19/09/2017 Chile

La ley de matrimonio igualitario argentina: un ejemplo a pesar de diferencias y similitudes

La normativa aprobada en el país en 2011 es considerada un modelo por las organizaciones de derechos sexuales y reproductivos del otro lado de la cordillera. Sin embargo, la iniciativa chilena guarda semejanzas pero también divergencias con la sancionada acá.

Por Patricio Klimezuk

La ley de Matrimonio Igualitario fue sancionada en la Argentina en el año 2011 e inmediatamente se convirtió en una referencia regional en materia de ampliación en el reconocimiento de derechos.

Así lo reconocen los militantes de organizaciones chilenas de derechos sexuales y reproductivos. Por ejemplo, Rolando Jiménez, del Movimiento de Integración y Liberación Sexual, aseguró en diálogo con Télam que “sin ninguna duda la aprobación en Argentina fue un elemento importante, tanto que cuando se sancionó algunos parlamentarios señalaron su vergüenza por no avanzar al mismo ritmo”.

En ese sentido, la abogada Jimena Lizama, de la Fundación Iguales, señaló que “Argentina siempre es un referente en materia de derechos humanos, especialmente en materia de diversidad sexual”.

En cuanto a las semejanzas y divergencias del proyecto aprobado en Argentina y el que se discute en Chile, Télam consultó al abogado Emiliano Litardo, de Abosex, una ONG de Abogad*s por los Derechos Sexuales.

Litardo celebró “la iniciativa chilena destinada a la ampliación de derechos para personas LGBT” y resaltó que la reforma, al igual que en la Argentina, “trata de discutir políticamente que formas de familia deben legitimarse desde el Estado”.

“Cuánto más ilegitimidad tenga un vínculo, menos democracia hay, la precariedad social no es condición humana sino es una construcción social de una visión sesgada de lo democrático”, afirmó el abogado.

Como principal diferencia entre ambas iniciativas, Litardo marcó que “el anteproyecto chileno plantea varias reformas que involucran las técnias de reproducción humana asistida, la modificación del orden de los apellidos y la adopción, con lo cual no se trata solo de sustituir mujer y varón por el pronombre cónyuges, sino de influir en otras instituciones que están ligadas con lo matrimonial”.

Es a raíz de eso que aseguró que el proyecto chileno es “más amplio” y recordó “en Argentina muchas de estas modificaciones se sucedieron con posterioridad a la sanción de la ley de Matrimonio Igualitario”.

El abogado rescató esa diferencia porque “si en Chile se sanciona una ley que permite modificar integralmente todos esos aspectos de la vida civil, será sin dudas un aprendizaje para otros países”.