo, y en la guía práctica de la web

¿Qué cambios provocara esas formas en nuestra cultura? la cultura es, en primer lugar, un todo integrado, una totalidad en la que se encuentran articuladas las diferentes dimensiones de la vida social que hacen posible la identificación, la comunicación y la interacción entre los individuos, pero interacción de individuos, no masificación de individuos, la cultura reúne lo distinto,

En los cambios culturales se produce una modificación en la identidad de un pueblo, éste entra en crisis hasta que se estabilizan las nuevas estructuras.

No estamos siendo conscientes, estamos caminando embotados, dormidos.

Sin conciencia despierta no hay libertad, sin diversidad no hay individuo, sin discusión no hay construcción de nuestro propio destino.

Asistimos a un cambio de paradigma que altera muy fuertemente nuestra identidad, uno no debe resistirse a los cambios, pero debe involucrarse para tener posibilidad de elección, si el cambio es desde afuera siempre seremos ajenos a nuestro destino.

Hoy la Argentina no está en crisis, hoy no hay fantasmas asolando en la oscuridad, hoy tenemos tiempo y libertad para pensar, para exigir. La política pública no puede tener las mismas reglas que la política de venta, no es lo mismo definir el destino de la educación que comprar un televisor, no es lo mismo ocuparse de las políticas sociales que una foto en una villa, no es lo mismo una idea que una imagen. No es lo mismo disentir para construir que disentir para destruir.

No hay en el horizonte alarmas, aprovechemos el tiempo de paz. Pensemos. Despertemos.

(*) Periodista. Ex directora del Diario La Mañana de Victoria, Entre Ríos. Ex concejal, ex intendente de la ciudad de Victoria, Entre Ríos, y ex diputada nacional. Hija del histórico dirigente radical César Jaroslavsky.





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