03/06/2017 opinin

La Ley de Egreso Asistido es "pionera en la regin" aunque "quedan retos por abordar"

Argentina se convirtió esta semana en el primer país de Latinoamérica en tener una ley específica de acompañamiento estatal a los adolescentes sin cuidados parentales que a los 18 años -y sólo en virtud de la edad- deben egresar de los hogares de protección en los que crecieron al resguardo de situaciones de abandono, abuso o violencia en su familia de origen. Al respecto opinó para Télam Ana De Mendoza, representante adjunta de UNICEF.

Ana De Mendoza

Por Ana De Mendoza

En Argentina son muy pocos los jóvenes que dejan la casa antes de los 20 años. Y en la mayoría de los casos, cuando llega ese momento, cuentan con el apoyo de la propia familia. Esto no es lo que ocurre con los chicos y chicas que viven en hogares e instituciones de cuidado.

La mayoría de ellos han residido gran parte de su vida en hogares y al alcanzar la mayoría de edad se encuentran sin sostén económico y emocional.

Irse de casa puede ser un momento elegido, proyectado, deseado. Sin embargo para estos chicos supone una obligación que deben asumir a los 18 años, cuando 'dejan de ser niños'.

En el país, más de 9.000 niños, niñas y adolescentes viven en instituciones de cuidado alternativo,en residencias, hogares y familias de acogida, tras haber sido separados de sus padres por ser víctimas de violencia, abuso o abandono. Estos chicos y chicas sufrieron numerosas vulneraciones de sus derechos y se criaron en entornos que, en el caso de hogares y residencias, presentan problemas de calidad y difícilmente garantizan el derecho que todo niño tiene a vivir en un entorno familiar.

Además no perciben la Asignación Universal por Hijo, dado que la administración no garantiza ese derecho universal a los adolescentes que viven sin la tutela de sus padres.

Según un estudio de UNICEF realizado con un grupo de adolescentes y jóvenes que egresaron de hogares e instrucciones de protección durante 2015, sólo la mitad de ellos había participado en la decisión de dejar el hogar en el que se encontraba, y una cantidad similar no había recibido información sobre empleo y vivienda antes de egresar.

La ley recientemente aprobada en el Senado de la Nación supone un avance en ese sentido, ya que reconoce el derecho de los adolescentes y la responsabilidad del Estado en prepararlos y acompañarlos de manera gradual y progresiva durante la transición del sistema de protección hacia la autonomía de una vida adulta. Esto supone reconocer la situación de desventaja que enfrentan estos jóvenes en relación con los que se independizan de sus madres y padres en edades más tardías y -por lo general- con apoyo y contención, en mayor o menor grado.

La nueva ley dispone la creación de un Programa de Egreso Asistido para jóvenes y adolescentes sin cuidados parentales que incluye el acompañamiento desde los 13 años por parte de un referente, designado por el organismo de niñez.

Este referente puede ser elegido por el propio chico o chica, en función de su cercanía emocional o afectiva, y deberá asesorar y acompañar sobre temas relacionados a su educación, salud, salud sexual, vivienda, manejo del dinero y habilidades necesarias para la vida independiente.

La normativa incluye, además, la asignación de un subsidio equivalente al 80% de un salario mínimo vital desde los 18 hasta los 21 años (que puede extenderse hasta los 25 si aún están capacitándose), para apoyar a estos adolescentes a que estudien, trabajen y consigan un lugar donde vivir.

La participación de los jóvenes en este programa es voluntaria, pueden ingresar o salir del mismo cuando lo deseen.

En el proceso de elaboración de la Ley participaron organizaciones que trabajan con niños y adolescentes y un grupo de jóvenes egresados de diversas instituciones, quienes a través de sus testimonios sumaron importantes aportes.

UNICEF apoyó a las organizaciones civiles que promueven desde hace años la sanción de esta normativa, analizó el impacto fiscal de su implementación y apoyó a las comisiones parlamentarias para evaluar su factibilidad.

Esta Ley, pionera en la región, es importante. Sin embargo, quedan muchos retos por abordar. Argentina debe aumentar la inversión en los sistemas de protección integral y mejorar los esfuerzos para prevenir y detectar precozmente las situaciones de violencia y abuso que llevan a tomar la medida excepcional de separación de un chico o chica de su núcleo familiar.

Se debe mejorar el seguimiento posterior a la separación con las familias para garantizar que las situaciones que causaron esa separación se eliminen, y favorecer la reincorporación de esos chicos a sus entornos familiares lo antes posible, o a entornos familiares alternativos, si no hay posibilidad de reinserción en su propio núcleo familiar.

El ingreso en instituciones debe ser la última medida a tomar, por el menor tiempo posible, dado que una institución nunca es un entorno suficientemente adecuado para el desarrollo emocional y afectivo de los chicos.

(*) Representante Adjunta de UNICEF.
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