11/07/2017 Chubut

Avistajes embarcados de ballenas: un contacto muy cercano con los gigantes del mar

El azul intenso de las quietas aguas del golfo Nuevo, frente a Chubut, se alteraba de a ratos con el emerger de los oscuros y gigantescos cuerpos de las ballenas o la blanquísima espuma que estallaba tras sus saltos, mientras el guía anunciaba a los turistas el menú para sus fotos, que iba desde la sola aparición de un cetáceo hasta sus espectaculares acrobacias.

Por Gustavo Espeche Ortiz

Enviado especial

Los pasajeros giraban entusiasmados y apuntaban cámaras y binoculares, ya sea a un gigante que elevaba del agua sus 30 ó 40 toneladas o se concentraban en otro que navegaba con un rumbo recto y en cada aparición amagaba ofrecer el siempre esperado "saludo" con la cola (o aleta caudal) tras la inmersión.


En julio, la temporada de avistajes entró en su esplendor y los lomos de los mayores mamíferos del planeta asomaban por doquier, para desaparecer y volver a mostrarse, mientras los chorros de vapor de su respiración surgían cual geisers en la superficie marina en derredor de las embarcaciones.

Pero los dos momentos más esperados por los turistas son siempre el de la cola que ondea durante varios segundos tras la inmersión, como en un saludo, y los saltos, ya que ver virtualmente volar un animal de más de 30 toneladas, aunque sea por un segundo, nunca deja de maravillar siquiera a los más expertos en estos avistajes.

Foto: Luciana Granovsky/Télam
Foto: Luciana Granovsky/Tlam
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