15/08/2017 Alemania

A 30 aos del suicidio de Rudolf Hess

Rudolf Hess, el lugarteniente de Adolf Hitler que durante la Segunda Guerra Mundial protagonizó un hecho curioso al viajar a Escocia para una supuesta misión de paz del Führer, se ahorcó hace 30 años cuando purgaba delitos de lesa humanidad.

Por Alberto Galeano

Cuando Rudolf Hess puso fin a su vida, el 17 de agosto de 1987, era el único prisionero desde hacía veinte años de la prisión de Spandau, construida por los Aliados (Estados Unidos, Rusia, Francia y Gran Bretaña) en Berlín para alojar a los jerarcas del nazismo. 

 Hess permaneció 40 años en dicha cárcel y en numerosas oportunidades reclamó su libertad que le fue denegada por la tajante oposición de la entonces existente Unión Soviética. Sus defensores alegaban cuestiones humanitarias (algunos incluso ponían en duda la magnitud de los crímenes nazis), mientras se desarrollaba en Francia el proceso judicial contra el agente de las SS y la Gestapo (policía) Klaus Barbie, llamado "El carnicero de Lyon", deportado desde Bolivia. 

Barbie era un nazi fanático, educado por Hitler y Hess. Fue condenado finalmente a cadena perpetua. El 10 de mayo de 1941, en plena ofensiva alemana, Hess protagonizó uno de los hechos más sorprendentes de la Segunda Guerra Mundial: viajó en un avión a Escocia y se arrojó en un paracaídas para una supuesta misión de paz.
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