19/06/2017 Brasil

Cuenta regresiva para Temer, Aecio Neves y Lula en sus complejas situaciones judiciales

Temer y Neves, aliados, grabados por el empresarios delator Joesley Batista, pueden tener desenlaces más impactantes que Lula.

Por Pablo Giuliano

La cuenta regresiva que se ha iniciado esta semana sobre las situaciones judiciales del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del mandatario Michel Temer y del ex candidato presidencial Aecio Neves puede iniciar un nuevo reagrupamiento de fuerzas en la crisis brasileña, en medio de denuncias de abusos contra el Ministerio Público.

El martes, el senador suspendido del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), hasta hace un mes considerado un abanderado de la ética en la política, puede ser detenido en caso de que así se decida en la reunión agendada en el Supremo Tribunal Federal (STF, máxima corte).

Neves está denunciado por el fiscal general por corrupción por haberle pedido -según figura en el audio- unos 650 mil dólares al empresario Batista, quien también grabó a Temer y lo colocó contra las cuerdas.

El PSDB de Aecio Neves cerró filas la semana pasada a permanecer en el gobierno de Temer, pero el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1955-2002) el jueves pasado en un artículo le pidió a Temer un "acto de grandeza" en convocar a elecciones anticipadas.



Todavía no hubo eco en el partido sobre esta línea de Cardoso, lo que comprueba la fragmentación del principal sostén que respalda a Temer con cuatro ministerios y su base parlamentaria.

Temer, por su parte, en su gira que iniciará en las próximas horas por Rusia y Noruega, prepara munición contra el fiscal Rodrigo Janot, a quien se considera el enemigo número uno del gobierno por haber realizado un acuerdo de delación premiada con Batista, dueño de JBS, sin sanciones para el empresario.

Batista acusó a Temer en la revista Epoca del fin de semana de ser el jefe de "la mayor organización criminal de Brasil" y de pedirle desde 2010 dinero para campañas y para pagar sobornos.

Temer demandará a Batista mientras espera la pericia sobre el audio que el empresario le grabó en forma secreta y en el que el presidente aparece diciendo "tienes que mantener esto" cuando el jefe de JBS le cuenta que le sigue pagando sobornos al ex diputado preso Eduardo Cunha para comprarle el silencio.

La denuncia del fiscal Janot abrirá un nuevo espacio político en Brasil: la acusación debe ser aceptada o rechazada en votación de la Cámara de Diputados, por dos tercios.

El presidente de la Cámara de Diputados y número 2 del país, Rodrigo Maia, del ultraconservador Demócratas, dijo que puede suspender el receso de julio para votar la acusación, aprovechando que actualmente el gobierno tendría los apoyos necesarios para enviarle un mensaje a Janot.

Maia es clave porque estará toda esta semana a cargo del país, con Temer en el exterior.
El tercer frente de las situaciones judiciales ha unido a rivales históricos como Lula y el ex presidente Cardoso: el sociólogo adhirió a la tesis del ex tornero mecánico de que la crisis debe ser solucionada con elecciones anticipadas.

Este escenario favorece a Lula porque lidera las encuestas y porque también corre para él la cuenta regresiva para su primera sentencia de los cinco procesos abiertos que se tramitan en su contra vinculados a la Operación Lava Jato.

El miércoles, el juez Sergio Moro concluye el plazo para que la defensa y la fiscalía de la ciudad de Curitiba presenten sus argumentos antes de dar un veredicto sobre la denuncia que indica que el ex presidente recibió un apartamento en Guarujá, en la costa paulista, por parte de la empresa OAS, en medio de la trama de favores y coimas de Petrobras.

Lula acusó a Moro por abuso de poder por haberlo llevado a declarar por la fuerza el 4 de marzo de 2016, abriendo un escenario de alto voltaje social y mediático en el país que le impidió al ex presidente asumir como jefe de gabinete de Dilma Rousseff, cuando el gobierno agonizaba y se encaminaba al poder el tándem del entonces vicepresidente Michel Temer con Aecio Neves para imponer la agenda de la antigua oposición.

El fiscal Deltan Dallagnol, quien causó revuelo esta semana, ya que en su página web informa que cobra unos 10.000 dólares por dar conferencias sobre la lucha contra la corrupción, pidió la detención de Lula, algo que según la corte puede ocurrir apenas tras una confirmación en segunda instancia de una sentencia.

El escenario sobre Lula corre contra el tiempo también: si quiere ser candidato, por la ley de la Ficha Limpia, deberá anotarse en la justicia electoral antes de que el tribunal de segunda instancia de Porto Alegre confirme o rechace una eventual sentencia.

Si tiene una sentencia confirmada por un tribunal de segunda instancia, nadie en Brasil puede presentarse como candidato.



Dentro del Partido de los Trabajadores el plan A y el único, dicen, es que Lula sea candidato, pero hay sectores más críticos que ya piensan en encolumnarse atrás del Partido Democrático Laborista (PDT) un aliado de los últimos 15 años que promueve al ex ministro Ciro Gomes, con apenas 5% en los sondeos.

A partir del miércoles, Lula estará en manos de la lapicera del juez Moro, con escenarios novedosos de alto impacto tanto si hay condena como si existe una absolución.

El domingo por la noche, Lula dio un discurso en el Sindicato de Metalúrgicos del ABC, en el Gran San Pablo. Elevó el tono al afirmar que lo que se vive es una "dictadura" de un "gobierno ilegítimo"

"Antes toda la desgracia era culpa de Dilma y del PT. Demonizaron el partido y sacaron a Dilma para poner a Temer. Y a partir de allí la desgracia se abatió contra el país. No debemos cerrar los ojos porque ahora quieren echarle la culpa a los trabajadores y a los jubilados", dijo Lula sobre la reforma laboral y previsional que impulsa el gobierno. Estas reformas son las garantías de supervivencia de Temer.