13/09/2017 salas

Un argentino y un uruguayo en sendas muestras del unipersonal rioplatense

Diego Starosta es coadaptador, codirector y actor en "El immitador de Demmóstenes" (sic), una suerte de conferencia performática sobre la actuación, la política, la comunicación y afines, complementada por proyecciones y música, y el uruguayo Rogelio Gracia hace lo propio en "Tom Pain (Basado en nada)", de Will Eno, otra exposición con algo de "stand up" evidentemente urbano sobre un individuo que busca en el espectador respuestas que no encuentra en sí mismo.

Por Hctor Puyo



En "El immitador..." (Elkafka Espacio Teatral, Lambaré 866, jueves a las 20.30), Starosta se basa en escritos de José Sanchís Sinisterra con aportes de Alain Badiou que funcionan como frontones enfrentados y que le sirven para especular sobre la apropiación de los discursos y mecanismos de seducción por la política dominante, como quien se siente perjudicado en su tarea habitual, que es el teatro y sus mecanismos históricos.

Para ello cita a Demóstenes, el orador ateniense nacido 400 años aC, trascendente sobre todo -dice el mito- por haber combatido su tartamudez introduciéndose piedras en la boca y vociferando frente al mar embravecido, en una elipsis que puede derivar esa situación en la que el actor con guantes de boxeo pelea contra enemigos invisibles en la vieja disyuntiva de hacerse entender.

Lo hace en un espacio que incluye una suerte de trípode de madera de consistencia inestable y un artificio de proyecciones donde aparecen imágenes de la historia política argentina, que a veces distrae la atención del espectador y otras incurre en un pleonasmo cuando se repite lo que se dice verbalmente, pero el juego físico de Starosta, por momentos festivo, por momentos dramático, es lo suficientemente rotundo como para reforzar sus palabras, que pueden pasar de un tirón de la dialéctica a la metafísica y desconcertar sin perder su elocuencia.