14/06/2017 MUSICA

El Atolón de Funafuti presenta canciones nuevas en Makena

La banda rockera regresó a escena luego de un descanso y se presentará en el reducto Makena, donde tocarán canciones de sus anteriores trabajos y de "Cuatro", el disco próximo a editar.


La banda rockera el Atolón de Funafuti regresó a escena luego de un descanso y se presentará mañana en el reducto Makena, ubicado en Fitz Roy 1519, donde tocarán canciones de sus anteriores trabajos y de "Cuatro", el disco próximo a editar.

En su regreso, el Atolón ya se presentó en el Festival Nuestro en Tecnópolis. Su líder, Tino Moroder, actuó en el "Acusticazo" que prenuncia la participación de la banda en la edición 2017 del tradicional Festival B.A. Rock, que se realizará en octubre en la Capital Federal.

El grupo está formado por Tino Moroder en voz y guitarra, Marilina Calós en violín y teclados, Lucas Herrera en teclados, Nicolás Silva en bajo, Juan Corrao en batería y Mariano Anselmi en guitarra.

En 2007 la banda editó "Pequeños Rostros en Piezas", que cosechó elogios de la critica y llamó la atención del público, le siguieron "El Ritmo del Jardín" y "Palingenesia" hasta que entraron en un parate al que le pusieron fin en los últimos meses del 2016.

Antes del show de la banda, su vocalista Tino Moroder charló con Télam sobre el regreso de la banda y el nuevo disco que están a punto de editar:

- Télam: En este lapso de dos años de parate, ¿qué cambió de ese disco a este?

- Tino Moroder: Nosotros siempre disco a disco cambiamos la cosa, tratamos de no repetirnos. Después cuando lo escuchás la gente no se da cuenta, pero en el armado de un disco generalmente se graban las bases y después las guitarras cuando no se graba todo junto, y esta vuelta lo hicimos todo al revés: grabamos las guitarras, después los bajos y después las baterías, fue como armar un rompecabezas. Es muy diferente desde muchos aspectos: ya sea desde el audio, que es más arriesgado y por otro lado más acústico (usamos escobillas para la batería y yo cambié la electrónica por la acústica).

- T: ¿Pero hay sonidos de mixtura del folk argentino, el británico y el americano? Hay una revisión de ese estilo que los españoles denominan americano.

- TM: Sí, totalmente, yo creo que pasa por ahí. Tiene más que ver con el folk americano, que siempre estuvo en El Atolón el blues y el rock más americano que inglés. Este es un disco mucho más acústico, pero por otro lado hay muchos elementos de música contemporánea por detrás, hay otras sonoridades, ruidos y otras cosas que no necesariamente están en primer plano pero que están buenas para escuchar.

- T: ¿Es más rockero?

- TM: Es más folk, más calmo, pero tiene su densidad y si se quiere su oscuridad. No tanto en el audio, se da desde la temática de las canciones, desde la armonía y los sonidos que aparecen.

- T: ¿En las letras también hay densidad? ¿Por cuestiones personales o sociales?

- TM: Hay un poco de todo. Si bien no escribo particularmente de mí o sí, hay un par de canciones que tratan de… Por ejemplo, hay una que se llama La Foto en la Pared que habla de un acosador desde la mente del acosador, es un relato de él y de cómo piensa. Después hay una que es homenaje al tirador de Belgrano, un caso policial de hace unos años, que se llama Interpol y habla desde la mente criminal. A mí me gustan los policiales y meterme en la cabeza para pensar qué se les pasa por la cabeza.

- T: ¿Eso tiene más que ver con tu inquietud como periodista?

- TM: Yo no soy periodista, soy compositor de canciones. Siempre coqueteé con la poesía, pero tenía ganas de escribir con un lenguaje un poco más coloquial, que la gente entienda un poco más de lo que hablo. La poesía a veces al explicarla pierde el encanto, está bien que cada uno asimile las imágenes que aparecen en el texto como quiera, pero en este caso es un poco más directo y en este tema del acosador es bastante claro.

- T: ¿Es como cuentan las películas de la foto de la acosada en la pared?

- TM: En este caso el acosador es como que tiene la foto pegada y al verla y adorarla tanto, aunque no necesariamente es una mujer, es un stalker heavy. Claramente es muy terrible. El tipo va relatando, la letra dice así: "la foto en mi pared presta a la confusión, fusión de mi placer. Yo sé, me conocés". Al acosado lo conoce, empieza a fantasear y meterse en esa historia. A decir verdad, el acosado quiere estar con él, está convencido de eso. Son esas cosas que suceden con la enfermedad en sí. En el disco anterior hay un tema que se llama Dos, que hablo desde la cabeza del monstruo de Austria, un caso aberrante. Habla desde esa cabeza y al final dice "ruego por los que están por llegar para liberarte y encarcelarme", es como que llega a pedir perdón. No sé si me pongo en el lado más humano de estos bestias, sin justificarlos porque es una aberración. Me gusta meterme en personajes más complicados para sacarle el jugo.

- T: Siempre hubo con respecto a las sonoridades del Atolón una mirada positiva de captar el sonido del espíritu de los primeros Redondos. ¿Se sigue notando esto en el disco?

- TM: Yo creo que no es para nada buscado, nunca lo fue. A todos los chicos de la banda les gustan Los Redondos, pero eso me escapa un poco. Tres de los seis son músicos de jazz, Marilina viene más de la música gitana o balcánica, a mí me gusta mucho el blues… Quizás esa mezcolanza haya dado como resultante eso, y también al ver, sin sentirnos sapo de otro pozo, que el rock nacional está tan estandarizado y suena muy parecido capaz resalta.

- T: Es como se dice, la lista de lo más escuchado de Spotify no tiene nada que ver con las listas de las radios mainstream.

- TM: Sin duda y yo creo que pasa por ahí. Creo que este disco tiene mucho que ver con bandas como Wilco, que de las bandas nuevas es lo último que escucho. De hecho, hace 5 años es casi lo único que escucho, soy muy fanático. Ese tipo de música es lo que me gusta a mí. Lo de los Redondos está buenísimo, pero los Redondos siempre sonaron como los Redondos y nadie suena así.
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