05/10/2017 OPININ

Los riesgos econmicos que plantea la independencia catalana

Los catalanes demostraron en las urnas el pasado domingo que están mayoritariamente a favor de la independencia de España, pero frente a los riesgos que podrían llegar a correr sus ahorros tuvieron la reacción básica de cualquier habitante en un sistema capitalista: correr a los bancos a sacarlos.

Horacio Raa

Por Horacio Raa



Jules Renard resumió brillantemente una de las cuestiones más espinosas a la hora de confrontar a nuestra especie con sus intereses económicos: “Lo que distingue al hombre de los otros animales son las preocupaciones financieras”, sostuvo el escritor y dramaturgo francés. Los catalanes demostraron en las urnas el pasado domingo que están mayoritariamente a favor de la independencia de España, pero frente a los riesgos que podrían llegar a correr sus ahorros tuvieron la reacción básica de cualquier habitante en un sistema capitalista: correr a los bancos a sacarlos.

No fue una corrida grande la que comenzó el lunes, es cierto, pero fue una señal que alcanzó para que el ministro español de Economía, Luis de Guindos, tuviera que tranquilizar afirmando que “los bancos catalanes son bancos españoles y europeos. Son entidades sólidas y los clientes no tienen nada que temer".

Sin embargo, en los oídos de la gente aún flotan las palabras que la semana pasada lanzó el gobernador del banco de España, Luis María Linde, al advertir que existía riesgo de “corralito” si Cataluña se independizaba, recordando los tristes ejemplos de Argentina, Chipre y Grecia.

¿Por qué? Porque para tener la asistencia del Banco Central Europeo (BCE) hay que ser un país miembro de la Unión Europea (UE). Si Cataluña se independiza, saldría de la UE y el euro dejaría de circular, y los independentistas no han revelado aún cuál sería su estrategia frente a esto.

Los analistas económicos advierten también de las consecuencias que tendría la emisión de una moneda propia, que frente al euro arrancaría con una fuerte devaluación y no haría más que profundizar el retiro por parte de los ahorristas de la divisa europea de los bancos. En la medida que lleguen antes del posible corralito, claro está.

Y como los bancos tienen en su previsión que la corrida se va a acelerar, comenzaron los planes de traslado de sus sedes para no perder el acceso a las líneas de crédito del BCE.

Picó en punta el banco Sabadell, quien hoy anunció su mudanza a Alicante, en Valencia, donde tiene su más importante centro de informática. La CaixaBank, el más grande de Cataluña y el tercero de España, lo haría a las Islas Baleares.

El Sabadell, el quinto banco más grande de España y que tiene el 70% de sus negocios dentro del territorio español, había perdido más del 10% de su valor desde el pasado lunes y tan sólo anunciar su intención de dejar Cataluña, subió hoy en la Bolsa más del 3%.

La decisión del Sabadell y la posibilidad cierta de la CaixaBank, dispararon hacia arriba hoy a la Bolsa española que cerró con su segunda mayor suba del año, un 2,51%.

Vale recordar que en dos días ambas entidades bancarias habían perdido más de 3.000 millones de euros en su cotización, otra advertencia que en este rubro nunca pasa desapercibida.

Otro dato que disparó las alarmas fue que la mayor empresa de biotecnología de España, Oryzon, resolvió ayer su traslado de Barcelona a Madrid y sus acciones subieron un 20%, reflejando lo que representa hoy el riesgo catalán.

Y según informó hoy el diario El País en su edición digital, la teleoperadora Eurona y el grupo odontológico Proclinic Expert también anunciaron su traslado a Madrid.

Por tal razón, el gobierno español anunciaría mañana un cambio normativo para hacer posible la salida de empresas de Cataluña con la sola aprobación de tal medida por parte de su consejo de administración, sin la necesidad de que someterla a una junta de accionistas.

Pero Cataluña podría enfrentar otros graves problemas económicos, ya que las empresas estadounidenses, con intereses o con casas centrales en Estados Unidos, decidieron suspender el desarrollo de nuevas inversiones al igual que otros 40.000 millones de euros de inversiones de empresas internacionales programadas que no irían a Cataluña.

Riesgo de corralito para evitar una fuga masiva de fondos, de congelamiento de las cuentas bancarias radicadas en Cataluña, de traslado masivo de empresas y de un freno en las inversiones. La otra cara que refleja el espejo de la independencia catalana.