18/10/2017 lderes

Los polticos "Kennedy" desafan las viejas estructuras con tecnologa, carisma y belleza fsica

Se conoce como la "Generación Kennedy" a los políticos cultores y difusores de las nuevas tecnologías y de la conservación de sus cuerpos moldeados en el gimnasio. Políticamente son, sobre todo, carismáticos.

Horacio Raa

Por Horacio Raa

El triunfo de Sebastian Kurz en las elecciones presidenciales del domingo en Austria, que lo pone a las puertas de ser, con 31 años, el jefe de gobierno más joven de Europa, ratifica el camino que viene abriendo con arrolladora potencia un grupo de políticos que revolucionan a sus países desde posiciones ideológicas diferentes pero coincidentes con "programas 2.0" y al que se conoce como la "Generación Kennedy".

A pesar de las más de cinco décadas que los separan, se los vincula al ex presidente estadounidense John F. Kennedy por representar una esperanza que se sustenta en la juventud, la inteligencia y el espíritu renovador, todo eso sazonado con la defensa de la tecnología, el respeto al medio ambiente y el cuidado del aspecto personal que reclaman las sociedades actuales.

La lista, por el momento, la encabeza el presidente francés, Emmanuel Macron (39 años), pero es también figura estelar el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau (45), y se anotan asimismo el titular del Partido Democrático Libre alemán, Christian Lindner (38) y el líder opositor ruso Alexei Navalny (41), tal vez el mayor dolor de cabeza que deba enfrentar el mandatario Vladimir Putin.

No se asocian por razones etarias, comunes a la "generación X" que integran. Por ejemplo no entran en este grupo ni el ex primer ministro y dirigente socialdemócrata italiano Matteo Renzi ni el primer ministro griego Alexis Tsipras.

Lo que une a los "Kennedy", dentro de los "X", es ser cultores y difusores de las nuevas tecnologías y de la conservación de sus cuerpos moldeados en el gimnasio.

Políticamente son, sobre todo, carismáticos. Pero a la vez desafiantes de las viejas estructuras, y, como miembros de la llamada Generación X o los Xers, se consideran la última oportunidad de renovación.

¿A quiénes desafían con su irrupción en los puestos de poder? A los integrantes de la llamada "Generación de los baby boomers", es decir aquellos nacidos entre 1946 y 1964 durante la explosión de la tasa de natalidad luego de la Segunda Guerra, sobre todo en países anglosajones.

Es decir, a los que -como George W. Bush, Bill Clinton, Francois Hollande o Angela Merkel, entre otros-, forman parte de la generación que comenzó a bregar por los derechos de la mujer, de los homosexuales y de las minorías pero quienes a la vez, por su longevidad en sus puestos, frenan cualquier atisbo de renovación.

Sin embargo, se diferencian también de los jóvenes antisistema porque ellos mismos son producto del sistema al que buscan modificar. El caso de Macron fue muy bien definido por la doctora en Sociología e investigadora española Olivia Muñoz-Rojas.

"Puede que Macron sea un referente para la generación X por su edad, aunque paradójicamente su discurso halla más eco entre, por un lado, los baby boomers y la llamada 'generación silenciosa' nostálgica de (Charles) De Gaulle y el consenso de la posguerra, y por el otro los millennials que no creen en las ideologías y sistemas de partidos tradicionales".

El presidente francés, conocido entre otras cosas por gastar miles de euros en cremas de belleza faciales y en mantenerse físicamente en estado, encontró en Trudeau no sólo un aliado político.

El premier canadiense es un declarado feminista, partícipe también de todas las marchas de orgullo gay y desafiante de su poderoso vecino Donald Trump al enrostrarle que no sólo no expulsa inmigrantes sino que le dio asilo a más de 300.000 de ellos.

Es un 'sex symbol' que se jacta de practicar yoga y que es capaz de atraer a millones de usuarios que por redes vieron su clase de computación cuántica.

El triunfante Kurz, apodado "Wunderwuzzi" (niño prodigio), logró transformar el anquilosado Partido Popular de Austria en uno moderno -incluido el cambio del color negro que ostentaba-, alejándolo de las estructuras conservadoras y llevándolo a la era digital.

El mayor logro hasta este domingo había sido su intervención en la crisis de refugiados europea de 2015, al negociar exitosamente con sus vecinos de los Balcanes, cuando era canciller de Austria, un freno a la inmigración con un discurso mucho más moderado que el de la extrema derecha.

Pero con tal habilidad que prometió varias restricciones para los refugiados, logrando cosechar también votos de los más conservadores.

Van por el cambio o ya lo están implementando. Muchos de ellos no se conocen, pero saben que los une el mismo hilo conductor de estar frente al desafío de ser la nueva generación de la política. Y aceptan el convite.