10/06/2017 San Juan

Diversidad de propuestas artsticas en el Festival Plataforma Futuro

Organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, este evento se lanzó en 2016 y benefició a 90 proyectos de las seis regiones culturales argentinas, que se hicieron acreedores de un aporte económico de entre $80.000 y $120.000.

Por Mercedes Ezquiaga

El Festival Plataforma Futuro que se realiza desde el jueves y hasta mañana en la ciudad de San Juan e incluye performances, obras de teatro, recitales, instalaciones y conferencias en distintos espacios, exhibe los proyectos artísticos ganadores de la región Cuyo y de otras partes del país, orientados a la experimentación y el cruce de disciplinas, desplegados en "Tecno-sensorial o la cultura del bacteriofago" y "Umami", dos exposiciones de abordajes opuestos y particulares miradas sobre el quehacer artístico contemporáneo.


Diferentes espacios culturales de la capital sanjuanina, como el Museo Franklin Rawson o el Teatro del Bicentenario, ofician de escenario de este primer encuentro federal de experimentación artística y cruce de lenguajes, acompañado de una intensa agenda cultural, en una zona signada por la posible llegada del viento Zonda, que sorprendió con un día cálido y soleado, aunque con temperaturas bajas por la noche, todo enmarcado por la majestuosa vista del relieve montañoso que conforma la precordillera y que se puede observar casi desde cualquier punto de la ciudad, un paisaje casi mágico cuando llega el atardecer.

Organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, Plataforma Futuro se lanzó en 2016 y benefició a 90 proyectos de las seis regiones culturales de la Argentina, quienes se hicieron acreedores de un aporte económico de entre 80.000 y 120.000 pesos. En ese sentido, el Festival busca darle visibilidad a los resultados de sus investigaciones, en donde destacan los diez proyectos ganadores de Cuyo y otros diez del resto del país.

Uno de los puntos destacados del festival es la exposición "Tecno-sensorial o la cultura del bacteriofago", curada por el artista y biólogo Pablo Lapadula, en el atípico espacio expositivo Centro Cultural Ex Estación San Martín, donde aun se conservan antiguos rieles de tren, en el corazón de la Plaza del Bicentenario.

Allí, se exhibe una muestra de arte y tecnología “a partir de de la idea de que la tecnología es una expresión de la biología, y por ende toda herramienta construida emula una estructura del cuerpo humano. Todas las obras, de alguna forma están emulando procesos biológicos”, explica Lapadula en diálogo con Télam. 

“El bacteriófago –que da título a la muestra- es la unidad mínima vital de la naturaleza, que acorde al ambiente en el cual se encuentra se transforma en cristal o se autoensambla en un ser activo, según si el ambiente es hostil o amigable, respectivamente. Esta muestra reúne proyectos de tecnología bacteriófaga en su mejor sentido”, agrega Lapadula.

En diferentes salas, el visitante se encontrará con obras como “Estados de alerta” de Mariela Yeregui, estructuras robóticas reactivas, inspiradas en morfologías animales, como si esto fuera “el colmo de querer maquinizar la vida”, observa el curador; o la performance “Sed/Saliva” de Andrés Piña, una mesa servida con copas, pan y vino, y un performer que convierte ese vino en saliva, “como queriendo transformar el cuerpo humano en una máquina” o la instalación de fotografías y y objetos impresos en 3D de Angie Villé, un proyecto que logra dar vida a formas no humanas que replican fantasías personales, como pulsiones poéticas.


“En esta muestra, jugamos con la frontera entre lo vivo y lo no vivo, es decir, entre lo vivo y la máquina. Y todo el tiempo esa frontera se diluye a través del arte, porque el ser humano está siempre presente y las máquinas que construye son emociones del propio cuerpo. Por eso, de acuerdo al entorno, la máquina se transforma en ser vivo o en algo inanimado, como la metáfora del bacteriófago”, describe el curador.

Para el curador, “no existe máquina que no replique una estructura biológica, y en su quehacer, este grupo de artistas coinciden en una problemática que es la mecanización de algunas funciones biológicas. La muestra tiene un espíritu híbrido, parasitario y low tech”, concluye sobre la exposición que se completa con obras de Juan Sorrentino, Guido Poloni, Carlos Escoriza, Paula Virginia Arellano, Martín Ramiro Palma, Julián Marino, Virginia Antonella Delendatti, Ivan Matías Ferreyra y Rodrigo Ezequiel Jaldo.

Por su parte, el Centro Cultural Conte Grand reúne pinturas, videos, instalaciones, performances e investigaciones en proceso, como parte de "Umami", exposición curada por Marcela Sinclair, en alusión a un término japonés que significa "sabor delicioso" y designa a un "paladar sutil pero de regusto prolongado".

Los proyectos de esta exhibición "se construyen con materiales que toman de un paisaje cercano y reciente: lo barrial, lo travesti, los espacios residuales de la ciudad, el arte callejero lo carcelario, lo marginal", explica Sinclair.

El artista Mauricio Poblet, a través de su alter ego la Chola, ofrece una performance en que se amarra y se cuelga de unas sogas, en las alturas, delante de una inmensa pintura geométrica de origen incierto, bajo el nombre “Pierrot”, mientras que "La permanente" presenta un proyecto que investiga aspectos estéticos y sociales de una comunidad suburbana a través de sus peluquerías, una work in progress que concluirá en un almanaque con fotografías de algunos de los protagonistas de la investigación.

También se exhiben en esta muestra propuestas como la del rosarino Mauro Guzmán, un video en el que trabaja sobre una iconografía quimérica de la exageración, encarnando una sensibilidad trash desde la dimensión estético-política de la metamorfosis, así como “La condesa”, una instalación que reúne registros de audio, video y fotografías con diferentes objetos personales pertenecientes a Laura Dominique Pilleri, conocida como “La Condesa”, la primera travesti en Córdoba que logra el traslado de la cárcel de hombres a la cárcel de mujeres. 

Al concurso Plataforma Futuro se presentaron 700 proyectos de todo el país y el jurado de selección de los ganadores estuvo integrado por Daniel Melero, Gely Gonzalez, María Negroni, Claudia Del Río, Anibal Buede, Pichon Baldinú, Nicola Constantino, Emilio García Wehbi y Vivi Tellas