05/09/2017 Entrevista a Elizabeth Roudinesco

“El psicoanálisis vivió mucho tiempo con la idea de que todo era psíquico y ahora de que todo es químico"

La psicoanalista francesa Elizabeth Roudinesco, autora de una biografía de Freud, entre otros, asegura que hoy “la psiquiatría se convirtió en algo tan biológico que muchos pacientes quieren escapar de los tratamientos argumentando que necesitan medicamentos pero no necesitan terapeutas”.

Por Julieta Grosso

La autora del "Diccionario de psicoanálisis" llegó a la Argentina para ofrecer una serie de conferencias sobre psicoanálisis, disciplina que en su opinión, tras generar "una revolución de lo íntimo", se ve obligada a reformular sus protocolos para subsistir en una época "que ha relegado lo psíquico para ponderar lo químico.

Validada por un currículum que incluye un doctorado en Letras, una veintena de ensayos y haber tenido como profesores a Michel de Certeau, Foucault y Deleuze, Roudinesco protagonizó muchos de los debates que en los últimos años pusieron en agenda la discusión sobre la regulación de las psicoterapias, las nuevas formas de organización familiar y la necesidad de reformular el psicoanálisis para evitar que sea asfixiado por el auge de la medicalización.

La autora del monumental "Diccionario de psicoanálisis" y de sendas biografías sobre Jacques Lacan y Freud -esta última galardonada con el Premio Décembre 2014 y el Prix Littéraires 2014- llegó a la Argentina para participar de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicologí¬a y la Psiquiatrí¬a que funcionará en la Biblioteca Nacional.

En las sociedades donde impera el pensamiento mágico no puede tener vigencia el psicoanálisis, porque allí todos se dirigen a Dios y los problemas se resuelven con la religión

 

- Télam: Se acaba de publicar en la Argentina su libro "El inconsciente explicado a mi nieto", donde utiliza la figura de un iceberg para explicar la noción de inconsciente, casualmente la misma metáfora que tomó el escritor Ernest Hemingway para formular su teoría literaria sobre los contenidos de un relato literario. ¿Esta elección fue deliberada?

- Elizabeth Roudinesco: Efectivamente tomé esa idea de Hemingway sin citarla explícitamente. Me gustó retomar esa mitología de lo que está escondido y lo que está visible para explicar a los niños las diferencias entre inconsciente, subconsciente y no consciente.

Resultó una experiencia al mismo tiempo fácil y difícil, porque el inconsciente es un concepto, no es algo que se ve. Cuando intentás explicarle a un niño el origen del universo o el tema del racismo, por ejemplo, es posible apelar a signos visibles o a una época histórica para argumentar. Con el inconsciente no hay pruebas, por lo tanto el desafío fue encontrar el modo de representarlo.

Por eso tomé ejemplos de películas, que forman parte de un universo más reconocible para los niños. Entre los 10 y los 13 años, ellos logran definir al inconsciente como algo que habla en nuestro lugar sin que nosotros nos demos cuenta.

- T: Uno de los aciertos de su biografía sobre Freud es que más allá de revalidar su legado, lo posiciona en un contexto de grandes gestas colectivas que alumbraron movimientos como el surrealismo, el feminismo, etc... ¿En el contexto actual signado por el individualismo cree que hubiera sido posible el surgimiento de una aventura colectiva como el psicoanálisis?

- E.R: Es difícil preguntarse eso... casi como preguntarse si Freud hubiera sido favorable al matrimonio igualitario. Justamente la aparición del psicoanálisis, que es una revolución de lo íntimo, favoreció el surgimiento del individualismo.
Eso no ocurrió, sin embargo, en los mundos que mantienen una colectividad organizada por la religión, donde no hay psicoanálisis porque eso supone una exploración del inconsciente y en estas sociedades no hay reflexión sobre uno mismo. Si uno toma las comunidades educadas bajo el islam, las mujeres son neuróticas, hay homosexuales y problemas psíquicos, pero son inconscientes.

Por eso el psicoanálisis está prohibido en los países dictatoriales. En las sociedades donde impera el pensamiento mágico no puede tener vigencia el psicoanálisis, porque allí todos se dirigen a Dios y los problemas se resuelven con la religión.

- T: ¿Hacia dónde cree que debería evolucionar el psicoanálisis para subsistir hoy en una escena tramada por el vértigo o la impaciencia?

- E.R: Hoy estamos en una época donde tendemos a creer que la química es la única que puede curar las enfermedades, que a su vez las enfermedades psíquicas son de origen orgánico y que las psicoterapias pueden curar los estados de ánimo.

"La revolución de lo íntimo consiste en que ahora se despliega ese malestar que antes se reprimía"



En estos tiempos tan individualistas, la psiquiatría se ha convertido en algo tan biológico que muchos pacientes quieren escapar de los tratamientos argumentando que necesitan medicamentos pero no necesitan terapeutas.

El psicoanálisis vivió mucho tiempo con la idea de que todo era psíquico y ahora por el contrario prevalece la percepción de que todo es químico. Eso necesariamente va a lograr que se reformule.

Por otro lado creo que el psicoanálisis debería evolucionar al ritmo del mundo. Tendría que cambiar algunas cosas, como volver a leer a Freud y cambiar los modos de formación de los terapeutas. Y pensar en terapias más cortas, en recibir al paciente cara a cara y no tumbado en el diván, así como aceptar tratar a cualquier persona, igual que lo harí¬a un médico en el hospital. Hoy podemos hablar de terapias de tres semanas, en la posibilidad incluso de trabajar sobre un problema concreto.

- T: Vivimos atravesados por lo que se presenta como una paradoja: cada vez más tecnologizados y favorecidos por los avances médicos, pero en apariencia cada vez más aislados y angustiados ¿Las sociedades antiguas se angustiaban menos o estaba menos "blanqueado" el malestar?

- E.R: Si uno investiga el pasado detecta que esas cuestiones están presentes, pero de manera subterránea. La revolución de lo íntimo consiste en que ahora se despliega ese malestar que antes se reprimía. No hay más angustia que antes. Por otro lado, en la actualidad curamos enfermedades y tenemos un montón de progresos técnicos extraordinarios. Sin duda, no estamos peor ahora que hace 300 años.