17/06/2017 propuesta

"Dptico", una instalacin que juega a construir una galera dentro de otra

La muestra del artista Jorge Macchi y el arquitecto Nicolás Fernández Sanz, con textos de Mariana Enriquez, se podrá visitar hasta el 15 de julio, de martes a sábados de 14 a 19, en Juan Ramírez de Velasco 1287, Villa Crespo (CABA).

Por Anala Pez

El artista Jorge Macchi y el arquitecto Nicolás Fernández Sanz idearon "Díptico", una instalación con textos de Mariana Enriquez que resignifica la vieja construcción que la galería Ruth Benzacar ocupaba en Plaza San Martín, con la idea de yuxtaponer el mítico legado de aquel espacio en la nueva sede del barrio de Villa Crespo, en una iniciativa que conjura el pasado y el presente.

A simple vista la sala está despojada de elementos aunque se imponen algunas presencias: los conductos de ventilación, los bancos, las columnas, tal como se encontraban en la antigua sede, en el subsuelo de Florida 1000, un espacio donde la iluminación era artificial mientras que acá la luz que ingresa es natural, y lo hace a través de una inmensa claraboya en el cielo raso. Pero el secreto se encuentra en lo que rememora la instalación.


Como si fuera un juego de cajas chinas, ambos creadores quisieron encerrar una galería dentro de otra, evocarla, una tarea tan nostálgica como imposible, que se evidencia en la maqueta que acompaña la exposición: la antigua planta no encastra a la perfección en el nuevo espacio, por eso los fragmentos de pared en blanco a la vista, donde la madera no continúa, para evidenciar la imposibilidad de una inserción, de un ensamble perfecto.

La instalación no es una representación fiel sino una maqueta escala 1.1 del espacio del subsuelo de Plaza San Martín, un viejo bunker construido durante la guerra con Chile, atípica sala que Ruth Benzacar dedicó a exposiciones de artistas durante 30 años, y que nunca pudo encontrar otra función desde que la galería, en 2014, se mudó al barrio de Villa Crespo.

Pero además, esta exposición propone un juego que se viene dando con tibieza pero en repetidas ocasiones en el universo del arte local: convocar a escritores a relatar o ficcionalizar sobre la obra. Basta pensar en la muestra "La seducción fatal" -que se vio en 2015 en el Museo Nacional de Bellas Artes-, con pinturas, esculturas, grabados y fotografías de artistas europeos y argentinos del siglo XIX, cuyos epígrafes en sala estuvieron a cargo de diferentes escritores, quien optaron, algunos por la ficción, otros por la investigación.

Nicolás Fernández Sanz
Nicols Fernndez Sanz
En esta oportunidad es la escritora Mariana Enriquez quien tuvo a su cargo el único texto que acompaña la exposición, un despliegue narrativo que recorre ambas sedes de la galería, pero especialmente algunos de los más célebres escritos de la literatura universal ligados a fantasmas, conjuros y presencias de otros mundos, y que será la única información escrita con la que contará el visitante.

"La nueva-vieja galería dentro de la nueva galería (la del presente) no trae consigo explícitamente a sus artistas, sus inauguraciones agitadas y sus leyendas. Pero están ahí seguramente, en eco, como en toda la galería-nueva están las huellas de la vieja", escribe Enriquez, texto que formará parte del libro "Díptico" que se presentará días antes del cierre de la muestra, acompañado con fotos de la instalación.

"Este proyecto lo comencé a pesar hace un tiempo y cuando vi que cobraba forma, convoqué a Nicolás, que fue el encargado de hacer la reforma necesaria en este galpón para que se transformara en la galería Benzacar", comenta Macchi (1963) en una entrevista con Télam. 

"Soy artista de la galería hace 30 años, e hice varias muestras así que al espacio lo conocía un poquito", sostiene Macchi. "Si bien no se respetaron los materiales originales, la muestra es una representación y por eso utilizamos el código de la galería anterior", explica.

"En aquella galería todo el mundo quería exponer pero visto desde ahora era un espacio incómodo en ciertos aspectos, ya que había tomado la parte subterránea de una playa de estacionamiento con muchos aspectos arquitectónicos relevantes: el techo muy bajo que se podía tocar con las manos, las columnas, y por ser un subsuelo tenía un sistema de ventilación muy molesto", recuerda Macchi.

Por su parte, el arquitecto Nicolás Fernández Sanz (1983) sostiene que "fue un trabajo arduo y minucioso porque hubo que revisar viejos planos que diferían entre sí, fotos antiguas mal escaneadas. Además, había fotografías en la que los bancos no aparecían y en otras sí, o el caso de los zócalos, que se fueron modificando con el correr de los años. Pero me parece que quedó bastante bien. Es como volver a un lugar conocido que ya no existe pero se puede recrear".

Jorge Macchi
Jorge Macchi
"Trato de no hablar de interpretaciones -puntualiza Macchi- porque mi interpretación sobre este trabajo es tan válida como la de cualquier persona; lo que hicimos fue plantear una imagen y si está bien con todos los elementos que manejamos y es capaz de suscitar determinadas impresiones o recuerdos, estamos conformes".

Conjuntamente con la instalación se proyectará un video con el registro del trabajo realizado por los creadores de "Díptico" a través de fotografías, planos, dibujos, videos, y la presentación del libro de Enriquez.

"Cada visitante debe conjurar su propio recuerdo de la galería que fue y vuelve a ser, evocar aquellas presencias, tocar estas paredes y regresar a una tarde de lluvia, a un cuadro que hizo llorar, a una risa de burbujas", propone en su texto la autora de "Cómo desaparecer completamente".

La muestra se podrá visitar hasta el 15 de julio, de martes a sábados de 14 a 19, en Juan Ramírez de Velasco 1287, Villa Crespo (CABA).