16/10/2017 Hait

La ONU se fue de la isla y deja un pas inestable y violento

La Minustah, que entrega el manejo de la seguridad de la isla a una pequeña presencia policial, desembarcó en 2004 para apoyar al país después de que un movimiento armado derrocara al entonces presidente, Jean-Bertrand Aristide, y fue reforzada en 2010, luego de la masiva destrucción que dejó el terremoto de ese año.

La Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) se despidió de ese país caribeño con grandes declaraciones, pero en medio de un clima de impopularidad, descontento entre la población y una situación inestable y violenta, un escenario poco auspicioso después de 13 años y millones de dólares en esfuerzos de pacificación y humanitarios.



La misión, dirigida por Brasil y Argentina, se instaló en momentos en los que la nación, la más pobre de América, era escenario de una violenta crisis secundada por grupos armados, que se cobró la vida de varias haitianos. Desde entonces, el conflicto civil cesó, pero no así la violencia ni la falta de control efectivo del Estado sobre amplias zonas del país.

En la ceremonia oficial de despedida, celebrada el 5 de octubre pasado en Tabarre, al noroeste de la capital, la última jefa de la Minustah, Sandra Honoré, expresó su satisfacción por la labor de la ONU en este país. Entre el público la aplaudió el presidente del país, Jovenel Moise. El jueves pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró su propia despedida en Nueva York.