13/07/2017 escenarios

Vuelve Sergio Pngaro, un cantante de ayer y siempre

El músico se presentará como “El Cisne Negro”, el próximo sábado 15 de Julio a la medianoche en el BeBop Club, Moreno 364, del barrio de San Telmo.

Por Soledad Salinas



El camaleónico artista Sergio Pángaro se subirá al escenario del club de San Telmo de la mano del maestro Mariano Gianni al piano, Ignacio Long en bajo y Athos García Argüello en batería para presentar una versión del crooner más refinada y minimalista.

Con un recorrido de décadas en la escena local, Pángaro es un artista multifacético, una figura que hace converger la actualidad con una postal sepia del Buenos Aires musical.Télam conversó con este artista de modales y palabras refinadas, donde repasa un poco su historia y su enamoramiento por los cien barrios porteños.

Llega al Café de los Angelitos, con libros en la mano, elegante al caminar, acomoda su corbata, y elige una mesa cerca de una ventana y comienza a contar las características del espectáculo que presentará el 15 de julio: "‘El Cisne Negro trata sobre un cantante que vuelve del olvido, un personaje que está a contrapelo de la actualidad, no entiende y no le interesa entender las nuevas estéticas. Creo que el show tiene una veta humorística. La gente se ríe, es una especie de comedia, sin pretenderlo, tomando estas melodías desconocidas por la juventud: "My way", "Old fashion", se presenta desde ese lugar del Cisne Negro, es un amoral”.

“En Bebop es profundizar un poco lo que hacemos con Baccarat -su antigua banda- hago un repertorio variado con una hermosa banda”,agrega.



“Yo creo que me calcé a la ciudad -dice sobre su relación con Buenos Aires- , es tan divina, empecé a educarme por sus calles, mirando sus edificios, es una de las capitales más hermosas del mundo. Llegué a los nueve años, y me enamoré de ella, soy un afortunado, Buenos Aires me ha elegido y para mí es un honor habitarla, yo me siento muy porteño”.

Uno de los hacedores de los fenómenos musicales de los ochenta comenta: “Reconozco que he participado de una mínima construcción  de la cultura de la ciudad. En los noventa participé de varias movida culturales, viví en conventillos, ahora vivo en el barrio de Balvanera, veo desde mi ventana el edificio del Congreso de la Nación, que debe ser uno de los más bellos que he visto, una joya de la arquitectura”, dice subyugado.

Pángaro parece ser parte del retrato de un Buenos Aires de tranvías y zapatos de charol. Pero ha sabido aggiornarse a las nuevas tecnologías: “Nunca fui un enemigo de la tecnología por el contrario, en los noventa teníamos una dificultad de hacer sonar el disco como lo imaginábamos, recurrimos a los samplers, había que ser un poco nerd. El uso de las redes sociales es algo que fue arribando y se va aprovechando y son medios que están a nuestra disposición, los artistas comenzamos a utilizar estos canales. Si bien está toda la oferta en internet, debemos ir adaptándonos y usarlos”.

Pángaro también resaltó la accesibilidad a lo audiovisual: "Se puede filmar un videoclip con un teléfono celular, antes tenías que firmar un contrato con una discográfica para lograrlo, porque el costo era muy alto.

Camaleónico Pángaro incursiona en varios ámbitos: “Hace unos meses terminamos el rodaje de una película, además estoy tomando unos registros a miu esposa Cocó  que tiene una voz parecida a la de Karen Carpenter, lo cual me permite jugar mucho con la producción, estoy fascinado con ello”.

Se para y se despide, vuelve a sentarse y abre un libro, y de nuevo la Buenos Aires agitada y moderna retorna al color sepia que Pángaro le da.