27/06/2017 entrevista

Tomás Escobar: “La misión de Acámica es crear el talento del futuro”

El creador de Acámica cuenta en diálogo con Télam porqué su paso por la universidad lo llevó a emprender un proyecto educativo que tiene a la tecnología y a la innovación como sus ejes principales.

Por Fernando Ressia



Oriundo de San Juan, Tomás Escobar llegó a Córdoba con 18 años para estudiar Ingeniería en Sistemas en la universidad. Lo hizo con la ilusión de poder formalizar todos los conocimientos que estaba adquiriendo en el desarrollo de sus proyectos personales, entre los que estaba Cuevana, el sitio para ver películas en streaming que estuvo entre las mil webs más visitadas del mundo.

Los primeros meses en la facultad alcanzaron para romper sus expectativas y calificar a la experiencia como frustrante. Mientras seguía entusiasmado con sus proyectos, estuvo dos años estudiando en la carrera universitaria temas demasiado abstractos que no podía aplicar.

Por eso tomó una decisión difícil de entender para su familia: dejar la educación formal para dedicarse al aprendizaje autodidacta. Así fue como de ser considerado un “mal alumno” para el sistema, pasó a estudiar 12 horas por día conocimientos diversos donde paraba solo “porque se le cerraban los ojos”.

-¿Llegaste a la universidad teniendo conocimientos de programación?
-No tenía el marco formal. Hay cosas a las que no les sabía el nombre, como ingeniería inversa. Capaz no conocía los nombres de ciertos patrones o algoritmos. Entonces al principio llegué muy entusiasmado, creyendo que iba a formalizar esto y lo iba a desarrollar más y sentí el primer año mucha frustración. Fue aprender de cero. Todo lo que sabía no lo pude capitalizar para seguir aprendiendo desde ahí. Era muy abstracto, no le encontraba la forma de aplicarlo a lo que yo quería hacer, que era el mundo web y online. Las ingenierías los primeros años son casi exclusivamente generales para todas, incluso para la de computación. Eran todas materias muy abstractas que no te sirven para lo que vas a aplicar después. Sí te sirven las bases, por supuesto.

Entonces sentí cada vez más la necesidad de volcarme en mi aprendizaje personal, autodidacta, a través de Internet. Y si bien para el sistema educativo tradicional era un estudiante malo, no estudiaba todo lo que tenía que estudiar, sí me volcaba 12 horas por dia para aprender online los temas que a mí me interesaban y que me permitían seguir progresando en mis proyectos. Lo cual me trajo muchas dificultades y complicaciones, sobre todo con mi familia y mi entorno. No me iba bien en la facultad que es el estándar por el cual te mide la sociedad y nuestro círculo social, familia y amistades. Para ellos yo estaba perdiendo el tiempo en vez de aprender de otra forma. Es entendible porque muchos -a veces me incluyo también- están chateando, jugando. Capaz no es aplicado en post de aprender o de desarrollar tu talento. A mí genuinamente me fascinaba. Me levantaba a la mañana y lo primero que pensaba es “quiero seguir haciendo esto” y me iba a dormir cansado cuando se me cerraban los ojos. Estaba absorbiendo mucho conocimiento y lo estaba aplicando y me super divertía.


-¿De la experiencia en la universidad surge Acámica?
-Los que hoy son mis socios querían hacer algo de educación pero no sabían qué. Les conté mi experiencia y les dije: “La verdad la educación me llama mucho la atención y me da ganas de involucrarme porque tuve un tema muy personal con el sistema como existe hoy y me gustaría aportar mi granito de arena en ayudar a que sea mejor”. Porque también no solo me pasó a mí. Lo vi en mis hermanos, en amigos, conocidos, cercanos, muy frustrados con un montón de temas.

El sistema educativo tradicional para empezar si te equivocás de carrera estás perdiendo años, es una concepción totalmente negativa que no te permite descubrir tu pasión, qué querés hacer. Mucha de la gente que está en la mitad de la carrera queda en un limbo donde dicen “tengo que terminar” y no son felices. La mayoría de la gente no es feliz. Es un sistema que no alienta el descubrimiento a la motivación. Y a los 18 años no tenés ni idea qué querés hacer, o muy poca gente tiene la suerte de saber qué es lo que quiere. Yo tuve esa suerte y aun así no me gustó. Imaginate la gente que no sabe y dice “bueno me meto acá porque quieren mis amigos” o “me meto acá porque es lo que hay” o “es lo que tiene más salida”. Eso me parece super rígido y hay mucho por crecer y mejorar.

-¿En qué estado se encuentra el proyecto?
-Es un buen momento, venimos creciendo bastante. Hoy somos 18 y tenemos todo un equipo de contenidos interno, un equipo de tecnología interno. Acámica nació como una empresa de tecnología enfocada en educación y no al revés. Justamente priorizando cómo aplicamos la tecnología y la innovación al aprendizaje y tratar de no heredar los vicios del sistema educativo tradicional. Eso es un desafío, después terminamos sumando gente con más experiencia que nosotros en todo lo que es ciencias de la educación para que nos ayude a completar la visión que tenemos.

"Al sistema tradicional lamentablemente no le es posible adaptar sus curriculas a la velocidad que cambia la industria y el mundo laboral"



Por un lado la misión de Acámica -que es super ambiciosa y en cierto grado inalcanzable, pero nos gusta el desafío- es crear el talento del futuro. Digo que en cierto aspecto es inalcanzable porque el futuro siempre está un paso más adelante. Pero nuestro foco está en cómo aprovechar y brindar nuevas herramientas y contenido más dinámico, interactivo y evolutivo para las profesiones modernas que cambian muy rápido y las nuevas profesiones que todavía no existen. Sobre todo en tecnología. Por eso nos enfocamos por ahora exclusivamente en tecnología, donde por ejemplo en desarrollo de software en cuatro o cinco años cambiaron drásticamente la mayoría de las tecnologías utilizadas. Hace siete años no existía mobile, toda una industria. Lo mismo está pasando ahora con realidad virtual y va a seguir pasando. Siempre va a ser otra cosa, ya sea machine learning o realidad aumentada, siempre van a haber nuevas interacciones. La tecnología básica va a ser la misma que hace 20 años y cambia tan rápido que el sistema tradicional lamentablemente no le es posible adaptar sus curriculas a la velocidad que cambia la industria y el mundo laboral. Y se presenta ese problema, porque hoy tenés una demanda totalmente inalcanzable de talento en estas industrias. 

-¿Las instituciones tradicionales no están formando estudiantes pensando en el mundo del trabajo?
-Ahí tenés el gran dilema de que la universidad tiene un enfoque más académico, que es respetable. Y si lo querés, capaz la industria y la academia tienen dos objetivos distintos y están separados. A veces colaboran, por supuesto uno se nutre del otro. La industria se nutre claramente de los profesionales que salen de las academias, pero muchas veces los tiempos de la industria para el sistema académico no son importantes. Entonces tienen otros tiempos y otras formas de avanzar y progresar.

Con todas las posibilidades que genera Internet (la automatización, la personalización) es el momento de decir “bueno, cómo podemos llevar a la educación a que sea más eficiente y no que busque adoctrinarnos sino que busque potenciarnos”. En muchos casos el sistema educativo tradicional por cómo está construido lamentablemente no puede darle a cada uno lo que quiere sino que tiene que nivelar y decir “bueno, todos van a hacer esto. Porque no tengo estructura y no le puedo dar a cada uno lo que quiere”. Solo así como está no se puede, pero con tecnología sí. Estoy convencido que eso va a generar que cada estudiante encuentre su éxito de una manera más eficiente y en mayores números. Porque si vos lográs identificar en qué es bueno cada uno y lo lográs motivar en eso y le das su tiempo para madurar sin duda va a tener mucho menor índice de deserción o de infelicidad que en los sistemas actuales. Para que te des una idea en Argentina en la universidad solo el 15% se egresa. Si el 85% de la gente genuinamente quiere meterse en una carrera, quiere avanzar y después no lo logra el problema no es la gente, el problema es el sistema. Cómo podemos, sin criticarlo directamente porque nos llevó hasta acá, ayudar a que eso cambie. La gente cambió también, tiene otra motivación,  tiene muchos otros estímulos. Vivís conectado, con estímulos, ya sea si estás en la web, si estás en el celular. Todo te llama más la atención que estudiar capaz en un libro de una forma tradicional, entonces cómo poder recapturar eso y potenciarlo.


-¿Pudiste hablar estas cosas con alguien que maneje estos temas, algún funcionario de educación o se acercó alguien a vos?
-Lo hemos hablado con algunos funcionarios. De hecho trabajamos con el Ministerio de Educación de la Ciudad desde el año pasado. Empezamos un programa muy innovador para lo que es la educación pública que es extracurricular. El año pasado en el segundo cuatrimestre hicimos un piloto para mil chicos y los formamos en introducción al desarrollo web. Les brindamos habilidades modernas y digitales para que empiecen a explotar qué es la web, qué oportunidades me da y qué es la programación también. Era optativo, como un taller, pero la verdad funcionó muy bien. El interés de los chicos fue enorme, hubo mil cupos. Y en menos de dos semanas se inscribieron 4500. Esto estaba abierto para chicos de los últimos dos años de las escuelas públicas de la ciudad. Este año lo escalamos por la demanda, estamos formando 5000 estudiantes. El año pasado eran tres sedes de la Ciudad y éste son ocho. El semestre que viene vamos a abrir una en el barrio 31.

Enseñamos dentro de un aula de ciertas escuelas y cada chico tiene una computadora. Y la parte teórica está basada en proyectos, el aprendizaje es por proyectos y no teórico. Te enseñamos mientras vas construyendo cosas, entonces cada concepto que te enseñamos ya tiene una aplicación y un uso para que no te quede como que te escupo mucha teoría y después te la olvidaste. De esta forma cada vez que introducimos un concepto lo aplicamos en algo práctico y tangible y lo vamos desarrollando a lo largo del tiempo. Y hay mentores que están en las aulas y asisten a los chicos a medida que van avanzando en sus proyectos. No es una clase tradicional, el mentor no está ahí para adoctrinar, sino para acompañar y resolver dudas. De hecho la parte teórica y la parte más de estructuras, guías y proyectos está todo online. ¿Por qué? Porque es totalmente replicable y te permite escalar programas y que sea más fácil de distribuirlos geográficamente, a grandes volúmenes de gente y que el formador acompañe, ayude y asista obviamente porque es importante. Entonces también encontramos a partir de este programa que la modalidad mixta, semipresencial, es una gran alternativa y propuesta a lo que es la formación tradicional como la conocemos. Funciona muy bien, a los estudiantes los engancha mucho, no están acostumbrado a algo así y tenemos muy buen índice de deserción. Muy pocos chicos abandonan en comparación a cualquier otro programa público porque es más atractivo para ellos. Es una audiencia que se crió con Youtube, necesitan otros estímulos. Y tenés que llegar a ellos con otros estímulos.


"Tenemos muchos chicos y chicas que pasaron por el programa y no conocían lo que era programar y las oportunidades que les brinda"


-¿En las curriculas sabés si aprenden algo de programación, aunque sea básico?
-Sé que tienen en la currícula algo de informática pero no llega a ser programación. En muchos casos son programas de ofimática, como office. Son valiosos pero no dentro del concepto de informática, sino más habilidades para el trabajo porque cualquiera capaz va a tener que usar Word y Excel. Entonces, la programación, el poder transmitir órdenes a una computadora, abre un mundo de oportunidades. Tenemos muchos chicos y chicas que pasaron por el programa y no conocían lo que era programar y las oportunidades que les brinda a ellos simplemente tener una computadora y conectividad a Internet. El objetivo era despertar vocación obviamente. Porque son chicos de secundaria. Algunos capaz dicen sí, esto es lo que quiero hacer en mi vida y es el momento justo donde ellos estaban buscando qué les gustaba. Y muchos ellos quizás no van a seguirlo como profesión, pero vieron la oportunidad de integrarlo dentro de la vertical que quieren seguir. Por ejemplo había chicas que querían seguir diseño y decían “ah, yo quiero hacer diseño de indumentaria y vender esto a través de un e-commerce”. Cosas tan simples que muchos nunca habían visto o no podían pensarlo de esa manera, más del lado de creador y no de consumidor. Hay muchos chicos que tienen Internet en sus celulares y no lo saben. No saben que Whats app usa Internet para mandar y recibir mensajes. No lo entienden, no lo dimensionan, simplemente su teléfono anda. Lo cual muestra que hay mucho por educar y abrirles la mente porque es un mundo de oportunidades. 

-¿Creés que las empresas están abiertas a estudiantes que tenga experiencia solo con educación online?
-Venimos hablando mucho con ellas, están abiertas definitivamente, sobre todo en tecnología. Ahí entrás en un tema tabú si obvio hablás de medicina o abogacía, contador, escribano. Son carreras que lamentablemente tenés que estar dentro del sistema. Si volvemos a la tecnología gran parte de la industria tiene desarrolladores, programadores incluso arquitectos de software que no tienen un título y eso no significa que no tengan las competencias y las habilidades.  La industria en tecnología avanza tan rápido y tiene tal demanda que lo entiende. Está dispuesta a tomar esos riesgos para seguir creciendo. Todas las empresas más grandes del mundo son tecnológicas. Es Apple, es Microsoft, es Google y necesitan crecer más rápido, necesitan más talento y en definitiva el talento está en todas partes y no hay una sola forma de generarlo. Si hay una forma más tradicional de generarlo, que está instaurada y validada pero definitivamente en los próximos 10, 15 años van a surgir otras formas que van a probar que se pueden aprender y tener las mismas competencia o mejores de otra manera.